Hemos hablado con muchos entrenadores, hemos valorado la opinión del área deportiva y, entre todos ellos, hemos elegido a Javi Gracia por su experiencia, por su conocimiento de la Liga, su humildad, su ambición y su concepto de consenso, de trabajo en equipo. Es un entrenador que entiende el proyecto de reconstruir un equipo fuerte». Son palabras literales del presidente del Valencia el pasado 28 de julio. Dejando al margen que no era necesario admitir las conversaciones con «muchos» técnicos el día que se presenta el elegido por una cuestión de tacto y elegancia -¿seguro que es diplomático?-, centrémonos en la parte final del alegato leído por Murthy. La frase relativa al consenso y al trabajo en equipo.

Cuando Meriton exponía su idea deportiva para la temporada 20/21 a los candidatos al banquillo de Mestalla, el primer punto del guión era la salida masiva de jugadores. Alguno de ellos, puntal básico para los éxitos de las dos temporadas con Mateu Alemany y Marcelino García Toral. Ahí no hay sorpresas. Gracia no cuenta con el pasillo de seguridad que tumbó al Barça en la final de Copa del Rey 2019. Ni Garay, ni Coquelin, ni Parejo, ni Rodrigo. Para justificarlo, Anil esgrime razones económicas (equipo fuera de Champions, reducción de un porcentaje sustancial del importe de los derechos televisivos, descenso en los ingresos por la pandemia?) pero toda València sabe que, como poco, detrás de tres de esas cuatro salidas se esconden motivaciones de índole político. Son futbolistas que no comulgaban con el régimen único de pensamiento que se respira en la institución y no han tenido problema alguno en evidenciarlo públicamente.

Ahora bien, vayamos al consenso. Según la RAE, acuerdo producido por consentimiento entre todos los miembros de un grupo. Han sido muchas las conversaciones entre Murthy, Corona y Gracia desde que comenzó la pretemporada. Y la principal conclusión de todas ellas siempre ha sido la misma: el equipo necesita refuerzos. El entrenador trata de empatizar con las necesidades de club, pero sin perder un ápice de firmeza en reclamar lo que entiende mejor para el grupo. El cuerpo técnico considera 'urgente' firmar un defensa central de jerarquía y un pivote posicional con experiencia para poder competir con más garantías. La competición comienza dentro de seis días y no ha llegado un solo fichaje. Los refuerzos que vayan incorporándose hasta el cierre del mercado el 5 de octubre no podrán disputar un solo amistoso para aclimatarse y poner en práctica las ideas de Javi Gracia.

El consenso no es tal si solo se sale con la suya una de las partes. Como ya le sucediera con César Sánchez a finales de junio, Anil está jugando con fuego, descuidando el criterio de los pocos profesionales del fútbol que le quedan en el club y dándole prioridad únicamente al deseo del máximo accionista, que ha cerrado el grifo. No se puede preparar una temporada pensando única y exclusivamente que el coronavirus la interrumpirá y conviene tener dinero guardado. Para cuando llegue ese momento, si es que desgraciadamente acaba llegando, antes habrá que ganar partidos. Que es de lo que se trata.