29 de diciembre de 2018
29.12.2018
Deporte base

¿Se debe castigar a los niños privándoles del deporte base si sacan malas notas?

Psicológos y responsables de escuelas de fútbol de València dan respuesta a una de las grandes dudas de los padres

29.12.2018 | 14:02
¿Se debe castigar a los niños privándoles del deporte base si sacan malas notas?

Ha sido llegar la primera evaluación de las calificaciones escolares, antes de Navidad, y el debate ha vuelto a surgir con fuerza: "¿Deben los padres retirar los entrenamientos y los partidos de deporte base a sus hijos como castigo si traen malas notas a casa?". Los psicólogos y los responsables de los clubes deportivos lo tienen claro: no es un buena medida. Pero hay padres que opinan los contrario, además de forma muy categórica: el deporte base (el fútbol, principalmente, por ser el más practicado entre los niños) es un premio, dicen, y por lo tanto debe ser apartado durante un tiempo para buscar la reacción de los chavales en el rendimiento escolar.

Pero, ¿es el deporte base realmente un premio para los niños? La psicóloga Aroa Albert, especialista en infancia y adolescencia, lo tiene claro. Trata casos de este tipo en su consulta de forma habitual con las familias. "Utilizar la retirada del deporte como castigo no es la mejor idea. Si un niño o adolescente suspende asignaturas, hay que buscar los motivos, que pueden ser muchos: desmotivación, problemas familiares, acoso escolar...", explica Aroa, de APAI Psicólogos de València. "El fútbol, o cualquier otro deporte, puede ser la única salida que les motiva. Además, el deporte es una excelente vía de educación, porque fomenta precisamente lo que buscamos en ellos: la responsabilidad, las habilidades sociales, el compañerismo", explica Aroa.

Desde las escuelas de fútbol base consultadas por este periódico, la respuesta es compartida, pero la aplicación no siempre es la misma. Hay clubes que exigen a los niños unas buenas calificaciones como complemento a la participación en el equipo, pero eso sólo pasa en las escuelas de élite, donde están supervisados por tutores académicos. En todos los clubes, en general, el consejo es no retirar al niño de la actividad deportiva. "Nosotros aconsejamos a los padres que no utilicen el fútbol como castigo, pero al final no tenemos otra opción que dejarlo a la voluntad de los padres, y ante eso no puedes hacer nada. Nosotros implantamos una vez la medida de pedir las notas, pero muchos padres nos dijeron que no éramos quienes para involucrarnos en eso", afirma José Jareño, presidente del San Marcelino, uno de los clubes de barrio con más tradición en València.

"Tenemos casos de padres que han sacado a sus hijos del equipo por las malas notas. Para unos es apropiado y para otros no. Les dicen que hasta que no vuelvan a aprobar, no vuelven a jugar al fútbol. Nos ha pasado hasta con un juvenil. A veces les dejamos que vengan a entrenar, pero a veces están un mes sin jugar. De hecho, la mayoría reaccionan. Vienen con el padre a ver el partido y como les da rabia no jugar, pues se ponen la pilas", añade Jareño.

Aroa Albert no opina lo mismo. "Antes, hay otras opciones de castigo, como quitarles la consola, el móvil, las salidas con los amigos. Es mejor llevarlos a clases de refuerzos que quitarles el deporte y, si los resultados son buenos, vamos a ir dejándoles hacer más cosas", explica.

El Torre Levante sigue la misma línea. "No somos partidarios de este castigo, hay otros como guardarles en el armario las videoconsolas. No somos partidarios de quitarles el fútbol, pero siempre manda el criterio de los padres. Nosotros les decimos que, en realidad, están perjudicando a sus compañeros de equipo", afirma Paco Ferrer, secretario del club de Orriols. "Hay niños a los que castigan a no ir a un partido, que eso ya les duele mucho, o en el peor de los casos, padres que borran a sus hijos para la temporada siguiente porque dicen que sus hijos necesitan más tiempo para estudiar. ¿Lo compartimos? No, porque los estudios y el deporte se pueden compaginar perfectamente y el deporte es educación y salud", apostilla Ferrer.

Desde el Rumbo, una escuela histórica que juega en el antiguo cauce del Túria, son totalmente contrarios a estas penitencias. "Estamos totalmente en contra de que los padres usen el deporte como arma de castigo. Tenemos un psicólogo que orienta a niños y padres y les insiste en que hay otras formas de castigar, como quitarles tiempo de la consola o del uso de los móviles. El deporte socializa a los niños", explica Juan Llop, director deportivo del Rumbo. "Si vemos que a alguno le quitan el fútbol, llamamos a los padres para transmitirles que ese no es el mejor sistema. Hace poco tuvimos el caso de un niño benjamín (entre 8 y 10 años) porque suspendía. Con la ayuda de su madre y de la escuela conseguimos que el niño lo entendiera. Para ellos, la figura del director deportivo de la escuela les impone. Ha mejorado en todo y, además, viene más motivado a entrenar", añade.

La opinión de la experta en psicología infantil va más allá de todo esto. Al fondo de la cuestión. "La respuesta a estos problemas está en la organización. Los niños deben aprender a organizarse, a rentabilizar su tiempo de estudio, y a que tengan su propio espacio, su escritorio, su habitación, para hacer los deberes. Hay niños que estudian en el salón o en la habitación de sus padres y eso es un error", explica, en relación a que la solución a mejorar el rendiminto escolar está en otras esferas, no en las horas que invierten en el deporte.

"Además, los grupos de Whatsapp de padres son horrorosos. Estamos quitando la única responsabilidad que tienen los niños, que es de la organizarse y ser dueños de sus responsabilidades. Eso de que los padres pregunten por los deberes de sus hijos en el grupo de Whatsapp es un gran error. Y los niños pueden fallar. La lucha que tenemos es que pedimos que dejen fallar a los niños, que aprendan con el error", explica la psicóloga de APAI. "Si hay malas notas, el entrenador sí que puede ser el que decida si juega o no un partido, ser parte de la educación, pero nunca debe perderse los entrenamientos", añade.

"Lo que funciona muy bien con los adolescentes es firmar un contrato entre ellos y los padres antes del curso, en el que quede bien claro qué les puedes quitar si suspenden, pero diciéndole siempre que confías en ellos. Los niños no son sólo las notas. Son más cosas: son alegres, inteligentes, ordenados, cariñosos... Hay que motivarles, hacer más cosas con ellos aparte de los deberes, como compartir más horas de ocio o ir a ver sus partidos", afirma. "Quitarles el deporte, sobre todo si es de equipo, desde luego que no es la solución, porque suele ser lo que más les motiva. Insisto: la solución está en una mejor organización", apostilla.

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