Su irrupción ha sido espectacular. Una catarata que ni las de Iguazú ha llegado al mundo de la pilota valenciana, y en general a todos los deportes. En el nuestro, alguien ha recordado en las redes a la dueña del Trinquet de Simat, que se hizo cargo del negocio, hoy cerrado, hasta los setenta años. Pionera. Otros se acuerdan de aquella pelotari, Tarazona, de Riba-roja, pero entonces eran anécdotas para la sección de curiosidades. El “eixe juga menos que la meua germana…” era lo habitual. La mujer raramente se dejaba ver por los trinquetes, calles o frontones. Era un mundo ajeno a lo femenino. Tiempos distintos.

Ha llegado un tiempo nuevo en el que la mujer avanza en derechos. Hace valer su capacidad y demuestra en su trabajo valores que exigen igualdad. Ya lo vamos viendo en las alturas políticas en una tendencia que se hará creciente. La mujer pelea pero negocia, la mujer trabaja incansablemente.

Vemos a las mujeres afrontar con decisión los golpes de la pelota de vaqueta, esa que parecía reservada para las manos de duros labradores. Su juego empieza a enamorar a los estilistas de la causa, a los puristas de cada trinquete, de cada frontón.

Ahora, además, han dado un soberbio ejemplo de valentía y de sentido común. Han firmado con la Federación de Pilota un contrato profesional que les permite libertad de elección. Repito y repiten ellas, a quien quiera escucharlas, sus razones: “nos ofrecieron claridad y nos garantizaban la libertad de elección. Queremos jugar donde nos contraten. Jugaremos con la Federació, que además no nos ha prohibido jugar con la Fundación. Y queremos que sean ellos los que se pongan de acuerdo”, dice una de ellas, que eso sí, prefiere reservar su nombre. Pueden jugar torneos federativos, con sus clubes, gestionar su agenda y pueden jugar también los torneos que organice la Fundación.

El sentido común en esencia. Calladamente han lanzado un grito a favor de la libertad. Así es que deben abrirse las puertas de todos los trinquetes públicos a la presencia femenina, de todas ellas. ¿Habrá algún trinquete público que vete el nombre de alguna jugadora en función de su decisión libre y personal? Porque resulta difícil de entender que las diferencias entre entidades las acabe pagando la mujer pelotari y el conjunto de este deporte.

La revolución femenina ha comenzado. Y creo que ya nada será igual en este deporte.