No pudo ser. Luchó el Valencia Basket en el Wizink Center por meterse en su tercera final de la Liga Endesa pero, pese a estar siempre cerca, no logró imponer su ritmo en un encuentro en el que siempre fue a remolque de un Real Madrid al que el regreso de Sergi Llull le dio una vida extra.

Ya el arranque no fue bueno. El rebote y Causeur desde el 6,75 hicieron mucho daño a un Valencia Basket al que le costó coger su sitio sobre la pista (10-3; min. 3). A falta de acierto, la reacción llegó desde la defensa aún a pesar de que seguían existiendo preocupantes desajustes que no terminaron de dejar que los taronja equilibraran completamente la balanza (17-10; min. 8). Llegaron las primeras rotaciones y con ellas la entrada de un Prepelic que, con cinco puntos consecutivos -incluido un triple estratosférico-, puso el partido de nuevo en un puño (17-15, min. 9).

El Valencia Basket llamaba a la puerta para pasar a desempeñar un rol más protagonista, quería ponerse por delante por primera vez en el partido, pero eso es algo que nunca llegaría. Una ‘mandarina’ de Llull sobre la bocina cerró el primer acto con cuatro puntos de renta para un Real Madrid que sabía que el colchón, por mínimo que fuera, podía ser clave en el tramo final (22-18; min. 10).

Salieron con algo más de ímpetu los taronja en el segundo acto, pero no les sirvió de mucho. Rudy Fernández encontró la manera de mantener a los suyos a flote cuando parecía que el momento del Valencia Basket estaba llegando (27-23; min. 13). Frenado ese empuje inicial, y tras un prolongado intercambio de canastas, tocó volver a sufrir. Los de Jaume Ponsarnau se atascaron en ataque, perdieron fluidez en la circulación de balón y dejaron de producir. Afortunadamente, lo compensaron desde una defensa que mantuvo a raya a los locales y no les dejó escaparse en el electrónico (39-39; min. 19). Pero una vez más, y casi para cerrar el cuarto, un triple de Garuba tras rebote ofensivo sobre otro de Llull, puso con tres puntos de ventaja al Real Madrid antes de llegar al descanso (42-39; min. 20). No había manera de darle la vuelta al luminoso.

Y tampoco lo parecía tras el paso por los vestuarios con tres faltas para los valencianos en apenas minuto y medio. Sin embargo, tras canasta de Tavares, una antideportiva de Garuba sobre Van Rossom metió de nuevo al Valencia Basket en el partido. Dos tiros libres del base belga y un triple de Derrick Williams volvían a poner las tablas en el marcador (44-44; min. 23). El partido subía de ritmo y la tensión era máxima, y en ese escenario los locales supieron aprovechar mejor sus opciones. Entre Tavares y Causeur sellaron un parcial de 13-5 que obligó a Ponsarnau a parar el encuentro en busca de soluciones (57-49; min. 27). La batalla en la pintura en esos minutos pudo haber costado ya el encuentro, pero el Valencia Basket logró recomponerse a tiempo con la energía de Kalinic y Hermannsson (59-55; min. 30).

Todo quedó abierto para los últimos diez minutos. Pero por poco tiempo. El triple de Taylor y otros dos de Llull dispararon de nuevo al Real Madrid en un abrir y cerrar de ojos (68-59; min. 33). Pese a ello, el Valencia Basket no se descompuso y siguió fiel a su hoja de ruta. El resultado fue un parcial de 0-8 que elevó de nuevo la emoción del duelo (68-67; min. 36). Lo tuvieron en su mano los taronja para ponerse por delante, pero erraron en los momentos decisivos. Y ahí el Real Madrid, con marcador a favor y acostumbrado a moverse en estrechos márgenes, supo aguantar hasta el final.