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Jorge Mendes pasa de controlar 17 jugadores en el VCF a sólo 4

El agente de futbolistas que supervisaba la gestión deportiva del club por órdenes de Peter Lim pierde casi todo el protagonismo en las operaciones desde la llegada de Mateu Alemany, Marcelino y Pablo Longoria al club de Mestalla

Jorge Mendes pasa de controlar 17 jugadores en el VCF a sólo 4

La presencia de Jorge Mendes en el Valencia CF se ha ido diluyendo de forma progresiva en los dos últimos años. Ya no es el súper agente que gestiona la entrada y salida de futbolistas en el Valencia CF, cuando asumía casi el rol de gestor deportivo del equipo de Mestalla. El intermediario portugués, socio de Peter Lim en varios negocios y amigo personal del empresario de Singapur, ha pasado de controlar 18 miembros de la plantilla del Valencia CF -concretamente 17 jugadores y un entrenador- a sólo 4. De la órbita Mendes-Lim sólo quedan Gonzalo Guedes, Ezequiel Garay y Gabriel Paulista. El resto de futbolistas están repartidos entre 15 agencias y representantes independientes. Entre ellos Eugenio Botas, el intermediario del entrenador, Marcelino García Toral, y del centrocampista Francis Coquelin.

La pérdida de poder de Mendes en el Valencia CF, y por ende de Lim, no es el motivo principal de las desavenencias entre el propietario del club y el director general, Mateu Alemany, que han llevado a este último al borde de la dimisión. Van más allá. Pero sí es una razón ineludible a estas alturas del partido. Lim ambiciona más influencia en la formación del equipo y, sin su brazo ejecutor, se siente demasiado lejos del eje valencianista. Como un niño al que no le dejan tocar sus juguetes.

Peter Lim buscaba en 2014 un club de fútbol en el que invertir y el mediático agente portugués, junto a Amadeo Salvo y Joan Laporta, le puso el Valencia CF a tiro. Toda la operación se realizó bajo la supervisión de Mendes, que hizo todo lo que quiso desde que Bankia cerró, tras muchos esfuerzos, un crispado proceso de venta. Primero colocó a Nuno en el banquillo, ignorando la petición de Salvo y de Rufete, para la continuidad de Pizzi. Al verano siguiente, los entonces presidente y director deportivo decidieron marcharse. Ya no pintaban nada. Mendes hacía y deshacía a su antojo bajo la providencia de Lim. Operaciones millonarias y ruinosas, a través de su agencia (Gestifute) con las que el súper agente movió más 300 millones de euros.

La primera gran operación de Mendes con Lim fue Nicolás Otamendi. El Valencia CF pagó 12 millones al Oporto y en verano lo venció al City por 44. Ahora quiere recuperarlo. Antes, había colocado en el equipo a André Gomes, Cancelo y Rodrigo, precisamente sus tres mejores negocios en Mestalla. Los primeros costaron 15 cada uno y fueron vendidos por 37 y 40, respectivamente. Rodrigo, por el que pagó 30, continúa y su valor de mercado se ha multiplicado. Garay (24 millones), Paulista y Guedes (40 + 10) son los otros tres que continúan.

Enzo Pérez fue el fichaje más ruinoso de la era Mendes: costó 25 y fue vendido por menos de 3. Le siguieron Abdennour (22) y Aderllan Santos (9,5). Pasaron desapercibidos Dani Barbosa (0,4), Andreas Pereira (cesión por 3 millones) y Bakkali (1,2). El agente portugués también participó en la compra de Santi Mina (12) y en las ventas de Alcácer (35) y de Rafa Mir (2).

La llegada de Mateu Alemany al Valencia CF, en marzo de 2017, supuso un desvío de poder en la gestión deportiva que apartó a Mendes. A Lim le incomoda no controlar las operaciones y, por tanto, conocer con el máximo detalle los pactos y las comisiones en las entradas y salidas de jugadores. El máximo accionista ha dado a entender que Mateu Alemany no es, como Mendes, de su plena confianza.

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