El martes volvió a pisar La Fonteta como taronja nueve años después.

Estoy muy contento. Me hacía mucha ilusión volver a estar aquí aunque me hubiera gustado una Fonteta llena. La verdad es que fue muy bonito. Volver a vivir la presentación y el primer partido en casa siempre es muy chulo.

¿Hay que ver cuántas cosas han pasado desde su primera presentación en 2006 hasta ahora, no?

Si, la verdad es que han pasado muchas cosas. Tanto que me veo como otra persona prácticamente. Es como una vida anterior, pero estoy muy feliz de volver a estar aquí y de tener esa comparativa. Eso significa que han pasado muchas cosas entre esa primera presentación y esta última.

En este tiempo hubo alguna opción de volver al Valencia Basket que al final no se materializó. ¿Por qué ahora sí ha visto el momento de volver?

Siempre he querido volver. Siempre me imaginaba jugando en València otra vez y ha llegado el momento en el que los caminos se han encontrado. Quería volver estando bien, no sólo para retirarme aquí porque soy valenciano. Creo que puedo aportar en este equipo. Es lo que me hizo decidirme y lo que me ilusiona, así como también la preocupación del club para traerme de vuelta.

Entrando un poco más en el buen recibimiento que tuvo, ¿se lo esperaba? Se lo pregunto porque no siempre tuvo la mejor relación con La Fonteta...

Eso no se nota prácticamente en la pista, y en esta ocasión aún menos porque había poca gente en las gradas. Tampoco es algo que me preocupe. Siempre he recibido más cariño que otra cosa y eso es algo que siempre me ha llegado. Espero que cuando La Fonteta se vuelva a llenar, ojalá sea pronto, siga siendo así.

También puede ser señal de que su trabajo se ve más y empieza a valorarse...

Mi objetivo siempre ha sido el ayudar al equipo. Y hay veces que lo he hecho mejor y otras peor. Hay veces que he estado enfadado conmigo mismo por no haber jugado bien. No sé si la gente es consciente de que a los jugadores también nos molesta cuando jugamos mal. Los primeros que hacemos autocrítica somos nosotros.

¿En qué ha cambiado el club en todo este tiempo?

Ya en mi anterior etapa el club cambió, y ha seguido creciendo. A nivel de equipo se ha formado una estructura más profesional para ayudar a los jugadores a estar a un primer nivel, y en lo que es la entidad la llegada del equipo femenino y la importancia que se le está dando es algo muy positivo. Y luego L’Alqueria permite ser un club más social, de la gente, de tener una escuela importante. Eso a la afición le permite sentirse parte del club, le deja hacer muchas más cosas más allá de venir a La Fonteta a animar.

¿Qué va a encontrar aquí que no ha tenido en esta última etapa en el Barça?

Son clubes diferentes, equipos diferentes, a lo mejor en la Euroliga actual las plantillas son más largas y aquí yo creo que voy tener más minutos y más responsabilidad dentro del equipo. Es algo que he tenido en Barcelona también en ciertos momentos pero el ser importante dentro del equipo es algo que me motiva. Con la experiencia acumulada espero ayudar, y no sólo a mí personalmente sino también a los compañeros.

¿Siente una responsabilidad extra o la obligación de ser uno de los líderes del proyecto.?

No, no me veo como un líder pero en la pista si que voy a intentar ayudar a los jugadores, sobre todo a los más jóvenes, a que estén a gusto, que se sientan bien y que jueguen bien. Creo que eso es algo que sí que puedo hacer. Al final siempre voy a poner al equipo por delante de mí como jugador.

¿Se ve retirándose en el Valencia Basket?

Bueno, eso sería buena señal. Significaría que las cosas van bien y que voy a poder seguir aquí muchos años. Tengo 33 ya, es una edad respetable y, aunque no me pongo ningún objetivo todavía, ojalá pueda retirarme aquí. He vuelto porque este es mi equipo, quiero estar aquí y si tuviese que irme sería una mala noticia.

Bueno, si aguanta como su amigo Rafa Martínez aún le queda tralla....

Rafa está mejor ahora que hace unos años casi (risas). Pero sí, será buena señal el poder estar aquí muchos años. Veremos como va. De momento me encuentro bien físicamente pese a las lesiones que he tenido los últimos años y es a lo que aspiro. Quiero encontrarme bien físicamente para ayudar al equipo.

Como taronja ya sabe lo que es ganar un título, fue la Eurocup de 2010. ¿Qué objetivos se plantea en esta segunda etapa? ¿Al menos repetir?

Eso estaría bien, el ganar otro título con el Valencia Basket. El objetivo del club es competir por ellos y, aunque en España con los equipos de Euroliga está claro que siempre es más difícil, se puede hacer igual que se hizo cuando se ganó la Liga jugando la Eurocup ese año. Y además ganando a los tres equipos de Euroliga en los playoffs. Lo intentaremos. Creo que hay equipo suficiente para hacerlo y ahora depende de nosotros.

Y la primera oportunidad la tienen a la vuelta de la esquina con la Supercopa. En semifinales, además, se miden al Barça en un partido que será especial...

Sí, lo será. Volveré a jugar contra muchos amigos, contra gente con la que he compartido mucho en estos últimos años y es un equipo al que conozco muy bien. Será difícil, es el actual campeón de Liga y de Copa, y se conocen más que nosotros. Al final Joan Peñarroya acaba de llegar y hay cosas que todavía quedan por pulir. Ellos ese trabajo ya lo tienen.

Tampoco parece que lleguen sobrados tras perder el martes ante el Manresa...

Manresa jugó con un ritmo muy alto que quizá, siendo pretemporada, al Barça le costó más. Por calidad son el mejor equipo y por ahí no le podemos ganar, pero hay ciertas cosas que se pueden hacer para que al menos no estén cómodos y no hagan su partido.

¿Si gana se lo dedicará a Jasikevicius?

No, no (sonríe), no le guardo rencor a nadie. En el mundo del deporte profesional tienes que estar preparado para todo y lo importante es adaptarte a los cambios. Se toman decisiones que no siempre te gustan, pero no por eso tienes que tener mala relación con nadie.