22 de enero de 2015
22.01.2015
Baloncesto

El Valencia BC destituye a Perasovic

El conjunto taronja anuncia la salida del técnico tras la derrota ante el modesto CSU Asesoft en la Eurocup - Carles Durán, ayudante de Perasovic, asume el cargo

22.01.2015 | 15:38

El Valencia Basket ha anunciado este jueves la rescisión del contrato del entrenador Velimir Perasovic y que su ayudante hasta ahora, Carles Durán, asumirá el cargo provisionalmente a falta de concretar "la mejor opción para que el primer equipo pueda alcanzar los objetivos taronja" esta temporada.

"Valencia Basket ha decidido rescindir el contrato del entrenador Velimir Perasovic al frente del banquillo taronja. El club y el técnico han llegado a un acuerdo en los términos de rescisión del contrato que les unía hasta final de temporada. A partir de este momento se hace cargo del primer equipo el entrenador Carles Duran, que ha sido asistente de Perasovic durante la presente temporada. El club estudiará la mejor opción para que el primer equipo pueda alcanzar los objetivos taronja", anunció el Valencia Basket.

La entidad se despidió del técnico balcánico agradeciéndole "su dedicación, trabajo y esfuerzo durante los tres años que ha estado al frente del primer equipo taronja", al tiempo que le deseó "lo mejor a nivel profesional y personal".

Con la destitución de Velimir Perasovic, el conjunto valenciano cierra un ciclo de tres años en el que, tras un crecimiento lento, obtuvo un gran éxito con el título de la Eurocopa y la clasificación para la Euroliga, pero en el que el proyecto se ha descompuesto de manera acelerada.

Perasovic llegó al banquillo del club valenciano el 26 de enero de 2012, hace casi tres años, para sustituir al destituido Paco Olmos y esa misma temporada, el equipo alcanzó la final de la Eurocopa, aunque no pudo ganarla.

Antes de disputarla, el club, encantado con su ética de trabajo, ya se había asegurado su continuidad para la siguiente temporada.

Superar la habitualmente infranqueable barrera de los cuartos de final de la liga ante el Bruesa, reforzó la decisión, aunque la derrota en semifinales ante el FC Barcelona, confirmó que al equipo aún no estaba preparado para subir un nuevo peldaño.

Tampoco lo consiguió en la campaña 2012-13, aunque ya ofreció destellos de poder hacerlo, como cuando alcanzó la final de la Copa del Rey, en la que de nuevo el FC Barcelona fue su verdugo.

En club dolió la eliminación en semifinales de la Eurocopa ante el Lokomotiv Kuban, pero se excusó por las numerosas lesiones que arrastraba el equipo, pero escoció mucho más volver a caer en cuartos de final de la liga ante un CAI Zaragoza con un presupuesto mucho menor.

Aún así, en el mes de marzo la entidad ya había dado una nueva prueba de su confianza en el técnico acordando con él la eliminación de la cláusula que les permitía anular la segunda temporada que habían pactado en su contrato.

El club reforzó así su apuesta, pese a ser consciente del desgaste que en la plantilla provocaban tanto la enorme exigencia del croata en los entrenamientos como su falta de tacto con los jugadores y el resto del cuerpo técnico.

Su firmeza en la defensa de los métodos del croata y una acertada renovación de parte de la plantilla se aliaron para que la pasada campaña el club viviera una de las mejores temporadas de su historia.

El equipo sorteó lesiones y algunas inesperadas derrotas como visitante en la Eurocopa y cumplió al alcanzar las semifinales de la Copa del Rey. Una vez más, cuando se acercaba el momento cumbre de la campaña, el club renovó a Perasovic.

De nuevo, los resultados validaron su decisión. Pues tras superar a rivales tan potentes como el Khimki, se plantó en la final de la Eurocopa y la conquistó en la pista del poderoso Unics Kazan. Al alzar el título, el club cumplió además su sueño de poder regresar a la Euroliga.

La exigencia de Perasovic había sacado lo mejor de un grupo hambriento y la excelente campaña se rubricó con la mejor fase regular de la historia de la entidad, al superar la ronda de cuartos ante el Cajasol y al protagonizar una inolvidable eliminatoria de semifinales ante el FC Barcelona.

Pero pese al enorme éxito, la temporada acabó con un sabor amargo pues pocas horas después de perder con una canasta sobre la bocina el quinto y definitivo encuentro de ese cruce se desmontó la estructura deportiva en la que el club había basado sus éxitos.

La entidad no llegó a un acuerdo para renovar a Toni Muedra, el director deportivo y el gran valedor del trabajo de Perasovic, y para sustituirle nombró a Chechu Mulero, que había cuajado un gran papel como ayudante del croata.

Desde el principio de esta temporada, quedó claro que el equilibrio se había roto. La alta exigencia de la Euroliga desnudó las carencias de la plantilla pero también empezó a llevar los focos a la dirección de un Perasovic, que se mostró incapaz de cambiar la dinámica del equipo.

La enorme decepción del fin del sueño de la Euroliga menguó el crédito del croata y esta vez nadie lo reforzó, por lo que el ciclo parecía acabado y la única duda era si sería de manera abrupta, como finalmente ha ocurrido, o si se produciría en verano.

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