Ciclismo
Del Toro resurge en el Giro y gana en el Mortirolo
Sergi López-Egea
En Bormio, con el buen tiempo, duermen en verano cientos de cicloturistas. La localidad, meta de la 17ª etapa, está al pie del Stelvio, a poca distancia del Gavia y a unos 30 kilómetros del Mortirolo, por su cara más dura, que no fue por la que el Giro ascendió este miércoles. Y, claro está, pocos son los locos de la bici que se fijan en Le Motte, donde atacó Isaac del Toro, puerto de paso, para calentar piernas, alejado de los mitos de la carrera rosa, la que quiere ganar el prodigio mexicano, que sacó casta, fuerzas de donde pudo, para conquistar unos segundos de oro sobre Richard Carapaz, ahora a 41 segundos, y lograr una primera victoria de etapa, que todavía no la tenía, en la carrera donde ha empezado a proclamarse como figura del ciclismo.
Del Toro supo aprovechar la oportunidad, llenarse de coraje y sobre todo de optimismo para lo que queda, sin contar la etapa de este jueves que apunta a esprint o escapada. Para callar bocas no hay nada mejor que meter goles, encestar triples, no fallar pelotas de set y partido y triunfar en una etapa vestido con el jersey de líder de la carrera. Él a ganar y los demás, empezando por Carapaz, a pesar cómo noquearlo en las dos duras etapas de montaña que quedan para reescribir este Giro. n