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Eder Sarabia: "Piqué es el motor del Andorra y nos empuja a todos"

Cuenta que su profesión es el fútbol y su pasión el ciclismo. Así es fácil, si alguien se acerca por Andorra, cuando el equipo de fútbol no está jugando o entrenando, que se encuentre al técnico del equipo de Segunda División, pedaleando por las montañas del pequeño país pirenaico

Eder Sarabia, entrenador del FC Andorra. Jordi Cotrina

-Ustedes se diferencian de otros equipos porque representan y llevan el nombre de un país. Efectivamente. No somos ni una provincia ni una comunidad. Representamos a un país y lo notamos. El año pasado, al inicio de temporada había 150 o 200 personas en el campo y en los últimos partidos más de 2.000, entre ellos muchos jóvenes, niños y niñas. Al final el fútbol nos gusta a todos. Se ve ilusión y tenemos esta responsabilidad.

-¿Todavía quedan flecos por cerrar? Realmente salvo la portería aún estamos pendientes de incorporar gente. Lo cierto es que confío en el bloque del año pasado, que supo desarrollar a la perfección la idea del juego y con este bloque se están integrando muy bien los recién llegados. Como acostumbro a decir no buscamos a los mejores sino a los más adecuados.

-Sin embargo, muchos de sus jugadores no conocen la Segunda División. Tenemos que estar preparados para todo lo nuevo que nos vayamos encontrando. El salto de categoría plantea más presión, escenarios diferentes, público que empuja a sus equipos, y hay que saber manejarlo. Nuestro reto es ser capaces de dar siempre con la solución, aunque la esencia será la misma: mejorar y adaptarnos.

-Usted también debuta en la categoría. Sigo la Segunda desde hace años, desde que Quique Setién estuvo en el Lugo. Es una categoría exigente, donde cualquiera puede ganar. Puedes estar cinco o seis partidos arriba y perder ante uno de los de abajo; y al revés. Es exigente y casi siempre se decide al final tanto por arriba como por abajo. El objetivo no es otro que consolidar al Andorra en esta categoría. Este proyecto tiene menos de cuatro años pero es ambicioso. El Andorra es el único equipo de la categoría que no ha jugado en Segunda y hay que consolidarse, que este paso adelante no conlleve un paso atrás.

-¿Cómo afronta el reto? Yo di el salto a la élite del fútbol como segundo de Quique Setién. Soy optimista, creo en mi trabajo y en lo que me rodea. Trato de transmitir lo que siento. La exigencia en Segunda será mayor, pero estoy preparado para el reto de ir mejorando.

-Con Setién llegó usted al Barça. Aquello fue una verdadera oportunidad. Fui un privilegiado y siempre trato de buscar el lado positivo de las cosas. Es verdad que ni llegamos en el mejor momento ni nos salieron las cosas como soñábamos o pensábamos. Aprendí muchísimo y volvería a repetirlo mil veces. Cada día que me levantaba e iba a la Ciutat Esportiva era el más feliz del mundo y sigo teniendo una muy buena relación con los jugadores con los que compartí vestuario.

-Aunque lo que se dice en el vestuario en el vestuario se queda, ¿les cuenta a sus jugadores algunas experiencias de su paso por el Barça? La temporada pasada después de alguna derrota dura les decía a los chavales ‘ahora parece que se acaba el mundo porque hemos perdido 3-0. Pero con el Barça jugamos la Champions League, eliminamos al Nápoles y luego fuimos a jugar contra el Bayern y nos ganaron 2-8’.

-En ese vestuario azulgrana estaba Gerard Piqué, que es el propietario de su club. Al poco de llegar Luis Enrique nos dijo que Piqué siempre estaba para sumar y ayudar. Lo recuerdo un sábado, después de entrenar, en el gimnasio o en la sala del fisio, siguiendo por el móvil el partido del Andorra. Ya entonces tenía una gran implicación y conocía a todos los jugadores y equipos de la categoría. Al llegar aquí empezamos a hablar todas las semanas y siempre que podía venía a ver los partidos. Él es el motor de este proyecto y nos empuja a todos.

-A usted también le empuja su padre, Manu Sarabia, una leyenda del Athletic. Con mi padre tengo un trato especial a nivel futbolístico. Cada vez que ve a un jugador destacar me manda la noticia y me dice ‘ojo, este futbolista puede ser interesante’. Gran parte de lo que sé de fútbol se lo debo a él y ambos vemos este deporte de forma parecida. Vendrá a apoyarnos en nuestro debut, ya el año pasado vino muchas veces a Andorra a vernos jugar.

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