Desgraciadamente el encuentro que afronta el Villarreal en la segunda jornada de la Liga Europa (18:55 horas) llega envuelto en demasiadas circunstancias extradeportivas que lo convierten en una experiencia casi sin precedentes. Villarreal CF ha viajado a Estambul para afrontar su primer partido a domicilio de esta fase de grupos, en el que los ‘groguets’ se enfrentarán al Qarabag, en un encuentro que se disputa en Turquía por la situación de crisis bélica que se vive en Azerbaiyán, lo que obliga a jugar en un campo neutral. A las coyuntura condicionada por la pandemia del Coronavirus hay que añadir esta vez una circunstancia bélica, ya que el Qarabag, rival de los de Emery, encara este partido envalentonado por el fervor patriótico en el que se encuentra sumido Azerbaiyán desde el estallido a finales de septiembre de la guerra con Armenia. El club lleva el nombre de la región en disputa, Nagorno Karabaj, por lo que una victoria sería mucho más que tres puntos, aunque el partido se juegue en territorio ajeno por decisión de la UEFA y por motivos obvios. En el plano meramente deportivo, el Villarreal buscará dilatar su buen arranque de temporada, ya que acumula cinco encuentros sin perder. Por ello, el equipo llega a este partido con el Qarabag con la expectativa de sumar y de seguir con su crecimiento en el juego y en sus resultados, ya que de ganar encarrilaría su clasificación en el grupo I, en el que desde el sorteo ha sido considerado como uno de los favoritos, más aún tras su atípico triunfo inaugural ante el Sivasspor por un escandaloso 5-3 fraguado tras la entrada al campo de Alcácer.