El Barcelona se estrelló contra la trampa táctica de José Bordalás y perdió 1-0 frente al Getafe, que triunfó con el planteamiento de un entrenador que consiguió anular al conjunto azulgrana con un entramado defensivo casi inexpugnable coronado con el tanto de penalti de Jaime Mata. El Barcelona apenas pudo sujetar la pelota. Menos aún, encontrar huecos para salir al contragolpe. Siempre había algún jugador del Getafe acosando a sus rivales, sin tiempo para pensar y dar salida a la verticalidad que anhela Koeman. A excepción de un disparo al palo de Messi, el cuadro azulgrana presentó ninguna versión de la mejor parte de su currículum. Y, esa ocasión, fue un aviso de lo que iba a hacer Pedri cuando el Getafe bajara el listón. Demostró tener una visión espacial impresionante que después convertiría en una constante y no en una excepción.

Mientras el Barcelona conseguía hacerse con el control, el Getafe consiguió, gracias a las filtraciones y a los movimientos del «Cucho», generar peligro con robos rápidos y punzadas directas. En una de estas, el colombiano cedió un buen pase a Nemanja Maksimovic que acabó en el cuerpo de Neto tras un disparo envenenado del serbio desde dentro del área.

En la reanudación el guión volvió al del inicio del choque, con el Getafe otra vez con aire y fuerzas para incordiar al Barcelona en la salida de la pelota. Lo consiguió y, al contrario que en la primera media hora, consiguió su premio gracias a un penalti claro de Frenkie De Jong sobre Djené Dakonam que no falló Jaime Mata. Con el 1-0, Koeman movió el banquillo y sacó al campo a los dos sacrificados al inicio: Ansu Fati y Coutinho salieron por Dembélé y Pedri, que se despidió con buena nota.