Nadie es más decisivo en los últimos tiempos en el Atlético de Madrid que Ángel Correa ni nada es tan dañino frente al conjunto rojiblanco como un error como el que cometió Kiko Casilla en el minuto 39, aprovechado por el ‘10’ argentino y el único factor diferencial de un partido discreto.

El actual campeón de la Liga, reencontrado con su afición, sólo contó dos oportunidades; su adversario, dos tiros fáciles para Jan Oblak. Nada más en un encuentro que se decidió en ese instante, porque ni el Atlético ni el Elche merecían entonces nada más que un empate, que no lo fue por un fallo... Y, otra vez, por Correa.

Aquella condición impredecible de ‘Angelito’ hoy es historia. Cada vez más fiable, su pegada propone al Atlético en las primeras posiciones con pleno de victorias, dos de dos, con tres goles suyos. Prescindible hace dos años, a punto de salir del club, hoy es indispensable. Para ser campeón y ejercer como tal en el presente.