La afición de la Fonteta disfruta, a más no poder, con su equipo, el equipo de las nuevas supercampeonas de Europa después de vencer contra todo pronóstico al UMMC Ekaterimburgo (75-68) en la final de la SuperCup Women. El Valencia Basket compitió de poder a poder, hasta tumbarlo, con el millonario club ruso. Un rival que, a golpe de talonario, reúne en sus filas a varias de las mejores jugadoras del mundo. Entre ellas, la MVP de la WNBA, Jonquel Jones.

El desarrollo de la final evidenció que el Valencia BC tenía trabajado a conciencia el plan a seguir. La fuerza de lo colectivo se convirtió en el antídoto ‘taronja’ con la que minó la energía y el brillo de las estrellas del conjunto ruso. Jones se fue quedando sola hasta apagarse también en la recta final. Gracias al juego coral de una plantilla también magnífica, las valencianas terminaron liderando en todo momento el duelo para sumar un nuevo título a la colección. Tras la EuroCup y la Supercopa de España, este extraordinario año 2021 prosigue con el cetro europeo.

Las jugadoras entrenadas por Rubén Burgos mostraron rápidamente que no estaban dispuestas a ser una presa fácil del triple campeón de la Euroliga desde 2018. No quisieron ser una simple comparsa, y no lo fueron a fuerza de convicción. La final arrancó con un intercambio de canastas en el que se vio la calidad de jugadoras como la temible Jones o la talentosa escolta Alex Bentley, quienes encestaron las primeras canastas del partido con una facilidad sorprendente. Sin embargo, Laura Gil, Rebecca Allen y Queralt Casas respondieron para mantenerse cerca en esos compases iniciales. Poco después, cuando se quitó los temores de encima, el Valencia BC se puso las pilas en defensa, emborronó los espacios al adversario, entrenado por el seleccionador nacional Miguel Méndez, y no tardó en marcar el ritmo del un superpartido.

Los más de 3800 espectadores que se citaron en la Fonteta se transformaron en un sexto sentido que permitió que el equipo no se viniera abajo nunca y resistiera cada una de las embestidas del Ekaterimburgo. Los aficionados se frotaban los ojos cuando su equipo cerraba el primer cuarto ganando (20-18, m. 10). Rebecca Allen había sumido los galones. No se le encogió el brazo dejando claro que ella también es una estrella de la WNBA. Sus ocho puntos en ese primer asalto trazaron el camino en el partido de la máxima anotadora de la final. La australiana terminó con 18 puntos y un sobresaliente 66 % de acierto en los lanzamientos triples (4-6). La muñeca de Allen dio los puntos necesarios cuando las de Méndez dificultaron las vías del juego interior.

Aun así, la principal clave para la victoria estuvo en el sacrificio y la solidaridad en defensa de todas y cada una de las jugadoras ‘taronja’. Los 12 robos con los que terminaron la primera mitad ofrecieron la posibilidad de correr e ir sumando puntos en la lucha por el título. Las valencianas volvieron a ganar el segundo parcial. Raquel Carrera -jovencísima jugadora que a final d emes cumplirá 20 años- sacó debajo de los aros la raza que la caracteriza para contrarrestar el físico de Jones, Griner y Vadeeva en la pintura. El tapón intimidador de la pívot gallega a la máxima anotadora de la final de la WNBA, Griner, ejemplifica la dimensión de Carrera, renovada hasta 2025.

El planteamiento de Rubén Burgos funcionó a la perfección, obligando a las rusas a jugar largo sin adentrarse en la zona caliente. Después de cada robo, Valencia Basket imprimió una velocidad y dinamismo al juego que complicó las cosas a las moles de Ekaterimburgo. En la previa lo había dicho Bec Allen y así fue-. «Si jugamos juntas, podemos ganar». Precisamente, la tiradora cerró el partido al descanso con un triple precioso que resume el espíritu de las ‘taronja’. La pelota fue de un lado a otro para que, finalmente, la australiana pudiera lanzar liberada (40-34, m. 20). Antes, la calidad de Marie Gülich para sumar en tiros de media distancia valió para tener a raya a las rusas.

La alarma del Ekaterimburgo se encendió en el tercer cuarto, cuando las ‘taronja’ extendieron la renta a diez puntos. La bronca de Méndez dio frutos. Bentley volvió a enchufarse, con un triple acortaba la renta solo a tres. Pero otro triple de Ouviña, dos canastas de Carrera y dos más de la valiente Queralt Casas alargó otra vez la ventaja. Las pupilas de Burgos resistieron como leonas, también tras un triple de Alba Torrens que empataba el choque ya en el cuarto periodo. En esos momentos, la templanza de Ouviña -MVP de la SuperCup- mantuvo toda la orquesta en orden. Carrera y Allen activaron de nuevo la anotación dando el último y necesario paso hacia el título, mientras la defensa seguía sin dejar un resquicio al rey de la Euroliga. La fiesta se desbordó con Anna Gómez levantando el primer título en casa.