Un año después la historia se repite. Los problemas con el fair-play que habían aplazado la renovación de Morales a este verano se mantienen, esta vez incluso con el agravante de la crisis económica por la pandemia. Así que en contra de lo previsto, en este momento no hay negociaciones abiertas entre el club y su capitán, por trayectoria posiblemente el futbolista más importante de su historia. Salvo novedad, Morales va a entrar a sus 33 años recién cumplidos en su última temporada de contrato, aunque eso no significa que no vaya a ampliarse ese vínculo. Al revés, se trata de un compromiso que se mantiene. En especial de boca de Quico Catalán, que de manera personal asume que no va a haber ningún problema mientras él sea presidente para que continúe los años que quiera. Y es que la idea es que la suya no sea una renovación más al uso sino prácticamente de por vida. El Comandante ha demostrado por activa y por pasiva, además rechazando propuestas económicas mejores del extranjero, que su objetivo no es otro que colgar las botas en Orriols, así que de lo que se trata es de encontrar el mejor momento para llevar al papel un acuerdo que está apalabrado.

Mucho tendrían que cambiar las cosas para que Morales, pese a que a día de hoy queda libre el 30 de junio de 2021, no prolongue su vínculo levantinista. En estos momentos el club no contempla su salida y él tampoco. Incluso en una temporada como la recién concluida en la que pasó por el banquillo y estuvo sin ver puerta 22 jornadas, del gol del Valladolid al del Madrid, los números revelan que para Paco López ha sido un intocable que ha tenido minutos en los 38 partidos de liga. Otra cosa será la demarcación por la que pase su futuro a corto plazo, si como delantero o cosido a la banda. En ambas posiciones, de Dani Gómez a De Frutos, hay refuerzos.

Con más de 30 futbolistas en la primera plantilla y el margen económicamente otra vez muy apretado, entre las partes hay un acuerdo tácito para aparcar su caso y retomarlo en el momento en el que el club no vaya con la soga al cuello. Una mejora contractual elevaría de nuevo el ratio de coste de una plantilla que, a expensas de vaciar fichas, ya aumenta de por sí con las mejoras retroactivas para Aitor Fernández y Paco López. Ambos renovaron durante la temporada pero con una subida aplazada al cierre del 30 de junio antes del retoque de contratos para jugar las últimas jornadas fuera del calendario previsto.

El jugador entiende perfectamente la situación económica tan difícil de este momento y el club también le está dando la mayor naturalidad. El último en hacerlo fue David Navarro, que insistió en el mensaje de calma y ya dejó entrever que no se trata de un tema de máxima urgencia. «No va a haber problema, ya lo dijo Quico. Llegaremos a un acuerdo. Tanto por el club como por 'Moro' se trata de una unión de muchos años. No hace falta hacerlo este verano. La intención de las dos partes es seguir», señaló en su última entrevista. Todos los protagonistas se han ido pronunciando en los mismos términos todo el año, si bien con el paso de los meses se dejó de hablar de junio como la fecha marcada. Lo que está claro es que su caso es especial y que el Levante quiere valorar en su medida lo que le ha ofrecido tanto de cara a su continuidad como jugador en la plantilla como pensando en un futuro en el que dé el salto a los despachos. La idea es claramente la de que Morales continúe vinculado a la entidad una vez que decida colgar las botas, algo que de momento todavía se vislumbra muy lejos y no está pasando por la cabeza de nadie.

Un tapón de 11 millones

Antes de la crisis del coronavirus el Levante UD ya tenía un problema con la mayoría de sus futbolistas cedidos. A excepción del caso de Moses Simon, a la postre traspasado al Nantes por cinco millones, más los de Pepelu y Sadiku, los demás no se han revalorizado. Sobre todo Dwamena, Luna e Ivi, tres de los casos más singulares junto al lesionado Doukouré. La pandemia y sus efectos lo han complicado todo aún más. A día de hoy se mantiene la incertidumbre sobre los ingresos y la cifra de negocio mientras que el mercado apunta a la contracción. Entre salarios y amortizaciones hay comprometidos 11 millones del próximo fair-play. La soga de la operación salida, con estos números, vuelve a apretar de lo lindo.

Después de haber invertido 40 kilos en traspasos durante la anterior etapa, el actual área deportiva vuelve a verse en la obligación de poner en marcha un proyecto sin excesos. No queda otra y así lo ha transmitido a nivel interno el propio Quico Catalán. Y es que el cóctel se completa con la inflación de salarios.