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Entrevista

Pablo Hernández: "Nacer sordo le ha hecho ser mejor jugador de baloncesto"

Pablo Hernández, del Alevín 2006 del Valencia Basket y de la selección valenciana, «tiene una concentración especial»

Pablo Hernández: "Nacer sordo le ha hecho ser mejor jugador de baloncesto"

Pablo Hernández: "Nacer sordo le ha hecho ser mejor jugador de baloncesto"

Pablo Hernández nació sordo. «Aquí pasa algo», advirtieron sus padres cuando cumplió un año de edad. Seis meses después, tras las pruebas pertinentes, fue operado. «Nació sin células en la clóquea y le implantaron unos electrodos que las estimulan. Prácticamente, le fabricaron un oído», explica su madre, Inmaculada, en la recepción de L’Alqueria del Basket. A unos metros, en la pista 3, Pablo se está entrenando con su equipo, como uno más, preparándose para el último partido de temporada. El chaval ha encontrado el lugar perfecto para dar un impulso definitivo en su vida, y el Valencia Basket, a un excelente jugador.

Pablo juega en el Alevín de 2006 desde el año pasado. Su llamada por parte de la selección valenciana, también la temporada anterior, confirmó las cualidades de Pablo como jugador de básket. Pasará lo que tenga que pasar, pero ahora hay argumentos para confirmar que estamos ante una promesa del básket valenciano. «Tiene una concentración para el juego por encima de lo normal. A otros les cuesta más, pero, como él ha tenido ese hábito de estar más atento que los demás, le hace mejor», explica su entrenador, Paco Pardo, un tipo que disfruta con lo que hace. Sólo un par de minutos de entrenamiento retratan su amor por la enseñanza del baloncesto.

Con 12 años, Pablo mide 1,74 y lleva camino de ser un hombre especialmente alto, muy por encima de la media. La concentración y la altura son dos bases fundamentales para ser un buen jugador de baloncesto. Pero aún hay más. «Es estético, se mueve muy bien y ha ganado velocidad y fuerza desde que está en el Valencia Basket. Está convencido de que quiere ser un jugador profesional», explica su madre, una de las personas a la que L’Alqueria le ha ayudado a organizar la vida familiar. Allí juega también el hijo pequeño, Sergio, «un hermano perfecto para Pablo», apostilla Inmaculada, dichosa por el trampolín que ha supuesto la factoría taronja para su hijo mayor. «L’Alqueria ha sido un tesoro para nosotros. Jugaba en Bétera, donde vivimos, lo cogieron de la federación para el programa de tecnificación y, este año, el Valencia Basket. Este año el progreso ha sido espectacular. La coordinación le costaba un poco, pero el baloncesto le ha armonizado muchísimo», explica su madre.

Pablo asiente durante la entrevista. Escucha perfectamente y su evolución en el habla es evidente. «Yo miro para atrás y recuerdo lo complicado que era todo al principio, ya que iba muy lento. Con 4 años, todavía no hablaba, y con 5 años ya decía palabras sueltas. Fue entonces cuando un día dijo algo así como ‘cesto’, hasta que entendimos que estaba diciendo que quería jugar al baloncesto. Ya así empezó», recuerda Inma. «Ahora habla con casi total normalidad, sólo le cuesta construir alguna frase, pero cada vez menos. Como ha tenido que aprender a hablar, es un chico muy metódico y responsable. Él sabe que haciendo su trabajo, consigue las cosas», explica. Algunos se preguntan cómo es el sonido de las personas con oídos artificiales. «Dicen que son un poco más robóticos, pero para ellos es lo normal», recuerda Inma, que pide más ayudas para mantener estos aparatos. «Nosotros tenemos la suerte de poder pagarlo, pero hay gente que no puede pagar el cable, o la bovina (la parte exterior, que Pablo se protege con un casco protector) cuando se le estropea».

«Fija la atención en todo»

Pablo no se pierde una mientras el entrenador, y después la madre, hablan con el periodista. Está acostumbrado a fijar más la atención en las cosas. «Escucha perfectamente mis instrucciones, como los demás. Hay veces que tiene un nivel de concentración tan alto que a veces no es que no escuche, sino que ha estado tan acostumbrado a trabajar con tanta tensión, que le hace ser una persona más atenta en todo lo que hace», insiste Paco Pardo, su entrenador.

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