¿Cuál es su Valencia CF?

El Valencia que yo empece a vivir, sentir y a conocer desde pequeñita, con aquellas sillitas de enea, como la de Españeta. Aquel Valencia CF de Kempes, Arias, Subirats...

¿Cómo cree hemos llegado hasta aquí, a esta situación?

Es la gran pregunta. El punto de inflexión que todos conocemos es la conversión en sociedad anónima, a partir de ahí empieza a cambiar todo. Luego viene una sucesión de presidente tras presidente, pero de todos me quedo con Jaume Ortí, siempre será mi presidente.

Jaume Ortí pidiendo por favor que le dejen hablar cuando Mestalla le pitaba después de ganar la Liga porque no se había fichado a nadie, y Anil Murthy mandando callar a Mestalla mientras le pitaban...

De aquello que le pasó a Jaume hay algo que no se sabe. Cuando él sale al centro del campo y todo Mestalla lo abuchea y no le dejan hablar, yo estaba a su lado. Él insistió varias veces y fue cuando le dije, «Jaume, ¿por qué no nos vamos?». Él llegó a hablar, pero es que no se entendía, hasta que nos apartamos y me lo llevé del brazo.

¿Y qué pasó después?

Sobre todo estaba preocupado por su madre. Me acuerdo que me decía, «ay ma mare, ay ma mare pobreta». Sí, porque su madre era mayor y lo vio desde casa.

La pregunta entonces es, ¿por qué a los directivos anteriores ni se les ocurría callar al aficionado¿Era respeto?

Totalmente. Hay falta de sensibilidad. Yo entiendo que son unos señores asiáticos y que no tienen sentimiento valencianista, pero caramba, un poquito de respeto hacia la institución, hacia el aficionado...

¿Y cómo vivió el proceso de venta?

Con preocupación y mucha incertidumbre, como todos. Está claro que los valencianos no hemos sabido hacerlo, pero, ¿alguien de fuera, sin arraigo, sin sentimiento, sin afición va a ser capaz?

Pero ha dicho algo interesante, los valencianos no hemos sabido hacerlo. Podemos fiscalizar su gestión, pero si nos preguntamos cómo hemos llegado a esta situación no podemos solo culparles a ellos.

No, no, no, por supuesto que no porque ellos han llegado cuando han llegado, pero a la pregunta de cómo hemos llegado hasta aquí, pues por decirlo de una manera correcta, por los errores de unos y otros, y resulta que esos unos y otros eran valencianos. Prefiero no dar nombres.

No es necesario, los sabemos todos.

Y unos se han equivocado en una cosa, otros en otra. Yo la primera y me incluyo porque he sido directiva. Yo siempre lo digo, los valencianos no hemos sabido, o no hemos podido o no se han dado las circunstancias. No hemos sabido sacarlo adelante. Es un fracaso pero no solo de la sociedad civil, creo que también de las instituciones. Podían habernos echado una mano. Cuando empiezan las incertidumbres, que la deuda empieza a hacerse muy grande y todos decimos, cuidado que viene Dalport. Hubo un momento en que pensé claramente, la deuda crece, ¡ayuda! Y empiezan todas las chapuzas y los inventos.

Pero ojo, antes de Dalport, las instituciones le dieron al Valencia CF crédito tras crédito, pero ahí los valencianos no supimos.

Efectivamente. Ahí hubo una falta de saber hacer y de saber gestionar por parte de los dirigentes valencianos.

Supongo que todo esto le produce tristeza.

Muchísima. Me da mucha pena, y aparte, es que no veo una solución clara. No veo una salida airosa, no veo que podamos llegar a ese Valencia CF que todos queremos, a lo que fuimos...

Dicho de otra manera, que los propietarios sean valencianistas y tengan el sentimiento.

Pero estamos en lo de siempre, quién en esta ciudad es capaz o puede entrar en el club. Músculo económico hay pocos que lo tienen en València, pero los hay, pero no solo es el dinero.

Digamos que el capital valenciano, la burguesía valenciana, le tuvo miedo al ruido del momento, al músculo de la afición...

Pero yo lo que digo es, aquellos grupos de capital valenciano que en su momento tuvieron miedo o respeto, ahora...

Claro, ahora serían recibidos como héroes.

Exactamente.

Si llega el momento, la sociedad valenciana tendrá que dar un paso...

Bueno, ahí está la iniciativa de reciente creación de Torino a Mestalla, con mi querido Juan Martín Queralt al frente, que creo que es la persona adecuada, que puede aglutinar.

Lo que nació como una protesta en la calle ahora se articula en torno a Queralt para despertar también a la sociedad civil. ¿Lo ve posible? Tiene un punto utópico que lo hace atractivo.

Sí. Puede tener un resultado fantástico, o puede quedarse simplemente en una ilusión. La unión hace la fuerza y todo ese sentimiento que todos tenemos pero unos protestamos por aquí, otros por allá... Se trata de poner el foco en lo que nos une y no en lo que nos separa. Todos unidos, organizados y dirigidos quiero pensar que es mejor.

La solución mercantil no tiene debate.

No, no lo tiene, pasa por el dinero. Entonces esos empresarios valencianos que en su día no se lanzaron, nosotros podemos unirnos y hacer que vean que el contexto es adecuado. La pregunta es, ¿van a estar dispuestos?

Peter Lim ha sido la única solución que hemos encontrado.

Hemos de remontarnos atrás.

A usted le olía mal, pero seguro que jamás pensó que las consecuencias serían estas.

No, de verdad que esto no me lo podía imaginar jamás, nunca pensaba que llegaríamos a donde hemos llegado. Es una situación que verdaderamente preocupa.

¿Y la solución?

Pues mira, quiero pensar que estamos en ello.

Última pregunta, no imaginó que el invento de utilizar políticamente la Fundación nos traería aquí, pero ¿qué fue lo último que pensó?

Me di cuenta que había otras directrices, otro proyecto, que la Fundación se desvirtuaba, dejaba de ser lo que había sido, que es para lo que se creó, y decidí no seguir al frente de algo que no secundaba. Quizá no había otra alternativa por la situación de la sociedad y por la situación económica, pero yo no creía en ello y decidí marcharme.