Xirivella fue uno de los primeros clubes que se incorporó al Trofeo El Corte Inglés de Galotxa. Participó desde la tercera edición, en 1978, con jugadores que procedían en su mayoría del peculiar frontón del Centro Musical, donde la pelota a mano se había refugiado ante el inevitable progreso de fincas urbanas y automóviles. Junto al Musical, en una de las calles del viejo Xirivella, jugaron a Galotxa, como antes lo había hecho a Llargues, un buen número de pelotaris que fueron capaces de formar un equipo de juveniles donde Pollo destacaba de manera especial. En aquella calle peloteó un obispo valenciano de Benimarfull, José Vilaplana, sotana incluida, con un impecable estilo de sobaquillo en una visita que realizó a este pueblo cuando era obispo auxiliar de Valencia. La imagen fotográfica fue portada en nuestro diario. Era el símbolo clásico de la presencia de la Iglesia con el deporte popular de los valencianos. El obispo había nacido en un pueblo pelotari por excelencia y se notaba su cercanía con el deporte.

Aficionados como Agustín El Forner llevaban el peso organizativo y jugadores como Paquito, tristemente fallecido en plena juventud, conseguían de este club un destacado protagonismo en el mundo de la pelota aficionada. Llegaron a fichar a jugadores como Jesús de Massalfassar y Claudio de Massamagrell que con El Pollo aspiraron a lo máximo en el trofeo decano. Se construyó en el polideportivo una preciosa cancha municipal, cubierta, que albergó diferentes finales del Interpobles y de El Corte Inglés. Poco a poco decayó la afición y la cancha acabó semiabandonada a pesar de los intentos por crear una escuela. Años perdidos que parecían condenar irremediablemente al olvido el deporte que siempre lo fue de las gentes de la Xirivella, de l’ Horta, del Musical.

Ahora ha regresado la esperanza gracias a jóvenes como José Ramón Lisarde, alma de esta recuperación y líder de un grupo de jóvenes dispuestos a llegar lo más lejos posible en la promoción. «El Ayuntamiento nos está ayudando mucho en este empeño», afirma. De hecho se ha reformado la cubierta de la cancha, se han picado las murallas y se está pintando, «dejándola guapa, muy chula para comenzar la Copa d’ Hivern y el trofeo El Corte Inglés donde jugaremos en segunda», adelanta. El interés es ampliar la base social del club y ya cuentan con el apoyo de varias comisiones falleras de la localidad. Desde la Federació también hay entusiasmo en esta recuperación y seguro que con arreglo a la evolución de la pandemia «ofreceremos a Xirivella algún acontecimiento especial o alguna de las próximas finales», nos confirma Jesús Fontestad, vicepresidente de la Galotxa. No es el milagro de una resurrección, es el empeño de mantener esta tradición por jóvenes del pueblo.