Pedro Cortés, expresidente del Valencia CF y delegado, hasta ayer, de la selección española de fútbol, está siendo investigado por la jueza de Instrucción número 1 de Paterna por un delito de abusos sexuales a un adolescente de 16 años, perteneciente a la escuela de fútbol valencianista. El menor denunció, en unión de sus padres, al exdirectivo del club blanquinegro el pasado 22 de noviembre, horas después de que supuestamente se produjeran los hechos.

La existencia de la denuncia no trascendió hasta ayer, y las reacciones fueron inmediatas. Por un lado, el Valencia CF emitió un comunicado posicionándose al lado del menor y de su familia en lo que denomina «presunto caso de conducta sexual inapropiada por parte de un tercero» [ni siquiera menciona a su expresidente] y remarca que los hechos denunciados «ocurrieron fuera de nuestras instalaciones».

Y, por otro lado, el investigado anunció su dimisión como delegado de la Real Federación Española de Fútbol «mientras se resuelve este asunto», según reza la nota de prensa enviada ayer por su abogado, poco después de que se conociera la del club.

Según la información a la que ha tenido acceso Levante-EMV, el chico relató que Cortés le habría hecho insinuaciones de carga sexual a escondidas durante una comida junto con la familia del ex directivo del Valencia y que posteriormente le habría sometido a tocamientos en el interior del coche, cuando lo llevaba de vuelta a la residencia de jugadores del València después de esa comida.

Pero eso no es todo. El chico también aportó en la denuncia una sucesión de wasaps que Cortés habría enviado desde su teléfono móvil al adolescente a lo largo de las horas posteriores a ese incidente, que denotarían una intencionalidad «poco justificable» en una relación normal entre un hombre de 73 años y un canterano del club de tan solo 16 años, según quienes han tenido acceso a esos mensajes.

Tras presentar la denuncia en la comisaría de Paterna, agentes del grupo de investigación de esa sede policial tomaron declaración y citaron como investigado a Cortés, que compareció con su abogado. Al llegar, le informaron de sus derechos y le comunicaron que estaba detenido, después de lo cual se le tomó declaración y se le dejó en libertad, con la advertencia de que quedaba a disposición del juzgado al que correspondiese finalmente el caso.

De comida con la familia

El atestado policial fue remitido entonces al decanato de los juzgados de Paterna y, tras entrar en reparto, fue asignado al Juzgado de Instrucción número 1 de esa ciudad, responsable ahora de citar a declarar de nuevo a la víctima y al investigado, algo que todavía no se ha producido.

Según la denuncia, el chico había estado ese día comiendo con Cortés y la familia de este en un restaurante de València. El menor afirma que estando en ese establecimiento, le habría susurrado al oído una frase de contenido sexual explícito que el resto de comensales no escuchó, ya que estaban hablando en un ambiente distendido. Al terminar, Cortés se ofreció a llevar al joven de vuelta a su lugar de residencia. El chico relata que fue en ese trayecto cuando se produjeron los tocamientos, y que en la siguientes horas le envió wasaps de contenido íntimo.

Sin embargo, el letrado que defiende al ex presidente valencianista niega, en el comunicado de ayer, «rotundamente tal acusación sobre la presunta comisión de un delito tan grave y deleznable, con la confianza y seguridad de poder demostrar en sede judicial y sin ningún género de dudas la falsedad de las mismas».

El despacho de abogados lamenta que el caso haya trascendido sin que Cortés «haya tenido la oportunidad de declarar, ni de aportar pruebas en su defensa y sin que tan siquiera se haya adoptado medida cautelar alguna por parte del juzgado».

Así mismo, critica el comunicado oficial del club de Mestalla, ya que considera que no respeta la presunción de inocencia de Cortés cuando afirma: «Desde el momento en que el Club tuvo conocimiento de los hechos, la prioridad del Valencia CF ha sido acompañar a nuestro jugador y a su familia para garantizar su bienestar y atender sus necesidades en estos momentos tan difíciles».

En ese sentido, la defensa de Cortés asegura que «espera y desea, que cuando se aclare todo, actúen con la misma contundencia frente a la persona denunciante, en base a los valores de dicha Academia».

Una vida de jugador, entrenador, presidente y agente

Jugador, entrenador, presidente, delegado de la selección y agente. Pedro Cortés ha estado siempre vinculado al fútbol, desde su juventud. El fútbol le acompañó mientras se convirtió en un empresario hecho a sí mismo, desde que como emigrante en Alemania empezara lavando coches hasta que logró abrirse camino levantando una empresa de mensajería, Seur, erigida en un gigante del sector. De los campos de tierra de los equipos de barrio de la ciudad entró por primera vez en el Valencia CF a mediados de los años 80, en la directiva de Vicente Tormo y en el peor momento institucional posible, con el descenso a Segunda división en 1986. Durante escasas horas, tras la dimisión de Tormo, fue por primera vez presidente del club de Mestalla. Una gerencia breve y técnica, antes de las elecciones que auparon a Arturo Tuzón como máximo dirigente, pero que duraron lo suficiente para tener que aprobar el doloroso traspaso de Robert al Barcelona.

En los años siguientes, Cortés fue uno de los hombres fuertes de la directiva de Arturo Tuzón y con el tiempo mantuvo la habilidad para acabar siendo un pilar importante en el consejo de Francisco Roig, con el que había estado enfrentado en el pasado y con el que volvería a alejarse tras la dimisión del dirigente de Poble Nou en 1997. Fue entonces, tras aquel gol de Pauleta en Mestalla, cuando llegó el momento que había ansiado toda una vida: ser presidente del Valencia. Cortés supo adaptarse a una cohabitación compleja, ya que era el presidente de un consejo en el que el poder ejecutivo recaía en Manuel Llorente. A diferencia del consejero delegado, su cultura futbolística era mucho mayor. Su papel, como posteriormente sucedería con Jaume Ortí, no fue meramente representativo sino que aportó un rol decisivo en fichajes y en saber dar continuidad a la edad de oro valencianista, con una Copa del Rey y dos finales de Champions. 

No obstante, la promesa incumplida de mantener a Gaizka Mendieta, estrella y estandarte, precipitaron su dimisión en el verano de 2001. Cortés se marchó del Valencia, pero no del fútbol. Ayudó a Ortí en su reelección en 2003, se enroló en la Federación Española como delegado de la selección y también se adentró en el mundo de la representación de jugadores junto a Pedro, un de sus tres hijos con Isabel Contreras, y que falleció de forma repentina a los 42 años, en julio de 2017. Cortés ha mantenido, hasta ayer, su cargo como delegado de la selección y su vinculación como con empresas de representación de jugadores.