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Chile e Inglaterra, otros dos fiascos

España no pudo triunfar en 1962 y 1966. A Chile se fue con un equipo forzado por los nacionalizados (Santamaría, Eulogio Martínez y Puskas). En Inglaterra, el valenciano Manuel Sanchis marcó un golazo contra Suiza

Chile e Inglaterra, otros dos fiascos

Chile e Inglaterra, otros dos fiascos

España salió del túnel de los años 44 y 58 en los mundiales de Chile e Inglaterra, en 1962 y 1966. La clasificación para los dos campeonatos siguientes fue alivio, pero también decepción. El equipo español solventó la clasificación para Chile con Pedro Escartín como seleccionador y Helenio Herrera como entrenador. Hubo que eliminar a Gales y Marruecos. Contra los norteafricanos jugó Mestre como lateral izquierdo. A Chile se fue con un conjunto reforzado con nacionalizados. Di Stefano llegó lesionado y no pudo jugar. Por el contrario, fueron alineados Santamaría que había sido internacional con Uruguay, el paraguayo Eulogio Martínez y Puskas, internacional con Hungría.

En Chile, España solamente ganó un encuentro y fue México por 1-0 tanto de Peiró. En aquella delantera formaron Del Sol, Peiró, Eulogio Martinez Puskas y Gento. La eliminación tuvo como bálsamo el hecho de que se perdió con Checoslovaquia (0-1) y Brasil (1-2) que llegaron a la final..

Brasil volvió a ganar el título y ello pese a que Pelé se lesionó y no pudo participar contra España ni en la final. No obstante, su sustituto, Amarildo, cubrió su ausencia con plenitud. La delantera fue la de Suecia salvo Pelé, es decir, Garrincha, Didí, Vavá, Amarildo y Zagalo.

Contra Brasil los españoles estuvieron a punto de dar la sorpresa. A la media hora de juego Adelardo batió a Gilmar y Peiró tuvo la ocasión de sumar otro tanto. Un gran disparo de Vergés sirvió para que el guardameta brasileño hiciera una gran parada. Por entonces Amarildo ya había batido a Araquistain. Tras la gran intervención de Gilmar, los brasileños en el contragolpe pillaron a la defensa española descolocada y Amarildo, totalmente desmarcado, de nuevo batió a Araquistain. Fue la gran oportunidad para seguir en competición y dejando a Brasil en la estacada.

La final comenzó favorablemente a los checos con el gol de Masopust al cuarto de hora. De nuevo surgió el milagroso Amarildo, que dos minutos después logró empatar. Zito y Vavá desequilibraron definitivamente el marcador. Brasil alineó a Gilmar; Djalma Santos, Mauro, Nilton Santos; Zito, Zózimo y los cinco delanteros citados anteriormente. Con los checos jugaron futbolistas de la elite mundial como Pluskal, Masopust, Populhar, Pospichal y Jelinek.

De aquel Mundial lo españoles pudieron oír las transmisiones radiofónicas en directo y los partidos se pudieron ver por televisión al día siguiente ya que la cinta se traía en avión. No había directo como ahora.

La alineación ideal la formaron Gilmar, D. Santos y Mauro (Brasil), Voronin (URSS), Schnellinger (Alemania), Masopust (Checoslovaquia), Garrincha, Didí, Vavá, Amarildo (Brasil) y Gento. En aquella edición ya fue designado para el podio de porteros en el que figuraban Zamora y Planicka, el georgiano Lev Ivanov Yashin. Paró cien penaltis y jugó tres mundiales con la selección soviética.

Inglaterra era sede del 66, y para llegar, España tuvo que jugar tres partidos contra Irlanda. El 5 de mayo del 65, actuó Guillot como interior derecha junto a Ufarte, Marcelino, Adelardo y Lapetra. La derrota llegó por un error de Iribar que al intentar despejar un balón lanzado por McEvoy lo introdujo en su meta. En Sevilla se disputó la vuelta y venció España por 4-1. Aquella tarde Pereda se anotó tres de las dianas y Lapetra, la cuarta. Iribar no jugó y su puesto lo ocupó Betancor. Hubo que recurrir al desempate y se disputó en el Parques de los Príncipes, en París. Se repitió la delantera con Ufarte, Pereda, Marcelino Suárez y Lapetra. Hasta el minuto 80, no llegó el gol español. Fue un disparo desde lejos de Ufarte. Había habido pánico a que se repitiera el desenlace de Roma con el «Bambino»..

El seleccionador, José Villalonga, que fue entrenador de Atlético de Madrid y Real Madrid, y militar profesor de Educación Física de la Academia de Infantería de Toledo, pensando en el clima inglés concentró a la selección en Galicia. De allí salieron los futbolistas aburridos.

Villalonga llevó a Peiró, Suárez y Del Sol, que jugaban en Italia. Iribar volvió a la portería y en la las tres alineaciones figuró como lateral derecho Manuel Sanchis, de Alberic. Se hizo jugador en Cataluña triunfó en el Valladolid y lo contrató el Madrid. La selección, dos años antes había ganado la Eurocopa al derrotar a la URSS en Chamartín con el gol de Marcelino que fue tomado casi como el de Zarra. Sobre todo porque la derrotada era la URSS la gran enemiga del régimen de Franco. Me consta que Chamartín hubo comunistas españoles que acudieron al partido por el placer de ver ondear la bandera roja de la hoz y el martillo.

El debú mundialista fue contra Argentina. Los goles fueron de Artime, Pirri y de nuevo Artime. La segunda confrontación acabó con triunfo. España batió a Suiza por 2-1 después de los apuros que supuso el gol de Quentin a la media hora. Había que recurrir a la épica para vencer y de ello se encargó Sanchis. Salió de su zona con coraje. No le importaron los obstáculos y cuando quisieron darse cuenta, ya había batido a Elsener. La igualada sirvió de acicate y el equipo cobró nuevos bríos. Buscó la victoria y fue Amancio, quien estableció el 2-1.

Llegaba Alemania como adversaria en el que ya estaba Beckenbuar con figuras como Weber, Schultz, Schnellinger, Overath y Uwe Seeler, que era el gran ídolo germano. Fusté puso alegría con su gol en el minuto 23, pero Uwe Seeler y Enmmerich, éste en el minuto 84, acabaron con nuestras ilusiones.

Inglaterra fue descaradamente favorecida por los árbitros. Al argentino Rattin lo expulsaron y con la discusión con el árbitro el partido estuvo interrumpido ocho minutos de los que solo se recuperaron cuatro. Argentina había querido jugar a ritmo lento que desesperaba a los ingleses y. además, marcaba severamente a Bobby Charlton. Con Inglaterra jugó el más duro de futbolistas de los mundiales, Nobby Stiles, del quien se dijo que hacía publicidad del negocio de su padre que tenía una funeraria. Todos sus adversarios salieron magullados. Ninguno, afortunadamente, tuvo que ser cliente de su padre.

El torneo tuvo una figura descollante en el portugués Eusebio. Fue el máximo goleador con nueve dianas y causó sensación junto a su selección en el que había de gente de tanta calidad como Colunna. El otro jugador que resultó conocido fue el coreano del norte Pad doo Ik, que marcó el tanto que eliminó a Italia. Corea también fue sensación porque se lo puso muy difícil a Portugal en los cuartos de final en los que perdió (5-3).

El árbitro español, Juan Gardeazábal, dijo que dirigió a los coreanos y al ver como corrían en el segundo tiempo, y dado que no era capaz de distinguirlos, pensó que quizá se los habían cambiado en el descanso.

La final tuvo escándalo arbitral. Dirigió el suizo Dients. Haller (m.12) Hurts (18), primer tiempo y Peters (33) y Weber en el 44, del segundo, hicieron los goles. Tras el empate llegó la prórroga. Hurts, en el 11 y 15 de la segunda parte de la prórroga marcó los goles. Hubo un error al pitar una falta contra Inglaterra que sirvió para el gol de Weber, pero ya en la prórroga Hurts estrelló el balón en el larguero. Aunque la pelota botó sobre la raya el árbitro dio gol. Dients, ante las protestas, consultó con el juez de línea, el soviético Brakhamov que dio por bueno el tanto y fue la compensación a un favor anterior con los soviéticos. En el cuarto gol había numeroso público en la portería Alemania esperando invadir el terreno con el triunfo.

Inglaterra alineó a Banks, Cohen, Wilson, Stiles, J. Charlton, Moore, Hurts, Hunt, Bobby Charlton, Ball y Peters. El equipo ideal fue este: Banks, Cohen y Moore, (Inglaterra), Voronin (Urss) Schellinger y Beckenbauer (Alemania) Simoes, Colunna y Eusebio (Portugal) Haller (Alemania) y Bobby Charlton (Inglaterra).

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