De menos a más. Así fue el triunfo construido por el Valencia Basket ante un Zaragoza que durante muchos minutos fue mejor y puso en apuros al cuadro de Ponsarnau, amenazando de manera seria por pelear el triunfo. El conjunto valenciano salió a la pista sabedor de que el Real Madrid había caído y con una buena oportunidad de dar un golpe de efecto al grupo. Al final el talento individual, el fondo de armario desde el banquillo y el gran dominio interior con la pareja conformada entre Tobey y Dublejvic impulsaron a una segunda victoria que le mantiene líder.

El encuentro comenzó equilibrado sobre todo porque las defensas no estuvieron excesivamente consistentes. Bajo la inercia del choque inaugural, Tobey, se convirtió en el jugador más efectivo para guiar las primeras rentas en el marcador (12-9). Sin excesivo rigor en el juego y con algo de abuso desde el triple, el Valencia Basket fue poco a poco metiendo en el encuentro a un Zaragoza que se hizo dueño del ritmo del duelo. Los puntos desde el perímetro de Benzing y el desgaste en la zona de Radovic propició un parcial de 3-11 que dejó a los aragoneses por delante al final del primer cuarto (15-20).

Este tendencia negativa para los valencianos se consolidó. Al margen de la inspiración de Benzing, el ingreso en la pista de Alocén dio una marcha más a los de Fisac que controlaron de manera descarada el partido para estirar aún más su renta en el marcador (28-38). El Valencia Basket trató de sobrevivir con fogonazos en forma de individualidades de Abalde o Dubljevic aunque insuficiente para acercarse después de que Brussino asestara desde el triple otro mazazo a bloque de Ponsarnau (30-43). Desubicado, impreciso y sin excesiva clarividencia, el Valencia Basket se fue al descanso sabedor de que debía cambiar muchas cosas (35-45).

El talento definió el choque

Tras el paso por los vestuarios mejoró el cuadro de Ponsarnau principalmente en defensa aunque con un intercambio de canastas que impedía tomar la delantera (43-52). El cuadro taronja aplicó criterio en acciones ofensivas y encontró poco a poco el tan deseado equilibrio entre el juego interior y exterior para concatenar un gran parcial de 16-2 que sirvió para aclarar algo el panorama de cara al último cuarto (59-54).

Las pérdidas de balón fueron un lastre que impidió estirar la ventaja y dio además una nueva vida al Zaragoza que falto de energía, se refugió de nuevo en Alocén y Radovic para igualar la contienda (67-67). En un escenario que seguro deseaba más el conjunto maño, el Valencia Basket apretó el acelerador. Un buen Dubljevic, el dominio interior de Tobey y los triples de Doornekamp y Marinkovic fueron demasiado para los aragoneses que encajaron un parcial demoledor de 16-0 que sirvió para sellar un triunfo quizás excesivamente amplio para lo visto en la pista y que permite a los taronja encaramarse en lo alto para acercarse a las semifinales.