El Villarreal CF sufre una alarmante amnesia de gol. Le pasó ante el Real Betis, reincidió ante el Sevilla y alcanzó la máxima intensidad ayer ante un Cádiz que celebró el empate ante su afición como si fuera un triunfo. El 0-0 final no satisface las aspiraciones de un equipo que falló goles increíbles que restaron brillo a buenos momentos de fútbol, pero que vio cómo al final su derroche ante tanto desperdicio de ocasiones le pudo llevar a un disgusto más grave si el Choco Lozano, o mejor dicho, la pericia de Gerónimo Rulli, hubieran impedido el 1-0. Sensaciones de gran equipo, pero como dice Capoue, ‘los grandes no fallan en los detalles’. ¿Un punto más? La sensación final es que de dejaron dos en el camino que lleva a las plazas de la Champions.

Las nuevas tecnologías generan una cantidad ingente de números. Los algoritmos los traducen y aportan datos reveladores. El Submarino fue contra todo esa ingeniera tecnológica en el fútbol en Cádiz.

Los gaditanos se marcharon al descanso como el gato que consume hasta cinco vidas con sus travesuras pero vive consciente de que aún le quedan dos. Llegadas al área rival, robo de balones, remates a puerta, posesión, ocasiones claras... pero los andaluces lograba llegar al descanso con 0-0 y habiendo dispuesto de su chance para marcar en alguna acción aislada.

Hubiera sido desterrar la lógica de los datos, pero ‘el fútbol es fútbol’ como decía Boskov. La superioridad del equipo de Unai Emery en el apartado técnico fue absoluta y eso que los locales apostaron por cerrarse atrás y porfiar su éxito a una agresividad, en muchos lances desmedida, y a agarrarse al otro fútbol que tenía como objetivo enervar a su oponente y sacarle del partido.

El control del juego pasó a convertirse en un rondo con el Cádiz persiguiendo la pelota. Los futbolistas gaditanos agotaron una vida más con el tiro al poste de Pedraza y una nueva ocasión para Jackson, que lo hacía todo bien menos lo más caro del fútbol: el gol.

Emery apostó por Danjuma como hechicero que pudiera romper el conjuro. Pero no le funcionó. La mejor inyección de moral que tenían los gaditanos era seguir en el partido. Y poco a poco se fueron creyendo que podían llevarse la victoria. El Choco Lozano pudo continuar destrozando la big data del partido en un mano a mano con Rulli. El argentino evitó el 1-0. El equipo de Emery había perdido el control y el dominio del partido. Incluso, más cerca del 1-0 que del 0-1. El Villarreal acabó sufriendo. La amnesia cara al gol necesita cura urgente.