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"Llevamos esperando esta revancha 48 años"

Los protagonistas de 1971 rememoran la derrota por 4-3, pero esperan un triunfo mañana en Sevilla

Juan Cruz Sol, SergioManzanera, Antón Martínez y José Vicente Forment, en Mestalla.

Juan Cruz Sol, SergioManzanera, Antón Martínez y José Vicente Forment, en Mestalla. germán caballero

«Ha llegado el momento. Estamos esperando 48 años a que llegue de nuevo esta revancha, una final contra el Barcelona. El Valencia, el sábado, nos cierra la herida. Saiz Elizondo era aquel árbitro». Antón Martínez, que a los 73 años conserva la planta con la que tractoreaba la banda izquierda de aquellos campos en los que el barro medía un palmo, no jugó aquella final del 4 de julio de 1971, en aquel 4-3 en el Santiago Bernabéu contra el Barcelona, el último precedente de final copera contra los azulgranas. Había caído lesionado en Moscú con la selección. Presenció el encuentro por televisión, con la voz pausada de Matías Prats saludando vía satélite a los telespectadores de Buenos Aires, Lima, Bogotá, Puerto Rico y México DF. De fondo, el griterío ambiental mezclado con el estruendo de tracas. «Valencia, Valencia». Imágenes en blanco y negro en las que la multitud de gorras blancas delatan que los valencianistas eran mayoría entre aquella masa de cien mil personas en Chamartín.

Medio siglo no es suficiente para quitar la sensación de «amargura» en los héroes del 71, que semanas antes habían conquistado la Liga en el debut de Alfredo Di Stéfano como técnico. Medio siglo no es suficiente ni para el lateral zurdo Antón (Bilbao, 1944), ni para el delantero José Vicente Forment (Almenara 1947), ni para el extremo Sergio Manzanera (València, 1950), ni para el carrilero diestro Juan Cruz Sol (Elgoibar, 1947). Todos responden a la llamada de Levante-EMV para viajar al centro de aquella noche, exorcizar su recuerdo y declarar una pequeña conjura para el Villamarín.

En el reencuentro, los cuatro protagonistas se funden en abrazos. Abrazos fraternales, abrazos de gol. Rápidamente se ponen al día, mientras se completa la sesión de fotos. La familia, los nietos, «¿qué sabéis de Abelardo?», «¿ha podido venir Claramunt?», «el día del Centenario casi todos iban con gallato»... «¿Vais a Sevilla, fieras?», inquiere Sol, con su carisma. La tormenta de ideas va cobrando forma. Si algún detalle de aquel partido tambalea en el memoria, si a alguno le baila un nombre o una fecha, otro compañero sale al quite y asiste. Juego en equipo, como siempre. Roto el dique, los recuerdos fluyen de forma caótica, y viajan de las finales perdidas de 1970, 1971 y 1972 a los marcajes de Montero Castillo, Aguirre Suárez y Fernández, aquellos centrales criminales del Granada: «Aguirre Suárez le decía a Fernández: remátalo, que aún cojea», ilustra Antón. «A mi me rompió la pierna Aguirre Suárez. Siete meses sin jugar», desvela Forment, apoyado con bastón.

Señores, toca abordar la final del 71 ¿Quién toma la palabra?

Sol: Es una final muy especial. Es normal que vengan recuerdos. En el 71 íbamos con mucha ilusión para hacer el primer doblete de la historia. Además habíamos perdido la final del año anterior. Nos pusimos 0-2.

Sergio: Puse el centro del segundo gol. Falló la defensa y Paquito marcó de volea en el segundo palo. La primera parte fue nuestra.

Forment: Era demasiado que ganásemos el doblete, no quedaba muy bien que el Valencia lo acaparase todo.

Sol: Peleamos y luchamos, pero en la prórroga nos vinimos abajo.

El partido no da tregua. El Valencia domina la escena en el primer tiempo. En el minuto 16 Abelardo firma un paradón ante Asensi. Y en el 20 Claramunt roba la cartera a Eladio, que comete penalti. La pena máxima tarda más de dos minutos en lanzarse ante la fogosidad de las protestas catalanas, con empujones a Saiz Elizondo que se quedan sin sanción. Claramunt espera paciente en el punto de penalti a que se diluya el tumulto. Reina adivina el disparo pero el balón entra. Ruge el Bernabéu y no hay suficientes «grises» para evitar la detonación de decenas de tracas. Claramunt no ha podido venir a la cita de Mestalla, ocupado en tareas domésticas y en la atención de sus campos de naranjas. Pero por teléfono, el mago de Puçol aporta su relato.

Pep, ¿cómo se le escapó al Valencia esa final?

Claramunt: Fue una gran demostración de fútbol de los dos equipos. No tengo una espinita porque jugamos muy bien. Empezamos siendo superiores, marcamos dos goles y podríamos haber sentenciado. Se lesionó Marcial y entró Fusté, que fue decisivo. En la segunda mitad, después del gol de Paquito empezaron a pasar algunas cosas raras. Empezaron a pitarnos muchas faltas desde el borde del área. Nos empataron con dos detalles y expulsaron a Sol.

Es importante remarcar ese momento, todo un golpe de timón psicológico. En el minuto 70, y con 1-2 en el marcador tras el gol de Fusté de falta, Zabalza arma un disparo desde 30 metros que sorprende a Abelardo. Sin embargo el asistente había decretado fuera de juego de Charly Rexach, antes de que el balón traspasase la red. Saiz Elizondo da la razón al líner en primera instancia, pero cambia de opinión y concede el tanto. Los valencianistas rodean al colegiado vasco, que recibe un empujón por el que (al contrario de lo sucedido en las protestas del penalti) es expulsado un desolado Sol.

Pero Juan, usted no fue quien perpetró ese gesto...

Sol: Todavía no sé por qué me expulsó Saiz Elizondo. Se asustó, creo. Fuimos todos alrededor del árbitro para protestar, porque había pitado fuera de juego. Uno de mis compañeros, Valdez, en mitad del lío, no sé si le dio un pequeño empujón, o le pegó un poco con el pie en su zapato. Miró a su alrededor, me vio detrás y me expulsó con roja directa. Nos quedamos con uno menos, con un señor equipo como es el Barcelona. Y nos fuimos a la prórroga.

Sin embargo, no sería aquella la última polémica.

Sergio: Yo ya no estaba en el campo, pero cuando en la prórroga Zabalza marca el tercero (minuto 99), hubo otro fuera de juego no señalado y además tras el rechace le hicieron falta a Abelardo. No pitó nada.

Forment: Empató Valdez con el 3-3 de inmediato, pero Filosia o Alfonseda (medita)... sí, Alfonseda, marcó el 4-3.

Quedaba tiempo (minuto 112). Acabándose el partido, en el último minuto, tuve un remate de cabeza. La cambié al otro palo y Reina hizo la parada de su vida. Habría sido el 4-4 y tendríamos que haber repetido el partido el martes siguiente.

Forment no pudo repetir el gol milagroso que meses atrás, el 28 de marzo, había marcado en el último minuto al Celta y que dejó encarrilada la conquista de la cuarta Liga del club, luego de 24 años de sequía. Un tanto de culto que hoy sigue siendo venerado. «Se lanzaron tantas almohadillas que no se pudo seguir jugando». No hubo hechizo esta vez y el Valencia perdió. Saiz Elizondo pasaba a integrar la nómina negra arbitral del club, ya recordada entonces con nombres como Pedro Escartín o Joaquim Campos. La edición del 6 de julio de Levante recoge el malestar general. «Este partido es para no verlo un presidente. Ha sido una gran final entre dos grandes equipos con un solo triste protagonista: el árbitro», declara el presidente Julio De Miguel. El míster Di Stéfano felicita al equipo y no calla: «El segundo gol del Barcelona lo concedió en fuera de juego y el tercero fue precedido de un fuera de juego». El gerente Vicente Peris, el alma de Mestalla, afirma que el Valencia «es el campeón moral, eso es lo que han visto millones de espectadores». Hasta el legendario exjugador Antonio Puchades, presente en el Bernabéu, no oculta su enfado: «El partido iba bien hasta que el árbitro lo ha estropeado. Me gustaría saber por qué ha expulsado a Sol».

Quiero preguntarles cómo envejece un recuerdo así. ¿Sigue siendo amargo?

Sol: Todas las derrotas son para siempre amargas. No hay ninguna nostalgia bonita.

Forment: Llegamos a ser muy superiores, la tuvimos de cara. Fue un partido muy intenso, de poder a poder. Me llena que no decepcionamos a nadie porque lo dimos todo.

Han tenido que pasar 48 años para volver a vivir esa final. Ahora, quizás más que por entonces, el Barcelona es favorito, pero deberá batirse con el ánimo siempre entusiasta de los mestallistas en las finales. «Creo que si el Valencia está al nivel que ha demostrado en algunos partidos este año, con orden y rapidez en la contra, puede darle un disgusto al Barça, que no está en el máximo nivel», opina Claramunt.

¿El sábado ganará el Valencia la final maldita? Enfrente está Leo Messi.

Sol: El Barcelona es poderoso, pero haremos un buen partido, los chicos están trabajando bien.

Sergio: Para parar a Messi hay que estar muy concentrados y tener suerte. Tiene lo que tienen los mejores del mundo, que nunca se cansan de ganar.

Forment: A Messi lo parará mi vecino Jaume. Lo veo enchufado para la final. Pondremos pantallas gigantes en Almenara.

Antón: Ahora solo se marca en zona, pero a Messi yo lo pararía poniéndole encima a nuestro Poli. Cómo corría el chiquillo, lo habría aburrido.

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