Contaba Antonio Reig Ventura, «Rovellet», mientras divisaba las estribaciones de las sierras que miran el Montgó, en uno de los muchos viajes a una comarca que ama por naturaleza, sus recuerdos infantiles, aquellas conversaciones que no se olvidan cuando entran en el corazón, cuando su padre le decía: «xiquet la mare de la pilota És tota esta comarca?» Tiempos del Nel de Murla y del Barber de Beniarbeig; de Penya de Benimeli y el Xato de Pedreguer, del Carabinero de Calp y el Ripo de Ráfol, al que en la comarca de l' Horta se le conocía como el Soldat de La Marina y que según el propio Rovellet, «era la mejor izquierda que había visto en las calles...» Tiempos de esplendor de la pasa en DÉnia, del moscatel de Xaló; años en que los naranjos acariciaban las arenas de la mar antes de ser devorados por el hormigón. En Ondara se había jugado el desafío más destacado en 1880, con la presencia de más de cuatro mil personas, según la crónica de la prensa de la época. Allí se anunciaron los mejores de Murla, de Parcent, de Xaló, de Alqueria de la Condessa y de Calp. Se cruzaron más de treinta mil reales de la época, una verdadera fortuna que permitía comprar varios campos de naranjos. Trinquetes clásicos había en Gata, Dénia, Xàbia, Pedreguer, Ondara, Benissa? En ellos se anunciaban a los mejores y de ellos surgieron figuras relevantes, hasta nuestros días. Muy larga sería la lista de jugadores que alcanzaron el profesionalismo y harto difícil priorizar a unos sobre otros.

En esa larga historia, con sus vaivenes de tiempos gloriosos y otros más difíciles, destaca la inauguración del primer recinto cubierto y dotado de iluminación para este deporte. Fue el trinquete Las Delicias, de Ondara. Se inauguró el 11 de mayo de 1956, en sesión vespertina con un programa estelar: Rovellet y Miguel Caña contra Ferrer, Ruiz y Crespo. Y con Juliet y Xatet de Carlet contra Xiquet de Gata, Rodriguez y un saque. Por la noche, aprovechando la nueva iluminación, dos partidas de Raspall: Tofolet y Coca contra Xiquet de la Vall y Badia. Se cerraba el programa con Ciscaret y Bolet contra Godofredo, Antoniet de Xeresa y Comba. Aquel trinquete tuvo iluminación antes que el mismísimo Mestalla. Desgraciadamente el trinquet no tuvo una vida larga.

Aquellos tiempos pasados han tenido continuidad. Hoy, la comarca presume de una amplia actividad diversificada. Tenemos el ejemplo del buen momento de los trinquetes de Benissa, Pedreguer, Ondara, que anuncian partidas de profesionales semanalmente. También gozan de buena salud los trinquetes de Dénia y de Xàbia. Hay en la comarca clubes activos en la modalidad de Llargues, que siguen siendo una buena cantera de jugadores con aspiraciones de profesionalizarse. Ahí tenemos en plena temporada de éxitos a Tomás de Xaló y Giner de Murla, un jugador con mucha proyección. Mucha parte de culpa de esa amplia actividad la tiene el trinqueter Raúl Ivars, con una gestión ejemplar. Sí, seguramente el padre de Rovellet tenía razón: «La Marina és la comarca mare de la pilota».