Adiós a la mala racha ante el Real Madrid, al que llevaba casi cuatro años sin ganar en competiciones nacionales. Exactamente desde el partido que dio la liga a los taronja en 2017. Y la buena dinámica que sigue en la Liga Endesa para el Valencia Basket, que suma ya seis triunfos de manera consecutiva. Algo que en esta ocasión permite a los valencianos dormir en el cuarta posición a falta de que el TD Systems Baskonia juegue sus partidos aplazados, y en el que resultó clave en gran primer cuarto de los de Ponsarnau.

Tremendo arranque del conjunto taronja gracias a su solidez defensiva y el liderazgo de Mike Tobey. El pívot norteamericano se erigió en auténtico dominador del encuentro en los primeros minutos. El Valencia Basket lo encontraba prácticamente en cada acción y, sus 12 puntos en los primeros 6 minutos, fueron determinantes para dispararse en el marcador (7-19; min. 6).

Pablo Laso, visiblemente enfadado, no esperó más a parar el encuentro, insistiendo a sus hombres en la defensa sobre el neoyorkino. La respuesta de Jaume Ponsarnau fue dar entrada a Bojan Dubljevic y un triple de Van Rossom que elevó aún más la renta (7-22; min. 7). El dominio visitante era total, con un Valencia Basket al que se veía más fresco sobre la pista,mucho más fluido en su juego y con las ideas más claras.

Por si fuera poco, el dominio del rebote también permitía correr a los de La Fonteta ante la pasividad de un Real Madrid que, por no hacer, no hizo ni faltas en todo el primer cuarto pese a cerrarlo 15 puntos abajo (12-27: min. 10). Una renta que se ampliaría hasta los 21 puntos tras las canastas de Hermannsson, Prepelic y Sastre (12-33; min. 14) en el segundo acto. Pasaron cuatro minutos hasta que Poirier rompió la sequía ‘blanca’ y logró despertar tímidamente a los suyos para aferrarse al partido.

El intercambio de canastas siguió en los minutos posteriores, aunque a los de Laso continuaban con malas sensaciones en la cancha. No lo aprovechó el Valencia Basket para finiquitar el encuentro, faltó calma, y con un triple de Llull y otra buena acción de Poirier los locales redujeron la desventaja a 14 puntos (27-41; min. 19). El cuadro taronja se había atascado en ataque y Ponsarnau tuvo que llamar a capítulo a los suyos. Al descanso, aunque nada era definitivo, la renta seguía siendo significativa tras una última acción de Dubljevic (27-43; min. 20).

Tras el paso por los vestuarios el Real Madrid, de la mano de Carroll, mejoró notablemente su puesta en escena. Tanto que, a pesar del triple inicial de Vives, volvió a meterse en partido con un parcial de 12-3 (39-49; min. 24). Ponsarnau no lo paró entonces, pero si movió el banquillo para realizar los ajustes oportunos. El Valencia Basket aguantaba el tipo pese a que ahora sufría en cada acción. Laso olía la posible remontada y jugó sus cartas presionando a los árbitros. Una técnica a su banquillo y otra al propio técnico vitoriano buscaban cambiar el criterio y desestabilizar a un rival que ni se inmutó. Fiel a su hoja de ruta, el equipo taronja siguió a lo suyo y, con dos triples de Sastre y Hermannsson (este desde medio campo y sobre la bocina) puso a los valencianos 17 puntos arriba antes del último cuarto (43-60; min. 30).

Llegados a este punto las opciones del Real Madrid en el partido eran ya mínimas. Cada golpe en forma de triple de hombres como Vukcevic y Llull eran respondidos por el equipo taronja también desde el 6,75 (56-70; min. 34). Fue ahí cuando llegó el cortocircuito valenciano en ataque. Circunstancia que, por momentos, dio una vida extra al conjunto blanco(63-72; min. 37). Afortunadamente, la defensa y un triple de Labeyrie a menos de dos minutos del final puso la puntilla y acabó decantando la balanza de manera definitiva (63-75; min. 38). Ya no quedaba tiempo para remontadas y los locales acabarían arrojando la toalla.