El Valencia Basket sacó adelante un exigente duelo ante un gran rival para aprovechar los resultados de la jornada y colocarse líder. Los de Ponsarnau dependen de sí mismos para ser primeros si ganan mañana al Gran Canaria.

El San Pablo Burgos arrancó más entonado. Con una buena dirección de Fitipaldo y un equilibrio entre el juego interior y exterior, el cuadro castellano aprovechó el errático acierto exterior de los taronja para tomar las primeras ventajas (7-14). Con el duelo más equilibrado el inapelable acierto desde el 6,75 con Bassas como protagonista en las últimas rectas del primer cuarto para dejar a los burgaleses por delante (20-27).

El segundo capítulo del encuentro presentó un panorama preocupante. El Valencia Basket seguía negado desde el triple. Loyd consiguió la primera canasta de tres puntos en el undécimo intento. El Burgos por el contrario se mostró fino y aprovechando esa falta de productividad anotadora de los de Ponsarnau y una defensa lejana a la intensidad mínima requerida llenó de alarmas La Fonteta tras una canasta de Benite (29-47). Los tiros libres y sobre todo el rebote ofensivo dieron oxígeno a los valencianos para no descarrilar en el choque y llegar con opciones al descanso (39-51).

Tras el paso por los vestuarios, el Valencia Basket salió con más capacidad física atrás, hecho que en la primera parte había sido inexistente. Con Abalde en la dirección por delante en la rotación de Colom, el cuadro taronja logró su mayor acercamiento tras muchos minutos (56-62). Pese a que el Burgos se mostró desacertado en el tiro libre, la oscuridad en el acierto exterior de los valencianos dejó impidió remontar (58-67).

El desenlace fue trepidante. El Valencia Basket sumó ocho triples en el momento decisivo con mención especial para Doornekamp que anotó tres de mucho mérito. La calidad hizo el resto para revertir un partido ante un gran Burgos que sólo concedió su renta hasta el minuto 38.