El año en el que el Levante UD contrató a detectives privados para espiar a sus futbolistas

El presidente del club granota Pedro Villarroel pagó a una agencia de investigadores para conocer si sus jugadores salían de fiesta en la temporada 97-98 l "El que me sigue es enorme, tiene barba y mide 1.90", dijo uno de los futbolistas

Roberto Álvarez dirige un entrenamiento del Levante UD en la temporada 1997-98

Roberto Álvarez dirige un entrenamiento del Levante UD en la temporada 1997-98 / Levante-EMV

J.M. Bort

J.M. Bort

El Levante UD contrató detectives privados para investigar la vida privada de sus futbolistas en la temporada 1997-98. “Los tenemos en el cogote, día y noche”, afirmó un jugador del Levante UD el 12 de marzo de 1998 a este periodista. A quienes tenían en el cogote era a varios espías pagados por el club que persiguieron a varios jugadores durante días, por la mañana y por la noche. El equipo, entonces en Segunda División, vivía instalado en la zona de descenso y su presidente, Pedro Villarroel, había lanzado semanas antes una amenaza: “A partir se ahora se impone el estado policial a los jugadores”. Nadie esperó que la sentencia fuese tan literal.

La vigilancia se intensificó en los futbolistas brasileños del equipo, que tenían fama de salir de fiesta varios días a la semana

Hasta cuatro jugadores confirmaron el espionaje. Efectivamente, el club había contratado a una agencia de detectives privados para investigar sobre su vida nocturna, especialmente entre el grupo de futbolistas brasileños que poblaban aquel vestuario y que tenían fama de salir de fiesta varios días a la semana. "No tengo la menor duda. Me sigue un tipo desde hace días. Lleva gafas negras, perilla y mide 1,90. Ayer conseguí despistarle, quise asegurarme. Así fue: Cuando llegué a casa allí estaba de nuevo, metido en su coche », aseguró otro de ellos.

Vigilancia en Campanar y en Benimaclet

El servicio de vigilancia se intensificó en al menos dos barrios de València y en una urbanización de la periferia. La estrategia estaba bien planificada: Uno en cada zona donde se concentraban las viviendas de los futbolistas. Un elevado número de miembros de la plantilla —Lauren, Iñaki, Raúl Ferrer, Valente, Raúl Ibáñez, David Casablanca, Lima, Sestan y Lisandro— habitaban entonces en el barrio de Campanar. «Sí, aquí nos vigilan. A partir de una determinada hora de la tarde un tipo con pinta de detective se planta con su coche bajo de casa. Allí está, durante horas.», dijo el mismo futbolista.

José Enrique Díaz, uno de los 5 entrenadores que pasó por el Levante UD en la 97-98

José Enrique Díaz, uno de los 5 entrenadores que pasó por el Levante UD en la 97-98 / Levante-EMV

La zona de Benimaclet, en el entorno de la calle Guardia Civil de la ciudad, era otro de los barrios donde se había instalado un alto censo de jugadores de aquella plantilla. Allí vivían, entre otros, Roberto Suárez, Ruiz Otxoa, Chema, Etienn y Keita.

"Cuando miro por el retrovisor y veo que un coche me sigue durante un rato, piso el freno y dejo que me pase. Es una situación muy incómoda, y estoy empezando a obsesionarme"

Un futbolista que vivía fuera de Valencia andaba con la mosca tras la oreja desde hacía días. «Sé que el club ha contratado detectives, lo sabemos todos. Yo, sin embargo, creo que no doy motivos para, que me controlen. Sin embargo, desde que esto ocurre no paro de observar si alguien me vigila. Cuando miro por el retrovisor y veo que un coche me sigue durante un rato, piso el freno y dejo que me pase. Es una situación muy incómoda, y estoy empezando a obsesionarme», manifestó.

Descenso con 35 jugadores y 5 entrenadores

El Levante UD descendió a Segunda B al final de aquella temporada. Hasta 35 jugadores y 5 técnicos (Emilio Cruz, José Enrique Díaz, Roberto Álvarez, Tuxtxi Aranguren y Pepe Balaguer) pasaron por la plantilla aquel curso, la de los detectives contratados por Villarroel para espiar las salidas nocturnas de miembros del equipo. El club había invertido 4,2 millones de euros en fichajes aquella campaña. Siete años después, el Levante UD volvió a Primera 42 años después de su primera estancia en la máxima categoría, en 1963.