La era Paco López acumula unos cuantos días grandes ante los «cocos» de la competición liguera. El curso pasado sin ir más lejos ambos probaron el sabor de la derrota tras medirse al cuadro granota y hoy mismo el Levante tiene otra gran oportunidad para tumbar a un equipo que se ha convertido en una montaña rusa este curso. No será en el Bernabéu, donde el técnico de Silla ya liquidó a Zidane hace unas temporadas. Valdebebas será el escenario de un choque con una cuenta pendiente además para los intereses del cuadro de Paco; ganar fuera de casa. Y la ocasión no puede ser mejor.

Como ya avisó el entrenador en la previa, en estos encuentros hay que hacer todo perfecto y a veces incluso eso no da. En la ida, el bloque cometió un despiste a balón parado y allí llegó el primero. A partir de ese instante altos y bajos pero el partido donde el equipo lo quería. Cerca en el marcador y a un bocado de sacar algo positivo. Pero se marchó. Ahora, la lección está aprendida y el Levante espera aprovechar ese vaivén emocional que es el Madrid. Lo hará sin De Frutos, quien se podía medir a su exequipo en el mejor momento del curso en lo personal pero al que una lesión le deja fuera y sin posibilidad de saltar al césped. Y de su ausencia nacen las principales dudas del once en el Alfredo Di Stéfano.

El extremo aportaba verticalidad, asociación e inteligencia táctica. Por dentro y por fuera se asumía como uno de los pilares en el ataque, pero su pierna dijo basta y la reconstrucción pasa por Rochina o Bardhi. El primero es ese jugador que puede lanzar las contras, pero de él depende no tener el balón un segundo más de lo necesario en sus botas. Puede lanzar a Morales, Roger y Dani Gómez. Por otra parte, la vía Bardhi es algo a medio camino. Es un jugador que suma en defensa pero que pisa área contraria y que en transiciones rápidas también puede encajar. Pero hace poco salió de una lesión y Paco no arriesgará. Ahí está la gran duda.

También en la medular aparece otra incógnita. Melero puede ser el refuerzo por dentro ante el trivote clásico de los blancos: el Casemiro-Modric-Kroos.