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A Contratiempo

A Lim no le hacen falta abogados

M. Á.Corona ejercía funciones testimoniales desde hacía meses, aunque se mantuviera la ficción de aparente normalidad. Con decisiones absurdas devaluó el equipo en tiempo récord.

Corona dejó de ser el jueves director deportivo del Valencia CF.

Corona dejó de ser el jueves director deportivo del Valencia CF. / Francisco Calabuig

Paco Lloret

Paco Lloret

Lo tiene muy fácil. Pese a actuar contra los intereses de la entidad de forma flagrante y con total impunidad, la sociedad valenciana transige y se resigna ante la afrenta. El club es una herramienta que utiliza a su conveniencia. No le hace falta la ayuda de nadie para hacer y deshacer cuánto le viene en gana. Domina la situación alejado del entorno. En Valencia se lo han puesto todo muy fácil desde el primer día; en realidad, desde antes de su llegada, cuando se apreciaron los primeros síntomas inquietantes. Nadie le ha podido parar los pies. Se aprovechó de la debilidad de la institución, jugó sus cartas como un experimentado tahúr, enroló a los colaboracionistas necesarios, los utilizó a su conveniencia, y se deshizo de ellos cuando ya no le hacían falta. Tenía los planes muy claros. Los sucesivos intentos para desmontar la farsa de su gestión apenas han prosperado. Protestas testimoniales, intentos de rebelión popular que no logran el resultado pretendido. Las clases dirigentes han mirado hacia otro lado, al igual que los representantes políticos, ejemplo de cobardía y cinismo. La Justicia tampoco se muestra receptiva y se sale por la tangente, pese a algunas evidencias escandalosas. Canción triste de Mestalla.

El chivo expiatorio. Miguel Ángel Corona ejercía funciones testimoniales desde hacía meses, aunque se mantuviera la ficción de aparente normalidad. Ya había cumplido, con más pena que gloria, su papel en un club al que ha devaluado en un tiempo récord con decisiones absurdas. En estas páginas quedó escrito, allá por agosto, cuando en el reparto de papeles Meriton había decidido eliminarle de cualquier competencia ejecutiva. El ya ex -director deportivo ha corrido la misma suerte que otros precedentes en la lista de víctimas defenestradas desde Singapur. Se van sin que los tiren. Neutralidad comunicativa. Unos artistas a la hora de decir y de callar. De Salvo a Anil; de Nuno a Corona; todos salen por la puerta de atrás. Frialdad en la ejecución, otra especialidad oriental aplicada en un club desmembrado y que se conforma con mantenerse a flote. El legado de Corona es el propio de alguien que nunca imaginaba ocupar un cargo de tanta relevancia, pero sin autonomía ni capacidad para crear un proyecto verdadero. Tampoco parecía muy capacitado para ello. Era útil para la causa hasta que dejó de serlo.

El entrenador del Valencia CF Carlos Corberán en sala de prensa

El entrenador del Valencia CF Carlos Corberán en sala de prensa / Levante-EMV

El derbi que viene en horas bajas. Mestalla vivirá una nueva edición del derbi con ambos protagonistas sumidos en una penosa situación clasificatoria. Corberán y Calero se estrenan en los banquillos con la intención de reflotar a sus respectivas escuadras. Los valencianistas están sin margen de error. Todo lo que no sea ganar se computará como un fracaso. Los ‘granotas’ exhiben mejores hechuras como visitante, pero se muestran vulnerables y encajan demasiados goles. En ese apartado, el Valencia también adolece de fiabilidad. La parada competitiva aporta mayor incertidumbre. Ambos equipos han sido incapaces de vencer en la jornada posterior a las dos interrupciones anteriores de la Liga. El Valencia y el Levante han cosechado los mismos resultados: un empate y una derrota en su retorno al campeonato. Sin apenas internacionales, tanto en Paterna como en Buñol, se ha podido preparar adecuadamente un choque de enorme trascendencia para salir de la crisis que sufren los dos contendientes.

Un gol a vista de pájaro. El providencial gol de Luis Rioja ante el Betis en Mestalla pasará a la posteridad por su deficiente realización televisiva. En los archivos ha quedado la imagen aérea de una cámara que impide apreciar la acción en su justa medida. Al espectador le han hurtado lo sucedido de manera deliberada. Así lo debió observar alguna ave que sobrevolara el recinto valencianista en aquel momento. En el amplio catálogo de estropicios avalados por la Liga, destaca la imposición de unas normas extravagantes en las transmisiones. El objetivo es ofrecer una visión alternativa de las incidencias de los partidos. Desesperados por la decadencia del campeonato, y con el pretexto de atraer un público joven adicto a las pantallas, han decidido implantar un nuevo lenguaje televisivo que impide apreciar el desarrollo del juego con un mínimo de perspectiva. Tebas dio la orden de controlar la realización y servirla a los operadores que deben conformarse con emitir un producto en el que desafinan los planos pésimamente realizados, incumpliendo las más elementales normas de la deontología televisiva. Entre innovar y crear un bodrio, los organizadores del campeonato han optado por lo segundo. El engendro es insufrible.

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