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Bombeja Agustinet !

Trayectoria ascendente

Trayectoria ascendente

Trayectoria ascendente

Cada vez es más reiterado el recurso a la falta de actitud cuando un equipo encaja un resultado doloroso e inesperado. Hasta los entrenadores, tan amigos de los lugares comunes, lo explican en estos términos. Cualquier cosa mejor que reconocer que a veces el rival es sencillamente superior. O muy superior. O le sale todo. Y las derrotas dolorosas, entonces, no tienen nada qué ver con la actitud. Otras veces, sí. En todo caso, cuando una escuadra sólo es un agregado de futbolistas y no una falange, es suficiente con que dos o tres miembros del once se muestren indolentes para que el conjunto quede cojo y resquebrajado. Esta reflexión podría ser muy útil en la gestión de los vestuarios y, sobre todo, en la de las emociones de las hinchadas. Y en particular para un grupo tan irregular como el Llevant que, sin embargo, se encuentra inmerso en pleno renacimiento, tras sus últimos déficits de actitud, ante Sevilla y Alavés.

El buen partido y la intensidad ante el Leganés, pese al bajón del tramo final, tuvieron el premio de tres puntos decisivos que coronaban la ascendente trayectoria del equipo. Hoy ante un rival muy exigente -y sin embargo, accesible. Un derbi es un derbi- el Llevant tendrá la posibilidad de confirmar esta dinámica en el Madrigal, tras ocho años sin ganar en aquel escenario. Para ello, además de la dosis de acierto y de la intensidad, siempre determinantes, será necesario que Vukcevic aguante sin tarjeta al menos hasta el minuto 70 y que, si el marcador se pone a favor, los granota sepan nadar y guardar la ropa.

¿El Morales del futuro?. Uno de los capítulos de la antología de grandes momentos que es nuestro libro Historias del Levante UD está dedicado a los golazos de Morales, que sin duda marcan ya una época para el levantinismo. Da ello buena cuenta del afecto y la admiración que en esta columna se tiene por el Comandante. Esto, sin embargo, no debe nublar la vista al analizar la cruda realidad: a sus 32 años, Morales está firmando su temporada más floja desde que llegó a Orriols. Hay un factor crucial para ello: el madrileño ha perdido la punta de velocidad que lo convertía en un futbolista diferencial y superlativo. Cuando parecía en el declive de su carrera, Joaquín volvió a su Betis para reiventarse: sustituyó la velocidad por la experiencia y la potencia, asumió que su rol en el equipo sería distinto y cinco años después, con 38 primaveras, sigue sorprendiendo a propios y extraños sobre el césped. A Paco López le ha tocado el ingrato papelón de «jubilar» a Morales y, con buen criterio, está intentando reinventarlo para seguir disfrutando de sus virtudes de una forma distinta. Del Morales que conocimos apenas queda nada (y, ¿quién sabe si volverá?), pero otro Morales, muy útil para el Llevant, es posible. Será esencial que él lo entienda y que quiera intentarlo.

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