El negociador más duro del fútbol. Paciencia, templanza, riesgo. Negociar un fichaje con Daniel Levy, el implacable presidente del Tottenham, es una tarea muy dura. Las conversaciones para la cesión al VCF de Harry Winks son un nuevo ejemplo.

Los comensales disfrutan de la sobremesa con vistas panorámicas a la Bahía de Biscayne, en el restaurante Cipriani de Miami, famoso por su steak tartare. Es entonces cuando el representante del Everton, uno de los clubes participantes del torneo Guinness, aborda a Amadeo Salvo, presidente del Valencia: «¿Cómo has logrado que Daniel Levy pague una cláusula de rescisión?». La venta de Roberto Soldado al Tottenham en agosto de 2013 constituye casi un hito. Se trata de uno de los escasos ejemplos en los que Daniel Philip Levy (Essex, 1962), el negociador más duro del fútbol mundial, se plegó a la exigencia de un club de abonar la cláusula por un futbolista. Del Valencia solo pudo negociar las condiciones de pago.

No suele pasar así. Levy no sólo tiene la costumbre de salir vencedor de las conversaciones sino que, además, deja tocados a los interlocutores rivales. Sir Alex Ferguson lo describe en su libro Liderazgo al referirse a las negociaciones para fichar al delantero Dimitar Berbatov, estrella de los Spurs, que acabaría marchándose a Old Trafford, solo después de unas charlas extenuantes: «Me dolió menos cuando me operaron de la cadera», sentencia Fergie. El exdirector ejecutivo del Dinamo de Zagreb, Zdravko Mamic, contó a la revista Four Four Two que con motivo del traspaso de Luka Modric al Tottenham en 2008, pidió a Levy cinco camisetas del equipo londinense. Casi era una especie de souvenir tras sellar la venta de la emergente estrella croata. Levy aceptó, a cambio de descontar el precio de las camisetas del montante de 21 millones en los que se había cerrado la operación. El veterano Jean-Michel Aulas, dueño del Olympique de Lyon, que junto a patriarcas como Jorge Pinto da Costa (Oporto) ostenta fama de tiburón en el tira y afloja de los fichajes, se rindió al arte negociador de Levy en el traspaso del portero Hugo Lloris a los Lilywhites. «No he visto una cosa igual en 25 años». Con dirigentes persuasivos, como Florentino Pérez, Levy ha acabado trabando amistad e invitaciones a la mansión en Boca Ratón tras las operaciones de Modric o Bale.

Levy vuelve a aparecer en el camino del Valencia. El club de Mestalla quiere a Harry Winks y el mediocentro inglés parece encantado con la idea de recalar como cedido para tener los minutos que le garanticen estar en la carrera final para ir a la Eurocopa. Pero, más allá de la estrategia de Mourinho, al Valencia le falta salvar un escollo, un gran dique en realidad, el muro contra el que han embarrancado centenares de ventas y traspasos. Levy, el dirigente más longevo en su cargo de toda la Premier ha frenado la opción de que el Valencia asuma no solo la ficha de Winks, sino también exige que pague por el préstamo.

De Stratford a Oxford Street

De ascendencia judía, Levy entronca con la tradición hebrea de un club del que es aficionado desde que tiene memoria. Creció en el ambiente comercial familiar. La sombrerería del abuelo Abraham, en Stratford, al este de Londres, su padre la transformó en Mr Byrite, una cadena de ropa masculina a la que en los años 80 Daniel, con sus hermanos Jonathan y Robert, dio el impulso necesario hasta, ya nombrada como Blue Inc, llegar al corazón de Oxford Street. Temido por los clubes, las reglas son igual de rígidas en la convivencia interna. Lo sabe Mauricio Pochettino, que en su estancia en White Hart Lane friccionaba constantemente con Levy por sus reservas a la hora de gastar en fichajes. Crítico con el modelo inversor de mercado de los grandes clubes ingleses por verlo insostenible, Levy solo accedió a realizar grandes fichajes en el verano de 2019 (Ndombele y Lo Celso), porque Pochettino se lo había ganado llegando a la final de la Champions. A los pocos meses el técnico argentino sería destituido, acusando los rigores de un bloque muy desgastado. Pero sobre el control financiero de Levy, el Tottenham ha logrado levantar el proyecto de su lujoso nuevo estadio, sin moverse de sus raíces en el este de Londres.

¿De qué manera Salvo logró disuadir a Levy en 2013? La operación requirió de tiempo, variable que domina Levy (célebre es la expresión «Levy hour» en la última jornada de cada ventana de fichajes). Pero también de templanza y riesgo, el de llevar al límite las negociaciones y llegar a romperlas. El director deportivo del Tottenham, Franco Baldini, aterrizó en València con una oferta de 25 millones. En la reunión, en el hotel Meliá Cortes Valencianas, Salvo dio por liquidadas las negociaciones, enfureciendo a Levy. El Valencia tenía la certeza de que si Baldini, su hombre fuerte, se había desplazado a España era porque tenían pensado pagar los 30 «kilos» de cláusula. Los de Mestalla sí accedieron a negociar la forma de pago.

La negociación se cerró por teléfono, mientras Salvo volvía de una reunión de LaLiga en Barcelona. El trayecto cortaba la señal, circunstancia que contrarió a un Levy muy directo en su oratoria. Con Salvo parado en un área de servicio de la autopista, llegó el pacto. La pretensión del técnico Villas-Boas era la de fichar sí o sí a Soldado. El Valencia no bajó el precio, pero el acuerdo fue rápido con la forma de pago por la exuberante solvencia financiera del Tottenham. De una negociación durísima, quedó una amistad que sigue a día de hoy. Con Harry Winks llega el nuevo asalto.

Mourinho descarta la salida, pero Levy sigue negociando


José Mourinho cerró la puerta ayer a la cesión de Winks. Una puesta en escena estratégica en una negociación que sigue abierta. «No va a ir a ninguna parte, ya no sé como decirlo, cuando digo que no va a salir es que no va a salir. Es cierto que no ha jugado mucho, pero últimamente ha tenido más participación. Si algún club quiere hablar sobre ficharle mi recomendación es que no pierda el tiempo porque no va a salir».