06 de marzo de 2018
06.03.2018

El Valencia Basket desconecta en la «mascletà» antes de recibir al Baskonia

El equipo de Vidorreta necesita ganar el jueves al de Martínez para seguir con opciones en la Euroliga

06.03.2018 | 04:15

El Valencia Basket desconectó ayer de su decepcionante derrota ante el Herbalife Gran Canaria (87-78) con el ruido de la mascletà y ya piensa en la próxima cita de la Euroliga, el jueves ante el Baskonia. La plantilla, protagonista ayer en el balcón del Ayuntamiento de València, sufrió un duro revés en tierras canarias. Jugó uno de sus peores partidos de la temporada, muy poco después del duro traspiés sufrido en la Copa del Rey.

Pero las ilusiones del colectivo taronja no están perdidas, ni muchos menos. En la Liga, el equipo es tercero, y muy mal debería de hacerlo para no terminar como cabeza de serie de cara a los play-offs. La atención se centra ahora en la Euroliga, competición en la que quedan remotas esperanzas de clasificarse para los cuartos de final. Está complicado, es cierto, pero la dinámica del equipo en la competición invitan a pensar en que, al menos, no hay rendición. Matemáticamente, el Valencia Basket puede lograrlo y a ello se aferra el entrenador, Txus Vidorreta, y los jugadores. Aquella racha de 10 derrotas consecutivas tienen la culpa de que todo lo que quede sea eso: una posibilidad remota, pero posible, de clasificarse entre los 8 primeros.

Tras 4 victorias consecutivas en La Fonteta (6-4 en el total del balance de los últimos 10 partidos), y con 6 encuentros aún por delante, el Valencia Basket está a tres triunfos del octavos y a dos del noveno, el Baskonia. Precisamente, el visitante del jueves, al que el equipo de Vidorreta puede recortarle ventaja.

En una temporada lastrada por las lesiones, las recuperaciones de Guillem Vives y Latavious Willians son muy bienvenidas en el equipo de La Fonteta, aunque con vistas a medio plazo. El estado físico de ambos jugadores, lógicamente, está muy lejos del exigible a estas alturas de temporada. Pero, al menos, ya juegan y permiten mayores rotaciones.

Mientras, en la mascletà de ayer, Alberto Abalde protagonizó la anécdota del día. El alero, que ha terminado jugando de escolta. tuvo que refugiarse en el interior del consistorio porque no podía soportar el ruido.

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