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ESTRELLA DE LA GALA

Márquez: "Me gustaría que mi regreso sirviese de inspiración para no lanzar nunca la toalla"

Nunca ha querido ponerse de ejemplo de nada, pero, hoy, en la gala de despedida del Mundial, fruto, tal vez, de compartir con sus padres y su hermano Àlex emociones, lágrimas y éxitos, Marc Márquez Alentà se ha atrevido a decir que ojalá su recuperación, fe y regreso sirva de inspiración a todos los que sufren o atraviesan dificultades "para insistir, perseverar y no lanzar nunca la toalla".

Marc Márquez y Gemma Pinto, su pareja, en la gala de cierre del Mundial, anoche, en Valencia.

Marc Márquez y Gemma Pinto, su pareja, en la gala de cierre del Mundial, anoche, en Valencia. / ALEJANDRO CERESUELA

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

CHESTE (Valencia)

Por vez primera en la historia del Mundial de motociclismo, el campeonato ha vivido una gala en el mismo circuito donde la nueva propietaria del certamen, la compañía estadounidense Liberty Media ha querido que la fiesta se celebrase en el interior del circuito de Cheste, Valencia, donde, pocas horas antes, se decidió el último título, el de Moto2, que conquistó, de forma sensata y serena, el joven brasileño Diogo Moreira, que se une, cómo no, a los dos precoces campeones de MotoGP, el tremendo Marc Márquez y a un ya recuperado José Antonio Rueda (Moto3), que ha aparecido en Cheste elegante como un actor.

“La verdad es que no me gusta demasiado ponerme tan elegante, esa es la verdad”, comentó Moreira ante el micrófono de DAZN, “pero, bueno, se hay un día donde toca estar guapo es esta noche y más después de conquistar el título hace pocas horas”. A Rueda, curiosamente, le pasaba lo mismo. “Estoy aquí metido en este traje, pero tremendamente feliz de poder vivir una noche inolvidable, para cerrar una temporada en la que todos hemos disfrutado un montón de las carreras”.

[Consulta la clasificación del Mundial de MotoGP]

La familia Márquez Alentà, toda, mamá Roser, papá Juliá, Marc y Àlex pusieron un broche de oro, a lágrima viva, a la gala de despedida del Mundial-2025. Àlex agradeció a Valencia haber compartido con ellos un fin de semana lleno de emociones.

Dos mundos ¿verdad?, dos nuevas estrellas, dos países alegres, Brasil y España, dos brillantísimas trayectorias. Moreira, descubierto por Alex Barros, el mítico piloto brasileño de 500cc y una de las mejores personas que ha pisado el ‘paddock’ del Mundial, convirtiéndose en el primer brasileño campeón del mundo de un país, Brasil, donde el fútbol, no solo es el deporte rey, sino que le ha servido al nuevo piloto de MotoGP (LCR, en 2026) para celebrar su título, ya que sus amigos se han disfrado de Neymar, Ronaldinho, Rivaldo y, cómo no, de ‘O Rei Pelé’.

Y Rueda, vaya con Rueda, que, como ya hizo Marc Márquez, se coronó campeón prematuro de la pequeña cilindrada, antes de, como Moreira, dar el salto a Moto2, con enorme antelación. Y ahí estaba Rueda, ya recuperado de su tremendo choque con el suizo Noah Dettwiler, en el GP de Malasia. Cierto, Dettwiler aún atraviesa una recuperación delicada, pero Rueda, operado ya por el doctor Xavier Mir de sus fracturas en la mano derecha, ha lucido esta noche muy feliz. “Lo estoy, sí, por todo”.

Marc Márquez levanta, con el brazo derecho, por si acaso, el trofeo de campeón del mundo de MotoGP.

Marc Márquez levanta, con el brazo derecho, por si acaso, el trofeo de campeón del mundo de MotoGP. / ALEJANDRO CERESUELA

Y, sí, cómo no también aparecieron los hermanos Márquez Alentá, con sus respectivas parejas. Los primeros en hacer acto de presencia en la alfombra roja, porque el Mundial también tuvo alfombra roja, fue el ‘Pistolas’, como flamante subcampeón del mundo, acompañado de Gabriela Guzmán. “La verdad es la primera vez que vengo a esta gala como piloto de MotoGP, pues sí he estado cuando se acabaron las otras categorías, pero nunca en la categoría reina”.

Eso sí, Àlex quiso agradecer a Valencia y a los valencianos haber asistido en masa, casi 94.000 espectadores en directo este domingo, después de que “todos nosotros nos sintiésemos muy, muy, afectado, hace ahora un año, cuando estábamos en Malasia, por la tragedia de la dana. Es por eso que este fin de semana ha sido, seguro, muy especial para todos y, en ese sentido, está bien que nos despidamos con buen sabor de boca”.

Marc Márquez, que llegó a recoger hasta cuatro trofeos, fue continuamente ovacionado a lo largo de la fiesta e, incluso, comprobó como el público pitaba intensamente cuando apareció la imagen de Valentino Rossi en la gran pantalla.

Y Àlex protagonizó uno de los momentos más significartivos y hermosos de la noche cuando, al subir al escenario para recoger el trofeo que le acredita como nuevo subcampeón del mundo de MotoGP, en sustitución del italiano Francesco ‘Pecco’ Bagnaia, el ‘Pistolas’ se digirió a Nadia Padovani, viuda del excampeón Fausto Gresini y dueña del Gresini Racing Team Ducati, en el que milita el subcampeón y le pidió que le acompañase a recoger el trofeo.

Rígido, pero feliz

Marc, con su mejor sonrisa y ya sin su brazo derecho en cabestrillo (finalmente tuvieron que operarle del hombro derecho, pues sus tendones no se recuperaban solo con reposo), apareció en la gala de la mano de Gemma Pinto. Y, sí, luciendo, como Àlex, un impecable smoking, el nueve veces campeón del mundo también habló de ese ‘look’ tan especial.

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Cuando le preguntaron cómo se encontraba, Marc dijo, insisto, con la mejor de sus sonrisas (buena señal, es decir, parece que la rehabilitación va por buen camino), que se encontraba “bien, bien, pero muy rígido con este traje”. Y, sí, Marc también reconoció estar encantado de haber venido a Valencia, aunque solo fuese de espectador.

Àlex Márquez, Roser Alentà, Juliá Márquez y Marc, anoche, en la gala de cierre del Mundial.

Àlex Márquez, Roser Alentà, Juliá Márquez y Marc, anoche, en la gala de cierre del Mundial. / ALEJANDRO CERESUELA

“Estoy encantado de haber venido pues, desde el sofá de casa, con el brazo en cabestrillo, uno no tenía la sensación de haber ganado el título, de verdad y, sin embargo, nada más llegar al circuito, el viernes por la noche, ya empecé a sentir esas mariposas en el estómago que es la señal de que estas ya en ‘modo carrera’ y me sentí mucho mejor que en casa”, comentó el nueve veces campeón del mundo.

Cuando le insistieron en que lucía como un pincel, el mayor de los Márquez Alentá dijo que “cuando uno tiene pareja, cuando uno convive con una chica como Gemma, lo mejor es hacerle caso y yo, en ese sentido, sigo sus consejos a rajatabla. Yo me dejo, sí, me dejo”. Y, por descontado, Marc reconoció que fines de semana como este “aunque no corras” y fiestas como esta “es lo que necesitaba para afrontar el duro invierno que tengo que volver a pasar, pues la operación ha ido bien, pero ahora viene la parte más dura de todo, que es recuperarte bien y ponerte, de nuevo, en forma”.

"Cuando estas en la cresta de tu deporte y sufres una lesión, todo se vuelve oscuro. Pero yo he tenido a mi familia, mi equipo, mis amigos, mi entorno apoyándome siempre, creyendo que se podía. No hay que dejar de insistir. No debemos tirar nunca la toalla".

Marc, cómo no, fue el gran protagonista de la velada final del Mundial de motociclismo y, a menudo, sin querer. Por ejemplo, en un momento de la fiesta, los organizadores decidieron mostrar, en la gran pantalla del escenario, unas escenas de una serie documental que, probablemente, podremos ver muy pronto, en el que campeones de leyenda como, por ejemplo, Valentino Rossi cuentan anécdotas en una gran cena que tuvieron hace algunos meses, todos ellos vestidos de gala. Y, sí, cando apareció el ‘Doctor’, todo el público lanzó una pitada monumental, reconvertida, instantes después, en una gran ovación y gritos de “¡Marc! ¡Marc! ¡Marc!” cuando el campeonísimo catalán subió al estrado a recibir las llaves de su BMW.

De la cima al lado oscuro

Y es que Marc Márquez fue la auténtica estrella de la despedida del año, no solo porque se vio obligado a subir hasta cuatro veces al escenario a recibir los premios de mejor ‘poleman’, coche BMW, mejor adelantamiento y título mundial incluido, sino porque, en uno de sus parlamentos pidió “respeto a todo el mundo” y agradeció que la gente “crea tanto en mí”. Marc, en el último instante, pidió que sus padres, Roser y Julià, no solo emocionados sino llorando a lágrima suelta, subiesen al escenario acompañados de su hermano Àlex. Fue la foto de la temporada, que, con toda seguridad, tendrá continuidad, el próximo sábado, en la gran fiesta que los dos hermanos protagonizarán en Cervera (Lleida).

El nueve veces campeón del mundo reconoció, después de que los presentadores de la gala reconocieran que “esta noche se premia el más grande de la historia del deporte tras casi seis años de ausencia y dolor”, que siempre creyó en recuperarse y en volver a ganar. “Cuando estás en la cresta de tu profesión, de tu deportes, y te caes, te lesionas, todo es muy oscuro, pero toda mi familia, la de casa y la del circuito, todo mi entorno, mis amigos, mucha gente me ayudó a superar los malos momentos. Es por ello que, hoy, aquí y ahora quiero aprovechar este momento para mi regreso, este título, estas victorias ayude a todos los que jamás deben lanzar la toalla y les sirva de inspiración porque siempre se pueden superar los malos momentos, siempre”.

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