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A. Moltó: "A veces corro en la cochera y acabo mareado"

El pilotari de Barxeta cuenta "las horas y los días" para volver a la normalidad de los trinquets

Moltó ahora estudia y entrena desde casa.

Moltó ahora estudia y entrena desde casa. levante-emv

«Tengo muchísimas ganas de entrar en un trinquet. Cuento las horas y los días para que todo se normalice y volver a nuestro lugar de trabajo». Alfonso Moltó Puertas (Barxeta, 15 d'abril de 1992), no disimula sus ansias de poder volver al lugar que más disfruta y que gobierna como un monarca, habiendo ganado cuatro veces el campeonato Individual de Raspall.

Al igual que tantos deportistas de primer nivel, Moltó ha asumido una situación de excepcionalidad que afecta de lleno a su carrera. A entrenamientos, rutinas, campeonatos. La actividad física es la parte más trastocada: «Se hace un poco pesado porque tenemos la costumbre de mucha actividad física diaria. En casa se reduce bastante, pero lo afrontas como se puede. Lo que nos está sucediendo es una cuestión de fuerza mayor y hay que colaborar todos. Lo que más me afecta es el cambio de rutinas diarias. Ir a València a estudiar en la facultad, por ejemplo, aunque ahora estudio desde casa. También entreno en casa. Cambia todo, cuesta hasta dormir, porque uno no está tan activo como es habitual».

Sin el trinquet como escenario, el entrenamiento específico cambia radicalmente. Pero Moltó trata de adaptarse en el garaje particular de casa: «Al entrenar en casa, muchas cosas no las puedes hacer y te limita. Tengo una cochera y me hace su papel para entrenar. Hay veces que me pongo a correr dentro y acabo mareado. Es lo que hay y tengo que moverme. He adaptado el entrenamiento a las circunstancias». Cuando se le pregunta por la conciliación laboral y familiar, Moltó esboza una sonrisa. Ya era complicada antes de que el coronavirus cambiase la vida de todos: «Ya de normal iba ajustado de tiempo para poder conciliarlo todo. Pero llevar hacia adelante un deporte de élite, con el esfuerzo de entrenamiento que eso comporta, después estar estudiando un grado y estar con la familia, te quita tiempo y te obliga a estar organizado». La familia, añade, era antes y sigue siendo ahora el pilar en el que equilibrarlo todo: «Los días que no tenía partida en fin de semana, trataba de estar con la familia. Ellos entendían la anterior situación y por supuesto también la actual, y son los que más me apoyan. Son los artífices de que te sientas feliz con lo que haces».

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