La última aparición de Paco Desamparados (Cocentaina, 1953-2020) en Facebook, dónde seguía en contacto con su incontable tropa de amigos y conocidos del periodismo y las motos fue el pasado 15 de julio. «Cocentaina», escribió. «Cocentaina», a secas. Se retiró a su pueblo definitivamente hace 2 años tras cumplir los 65, ya con la jubilación ganada tras casi 50 años de periodismo deportivo, la mayoría dedicados a las motos, su gran pasión. Sus últimos servicios al motociclismo fueron en Levante-EMV, la que fue su casa como redactor durante los años 90, ahora como articulista de opinión del Mundial de Cheste. Ahí estaba, en la sala de prensa, con su bastón y su eterno bigote inglés, sacando punta con la pluma cómo sólo saben hacerlo los veteranos sabios y con esa socarronería que llevaba de fábrica.

Desampa murió ayer en Cocentaina a los 67 años, cansado ya posiblemente de soportar los dolores y los sinsabores de esas enfermedades que te llevan ya a muy pocas partes. Había superado una delicadísima intervención del corazón, hace unos años, pero un cáncer de pulmón le fue minando las fuerzas después. «Mala hierba nunca muere», bromeaba sobre su estado de salud el pasado 13 de junio, el día de su último cumpleaños, mientras saboreaba la cervecita mensual.

Paco Desamparados inició su carrera periodística en la revista Motociclismo en 1974. Ejerció la profesión en información general y deportiva tanto en prensa escrita como en radio. Trabajó en Levante-EMV bajo la jefatura de Deportes de Amat Sapena, en los que cubrió como enviado especial los mundiales de motociclismo. También escribió en Información de Alicante, Marca y Solo Moto, además de la Agencia Efe. Fue director de eventos de Moto-Época, empresa propietaria de más de 200 motos clásicas perfectamente restauradas con fecha de fabricación desde 1919 hasta 1980. En radio trabajó en Antena3, a las órdenes de Paco Lloret, y colaboró a escala nacional con Jose María García, Jesús Hermida o Antonio Herrero. También colaboró esporádicamente en la Cope y 97.7 Radio, y fue comentarista de varias ediciones del GP de la Comunitat Valenciana en Radio9.

Durante su etapa en este periódico, cubrió como enviado especial los mundiales de motociclismo. Fue quien anunció la retirada de Sito Pons y llevó a Álex Crivillé y la moto con la que acababa de ganar el Mundial a la Feria de Cocentaina, entre otros pasajes de su trayectoria.

Pero el gran servicio de Desamparados al motociclismo fue el de ser el biógrafo de Ricardo Tormo, «el mejor piloto valenciano de todos los tiempos», cómo él mismo repetía. Escribió Yo Ricardo, una vida por y para la moto (1994) y Mis conversaciones con Ricardo y sus amigos (2016), este último libro imprescindible para conocer al campeón a través de su gente más cercana. Sin la amistad que unía al autor con el piloto, no podríamos conocer episodios relevantes de su vida.

Otro expiloto, Julián Miralles, conocía muy bien al periodista. «Nos unió una gran amistad desde que yo empecé a correr. Paco era un tipo auténtico, un loco de la vida, amigo de sus amigos», recuerda emocionado.

La misa por la despedida de Paco Desamparados se celebra hoy, a las 11.30 horas, en La Iglesia de Santa María de Cocentaina.