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El frontón y sus circunstancias

El frontón y sus circunstancias

El frontón y sus circunstancias

El próximo domingo, en Almussafes, dos pelotaris de exquisita calidad técnica como Adrián de Museros y «Moro» de Massalfassar pelearán mano a mano por el máximo título de la especialidad de frontón valenciano: el trofeo President de la Generalitat. Se trata de una modalidad perfectamente televisiva: puede seguirse el juego incluso por cualquier profano; de fácil comprensión y de intensidad y belleza innegables. Hubo un tiempo, ya lejano, en que un buen grupo de jugadores podían considerarse profesionales, si entendemos como tales a los que reciben una recompensa económica por anunciarse en competiciones y desafíos.

Posee una amplia relación de figuras legendarias: el mítico Perolero de Pedralba, con una apasionante historia personal de exilio y regreso triunfal, el Golfet, Panolla, Alegre, Panolleta, Sevilla, Campana, Chato de Gestalgar, Guadalajara, Toni Costa y, en tiempos más recientes, el propio Puchol y el recordado Núñez; entre otros muchos. Reclama el frontón valenciano, con toda legitimidad, un mayor protagonismo en el día a día informativo. Y puede que tengan argumentos sólidos: posibilidad de competiciones de carácter nacional e internacional y el que las partidas de frontón valenciano, en general, solían superar en cuotas de audiencia a las del resto de modalidades€ Salvo contadas excepciones, como la final del Mundial de Llargues del 2000 entre valencianos y holandeses en la Plaza del Ayuntamiento. Ya ven, a veces hay cosas que parecen no cuadrar€ Y de las que, aunque sea de vez en cuando, conviene recordar.

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