Intenso trabajo con un único objetivo: Ganar al Elche». Es la única explicación que da el Valencia CF de manera oficial o pública después del ridículo en Copa del Rey. Y es por redes sociales. Nadie del club dice nada. Si acaso Javi Gracia que tras el encuentro en el Sánchez Pizjuán aseguró que no cree que hayan tirado la Copa. Vino a decir que la alineación que puso fue reflejo de la plantilla que tiene. Nada se sabe del presidente Anil Murthy ni de los fichajes que «prometió» al entrenador y a los capitanes. El equipo está solo y lo tiene asumido.

«Tirada» por tanto la Copa, al Valencia CF solo le queda un objetivo esta temporada: no descender a segunda división. El pasado martes cinco de enero, a la mañana siguiente de empatar ante el Cádiz en Mestalla, Anil Murthy habló con Peter Lim y tomaron la decisión de seguir confiando en Javi Gracia. El presidente acudió después a la ciudad deportiva y comunicó al técnico navarro la decisión. Después hizo lo mismo con los capitanes, que le hicieron saber al dirigente blanquinegro que están con el entrenador.

Gracia siguió, pero la realidad es que la posibilidad de su cese estaba sobre la mesa y la prueba es que tras hablar con el máximo accionista Murthy fue a reunirse con él. De hecho, días antes del partido ante el Cádiz el presidente del Valencia CF había sondeado el mercado de entrenadores disponibles. Si el Valencia CF hubiese perdido ante el Cádiz y se hubiese metido en puestos de descenso a segunda división, el plan era cambiar de entrenador. La misma situación que se puede dar ahora, ya que los próximos rivales del conjunto valencianista en Liga son el Elche en Mestalla este sábado a las seis y media de la tarde, y el Athletic de Bilbao de Marcelino en San Mamés, el domingo siete de febrero a las cuatro y cuarto de la tarde.

Y llegados a este punto, la pregunta es: ¿ha cambiado Javi Gracia la situación? ¿Le ha dado la vuelta? Si el equipo se mete en puestos de descenso a segunda división en las próximas jornadas será la evidencia matemática de que el técnico no ha cambiado al equipo desde el día en que Lim y Murthy debatieron su futuro pero decidieron renovar su confianza en él. De ahí que no sea difícil interpretar qué decisión tomarían en ese caso. Que el entrenador no es el culpable, o al menos el único culpable de la nefasta temporada que está haciendo el Valencia CF es evidente, y ahí está el papel que en ello están jugando Lim y Murthy, pero la ley de los resultados en el fútbol es implacable.

Dicho esto, conviene tener en cuenta las palabras de Rubén Sobrino tras la derrota ante el Sevilla en la Copa: «Tenemos equipo para hacerlo mucho mejor». El delantero mete en el saco también a los futbolistas y es lógico porque al final son ellos los que juegan los partidos. Hoy tiene la oportunidad de demostrar con hechos las palabras, y sobre todo, decirle a Peter Lim que están con el entrenador.