Dos imágenes protagonizadas por Alesssandro Florenzi dieron la vuelta al mundo: el gol de medio campo al Barcelona, en la Liga de Campeones de la temporada 2014-15, y la celebración de un tanto con su abuela en la grada, un año antes. Aquella diana ante el Barça dejó huella: arrancó por la derecha, desde la posición de la teral, y nada más cruzar la línea del medio campo, envió un zapatazo con el empeine que sorprendió a Ter Stegen. El balón entró 'llovido', tras golpear en el palo.

Un año antes, hizo popular a su abuela. El italiano, que no anotaba desde seis meses antes en el Calcio, festejó el tanto como nadie lo había hecho, que se sepa, en la máxima categoría del fútbol italiano: se subió a la grada y corrió hasta donde estaba su abuela para fundirse con ella en un abrazo. Un gesto muy tierno que, pese a todo, le costó una sanción económica por parte de la liga italiana. Aquel gol era el segundo de la Roma ante el Cagliari, el tanto que confirmaba el triunfo del conjunto romano. Con aquel gol, la Roma se situaba líder del Calcio, al tener mejor diferencia de goles con la Juventus, que terminó ganando la Liga.

Tras anotar el gol, Florenzi no hizo lo habitual, que es la de festejar con el resto de compañeros, sino que atravesó el campo y, para asombro de los asistentes, saltó por encima de los anuncios publicitarios, ingresó en las gradas y corrió hasta donde estaba su abuela, de 82 años, para darle un beso y un abrazo.

Había más motivos para aquella celebración. Aquel fue el primer partido que su abuela fue a verlo jugar un partido. «Nunca antes vino, ni siquiera cuando era niño y era más cómodo hacerlo. Esta vez ha venido con sus 82 años. Me dijo que iba a venir, me dijo: 'Voy al estadio, a verte solo a ti, así que ven a saludarme'», explicó el futbolista. Florenzi dijo además que corrió hasta donde su abuela porque «era una promesa que hice y quería compartirlo esto con todo el estadio».