El primero lo revolcó el domingo en la arena y hoy visita el Ciutat el segundo, un Sevilla al que Paco López también tildó ayer de miura. El calificativo hace justicia a un equipo que se está jugando el título. Lo que le faltaba al Levante, en horas tan bajas que ante cualquier rival se le presenta una auténtica faena. El 1-5 del Villarreal ha menoscabado el estado de ánimo de los granotas, en su peor momento de la temporada. «En vez de haber dormido dos horas escasas, lo habría hecho plácidamente», explicó el técnico de Silla, cuya presencia en el ojo del huracán ya no le pilla de nuevas cada vez que vienen mal dadas. Sin embargo, pese a las piruetas por mantener la tensión, el discurso y el hilo competitivo, la realidad es que la falta de alicientes se ha juntado con la sobrecarga de lesionados y el pico bajo de forma de futbolistas hasta ahora puntales. Los que más, con diferencia, Roger y Morales, cuya sequía está pasando factura tras sus espectaculares registros en los primeros dos tercios de curso. La continuidad de Melero, que ya tuvo minutos, y la protesta contra la diluida Superliga son los otros alicientes de un encuentro en el que para el Levante late la necesidad de reconciliarse con la afición. No gustaron las palabras de Coke, que dio a entender que el equipo se había ganado el derecho a un traspie. Y no gustó tampoco la relajación de la que volvieron a ser presa los futbolistas, que dejaron en la escena una pasividad galopante cuando el árbitro pasó por alto la expulsión de Coquelin por clavarle los tacos a Rochina. Los errores «groseros», en palabras del técnico, fueron el cóctel definitivo junto a los de planteamiento para una noche del todo aciaga.

Problemas

El Sevilla es ya de normal un equipo que se le atraganta al Levante, derrotado en cuatro de sus últimos cinco partidos y con solo dos victorias en casa en lo que va de año. A las conocidas bajas de los lesionados Campaña, Miramón, Radoja y Vukcevic se suma por sanción la de Clerc, lo que abre la puerta del once a un Toño que está consumiendo su etapa como granota. Con apenas tres días de diferencia, Paco podría dar entrada en la defensa a jugadores como Son, Róber Pier y Vezo. También en ataque existe la posibilidad de ver cambios ya que Roger, tras cuatro partidos sin marcar, o Morales, cuyo último gol fue el 6 de febrero, podrían perder su sitio en el once. En la media, donde más afectan las lesiones, Rochina arrastra el golpe, aunque está en la lista.

La permanencia aún no es matemática pero sí virtual y eso hace que la temporada se esté haciendo larga, de ahí que el gran reto sea no dejarse llevar en los partidos que quedan y acabar con buen sabor. Algunos de los mejores partidos del curso han sido contra rivales de talla como Real Madrid y Atlético, de ahí que el Sevilla entre en esos parámetros.