Toni Lato está llamado a ser mucho más que el suplente de José Luis Gayà esta temporada. El de la Pobla de Vallbona ha entrado en la rueda de Javi Gracia después de un inicio de liga relegado al olvido y comienza a hacerse fuerte. Su protagonismo crece al mismo tiempo que las necesidades del equipo en la competición. El lateral izquierdo ofrece argumentos para ser importante en este Valencia desnortado, peligrosamente joven y debilitado por la gestión de la propiedad. Sentido de pertenencia, orgullo por dignificar el escudo, ganas de hacer equipo, responsabilidad de no dejarlo caer, solidaridad y polivalencia dentro del campo, fútbol y una experiencia acumulada a pesar de su juventud que el Valencia no puede permitirse el lujo de desaprovechar. Comprometido, fiel a la sangre valencianista que corre por sus venas y generoso en el esfuerzo. Toni conoce el club, lo ama, lo entiende y sabe cómo ayudarlo. Tiene un poso de valencianismo que en plena crisis lo convierte en indispensable. Como José Luis Gayà, Carlos Soler o Jaume Domènech. Este Valencia desalmado y sin identidad está obligado a aferrarse al ADN de los jugadores de la casa para salvar el año. Corren tiempos difíciles y el equipo los necesita más que nunca.

El Valencia está obligado por supervivencia a agarrarse a jugadores que den un paso al frente y sumen dentro y fuera del campo. Toni lo está haciendo. Sentimentalmente es una garantía. De no ser así seguramente hoy sería jugador de Osasuna. Toni es sinónimo de actitud, sacrificio e intensidad. Le unen demasiados lazos al club como para dejarse llevar. Por suerte para el equipo, deportivamente es mucho más. Lato está cogiendo peso en la banda izquierda a medida que transcurren las jornadas y ni Gonçalo Guedes ni Denis Cheryshev dan señales de vida. Tampoco Álex Blanco aprovechó su oportunidad. Lato es de momento quien mejor aprovecha sus minutos. Fue clave en la primera victoria a domicilio contra la Real Sociedad en la puesta en escena del doble lateral, marcó un gol y provocó un penalti en Elche en su primera titularidad con Gracia y batalló como el que más para arañar un punto al Getafe actuando de extremo. Su cara fuera de sí en la celebración del gol de Soler habla por sí sola de lo mucho que disfruta y sufre el Valencia en su vida. Su familia es valencianista, buena parte de sus amigos también. Ni siquiera en los días libres puede desconectar. Tiene una obligación moral para ayudar al club a salir de esta.

Lato todavía no es un peso pesado de la plantilla, pero no para de dar pasos adelante para serlo algún día siguiendo la estela de sus amigos y compañeros Gayà y Soler. Toni es ahora mismo el jugador número 11 con más partidos oficiales en el Valencia a sus espaldas. 46 en total. Estaría en un once titular de ‘veteranos’. Un valor extra que Gracia no puede pasar por alto en este Valencia inexperto. Tres de esos partidos los enfrentó al Madrid. El primero con Voro en la jornada 35 de la agonizante 16/17. Era su octavo partido en Primera. El Bernabéu no se le quedó grande, paró a Cristiano y fue el mejor. La afición coreó su nombre al ser sustituido en el 85’. «Tiene cosas que nos hacen pensar que tiene mucho futuro», decía Voro. Hasta Sergio Ramos leo felicitó. «Sigue así, que nos vamos a enfrentar muchas veces». Jugó un tercero en Mestalla, pero todavía fue mejor su segunda visita al Bernabéu en su primera titularidad con Marcelino. Anuló a Bale y dio una asistencia a Soler en una jugada para el recuerdo ‘made in Paterna’ en la que participó también Gayà. Tres años después siguen juntos. Más maduros, más responsabilizados, pero igual de enamorados del Valencia. Su ADN es vida para el club.