Desde que España ganó la Euro 2012 en el Olímpico de Kiev, las decepciones han sido constantes en los grandes torneos. La Roja no ha vuelto a llegar a unos cuartos de final y hoy tiene la oportunidad de volver a hacerlo. El rival es un duro hueso, la Croacia subcampeona del Mundo a la que le faltan piezas que marcaron época como Rakitic o Mandzukic y tiene la ausencia por Covid-19 de Perisic, pero mantiene la esencia competitiva y con la luz que aporta Modric.

España, a todo o nada

La clasificación rompería esta barrera que la generación comandada de Villa e Silva e Iniesta había roto, pero sobre todo serviría para solidificar un proyecto. Luis Enrique es una apuesta sólida del presidente de la RFEF, Rubiales, pero una victoria lo reforzaría mucho más de cara a la afición española con el Mundial de Catar 2022 en el punto de mira.

España, a todo o nada

Lucho ha sostenido desde el primer día que comunicó la lista de convocados para la Eurocopa que veía España entre las seis candidatas a ganar el título. Un triunfo le daría la razón y la Roja volvería a situarse entre las ocho mejores de Europa. A partir de entonces, seguir avanzando ya sería un gran éxito, pero cómo mínimo se habría respondido en esta competición con olor a transición hacia algo más grande en un futuro próximo.

España, a todo o nada

La selección, de derrotar a Croacia, tendría el peor rival posible, como es la Francia campeona del mundo el viernes en San Petersburgo. Pero paso a paso. Y el más inmediato es el combinado croata en el Parken de Copenhague. Un estadio en el que no contará con el apoyo de la afición, como ocurría en La Cartuja de Sevilla, pero podría disfrutar de un césped en muchas mejores condiciones.

España, a todo o nada

España jugará en una temperatura más sosegada, sobre unos 20 grados, y en un campo muy bien cuidado. Croacia también es un equipo al que le gusta el buen trato de balón, por lo que el espectáculo futbolístico parece asegurado en este duelo.

El factor gol

Los jugadores, por su parte, viajaron a Copenhague más liberados después de la tensión con que tuvieron que afrontar el precedente anterior frente a Eslovaquia. Ahora ya no se habla de fracaso histórico o dimisiones en caso de derrota. El escenario es más optimista y los futbolistas están convencidos de que pueden confirmar las buenas sensaciones ofrecidas ante Eslovaquia.

Fue un encuentro en el que se superó la principal asignatura pendiente como es la falta de gol. España marcó cinco tantos y se destapó. El equipo ahora debe corroborar que no fue flor de un día. La eficacia debe mantenerse para que esta selección tenga crédito y continúe con su proceso de crecimiento. Luis Enrique mantendrá su 4-3-3 de clara vocación ofensiva en el que la contundencia en las área es fundamental. Atinar arriba y no regalar nada en la zaga parece una obviedad que se debe cumplir, pero con este equipo más que nunca. En ese once inicial parece que de nuevo apostará por Jordi Alba en detrimento del valencianista Gayà para el lateral izquierdo. Tampoco lo hará el otro jugador de la Comunitat. Pau seguirá en el banquillo después de la victoria frente a Eslovaquia en la que el seleccionador apostó por Eric.

Ferran como revulsivo

El que ya es fijo e indiscutible es Gerard , dos asistencias, buen juego desde la banda y la sensación de que le falta un gol para consolidar su buen torneo. De hecho eso dejará a Ferran , de nuevo, como una opción de cambiar el partido saliendo como revulsivo, algo que funcionó a la perfección frente a Eslovaquia, ya que el de Foios dejó un taconazo de escándalo para marcar. Una oportunidad de oro para plantarse en cuartos de final.