13 de enero de 2019
13.01.2019
La emergencia del deporte en los años 20

La Primera Vuelta a València con bandeja se disputó hace 89 años

La carrera concitó un interés enorme y los camareros participantes entrenaban por las noches

12.01.2019 | 23:45
Salida de la carrera en la actual Plaza del Ayuntamiento.

La fiebre por el deporte que se desató en València en los años 20 del pasado siglo dio pie a diferentes pruebas organizadas por los diferentes periódicos de la ciudad. Una de ellas, quizá la más peculiar, fue la carrera de camareros en 1930, que despertó una gran expectación en las calles.

Todos estamos de acuerdo en que València es la ciudad de las flores, la música, las naranjas, las fallas, la Lonja, la Ciudad de las Artes y las Ciencias y de la carrera a pie. Los entendidos en atletismo saben, además, que en 1924 se disputó la Primera edición de la Volta a Peu que ganó José Andrés, el rochet, y que en 1926 tres valencianos dieron la Primera Vuelta a España corriendo en 80 días: Lora, Archelós y Cucarella, recorriendo más de 3.300 kilómetros, intercalando días de descanso.

Dentro de la fiebre que se desató por el deporte en los años 20 del pasado siglo hay que señalar la implicación de los periódicos en el deporte. De este modo El Mercantil Valenciano se implicó en el atletismo con la Vuelta a Pie; L a Correspondencia con la Travesía al Puerto de València en 1927 y El Pueblo con la Vuelta Ciclista a Levante en 1929.

Ahora estamos en 1930 y La Voz de Valencia no quiere ser menos y organizó la Primera Vuelta a València con bandeja, una carrera que concitó un interés enorme como se aprecia en las fotos de los periódicos del mes de octubre de ese año y en las crónicas que le dedicaron.


Los entrenes fueron por la noche

El solo anuncio de esta prueba suscitó un revuelo de época. Los patronos y dueños de cafés, restaurantes, bares y tabernas celebraron la iniciativa, a pesar de los vasos y botellas que los camareros hacían añicos en los entrenamientos previos que se efectuaban a altas horas de la noche por el centro de la ciudad. Los camareros salían con su botella de coñac, su vaso y su bandeja, y regresaban exhaustos y contentos, pues en ocasiones se paraban para remojar sus fauces, resecas por el ajetreo.

Llegado el domingo 28 de octubre la ciudad se echó a la calle para ver tan singular carrera.


Desfile de las chaquetillas blancas

Estas fueron algunas de las frases que se publicaron: La Avenida de Amalio Jimeno, donde la carrera se inició, ofrecía el aspecto de las grandes solemnidades. Una multitud abigarrada, compuesta de veinte mil almas, aguardaba impaciente el momento de dar la salida. En aquella masa humana destacaba la nota alba de los sesenta y seis merengues de las chaquetillas. La salida fue épica, escalofriante. Los tours, como entonces se llamaba a los corredores, comenzaron el despliegue con gran energía y cuidado en los brazos para que el líquido de los vasos no se derramase. Algunos lograron hermanar el avance con la estabilidad de las bandejas, en cambio otros, impresionados por el momento, apenas iniciaron la marcha habían ya vertido buena parte del líquido.


El itinerario

La salida en la puerta del Ayuntamiento, calle San Fernando, San Vicente, Paz, Glorieta, Colón, Amalio Gimeno y llegada a la Cervecería París. Cerca de 3000 metros. Los premios fueron entregados por un jurado de cinco mujeres, dos de ellas eran modistillas: Pilar Navarro y Carmelita Garrido. Las copas que se llevaron los ganadores eran de bella ejecución y fue una jornada plena de humor, comentarios jocosos, chistes, abundancia de cazalla, coñac, cerveza y vino, así como los gritos de alegría que el público profería cada vez que un vaso o una botella se hacía añicos en el suelo. El ganador fue Basilio Ginés, quien momentos después se fotografiaba sirviendo unas copas en la puerta del establecimiento donde trabajaba.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Buscador de deportes