Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Insultos

Otro socio denunció al racista del sector 5 de Mestalla hace tres años y el Valencia CF no actuó

Un abonado intercambió al menos tres correos con el club desde octubre de 2022 a mayo de 2023 denunciando los insultos racistas del aficionado acusado ahora por un periodista de Levante-EMV y el Valencia CF le invitó a denunciarlo 'in situ'

El seguidor, que iba al estadio junto a su hijo y tuvo que cambiarse de ubicación, asegura que durante la temporada 22-23 hubo varios personas que recriminaron la actitud del denunciado mientras esperaba una solución del club que nunca llegó

Una grada de Mestalla.

Una grada de Mestalla. / Francisco Calabuig / JM LOPEZ

J.M. Bort

J.M. Bort

València

El abonado del sector 5 de Mestalla denunciado por proferir insultos racistas de forma continuada ya había sido señalado e identificado ante el club desde octubre de 2022 por otro socio del Valencia CF. Varios correos documentan cómo la entidad de Mestalla conocía la conducta reiterada del hincha racista, pero no aplicó ninguna medida efectiva. Ante la falta de acción, el denunciante y su hijo se vieron obligados a cambiar de ubicación al final de aquella temporada. Salió ganando el racista, que continuó en su asiento, y perdió el denunciante ante la inutilidad del Valencia CF para expulsarlo del estadio.

Hubo un abonado, sentado dos filas delante, por tanto, que escribió, insistió y aportó pruebas. Correos detallados, fechas, ubicaciones exactas. Todo estaba documentado y en manos del club, que aun así no aportó ninguna solución. Mientras la entidad presumía de tolerancia cero en campañas y declaraciones, era conocedor de que en la grada un aficionado denigraba a los futbolistas por su color de piel u origen partido tras partido, hasta forzar —por desgaste— un cambio de ubicación por iniciativa del abonado afectado. Lo que siguió, por tanto, no es un episodio aislado ni un error administrativo: es la demostración de una inacción prolongada durante años que se podía haber evitado con un mínimo de voluntad.

La situación es muy parecida con la vivida por el aficionado y periodista de Levante-EMV que publicó el pasado 10 de noviembre la denuncia ante la Fiscalía de Delitos de Odio de Valencia sobre e comportamiento racista del mismo aficionado durante los últimos 15 meses, información que iba acompañada de los audios que fueron presentados ante el Ministerio público. Asi mismo, se informaba que tanto el Valencia CF como La Liga tenían conocimiento y no actuaron con ninguna contundencia. El club abrió la pasada semana un expediente de expulsión, pero no ha emitido más noticias al respecto a tres días de que se juegue el derbi Valencia-Levante en Mestalla, mientras que la Liga pidió personarse en la causa nada más hacerse públicos los audios y el artículo de este periódico. Tres años después de conocer los hechos, el racista del sector 5 continúa en su asiento.

Esta persona, que acudía al estadio con su hijo menor, relataba insultos constantes como “negro de patera” o “moro de mierda”, repetidos partido tras partido, y pedía al club que interviniera

Los audios con los insultos racistas aportados en la denuncia

J.M. Bort

Ahora se ha sabido, por tanto, que no es la primera vez que el club tenía conocimiento de la actitud de de este aficionado que enturbia el ambiente en el sector 5 de Mestalla. El primer aviso formal documentado llegó en octubre de 2022, cuando aquel abonado remitió un correo alertando de la conducta de un seguidor ubicado dos filas detrás de su asiento. Esta persona, que acudía al estadio con su hijo menor, relataba insultos constantes como “negro de patera” o “moro de mierda”, repetidos partido tras partido, y pedía al club que interviniera. “No tenemos por qué aguantar esto”, escribió, y pidió al Valencia CF que tomara medidas.

En respuesta al primer correo de octubre de 2022, el Valencia CF reconoció que los hechos eran “totalmente inaceptables” y aseguró que, para poder acreditarlos, se colocaría personal in situ en los siguientes partidos para detectar al aficionado responsable. El club indicó que en cualquier momento, el denunciante podría acudir a un auxiliar o miembro de seguridad para poner de manifiesto cualquier insulto. Según el comunicado, una vez los incidentes quedaran reflejados en el informe de seguridad correspondiente, se iniciarían los trámites oportunos para sancionar al culpable. Ahí quedó la cosa, ya que el Valencia CF no asumió su responsabilidad de tomar medidas más serias para expulsar al racista del estadio.

Escalada de insultos y correos posteriores

Tras otro partido, este aficionado envió un segundo correo, fechado en enero de 2023, describiendo insultos todavía más graves e 'irreproducibles' por su alto contenido ofensivo. El Valencia CF respondió prometiendo, de nuevo, colocar personal in situ para identificar al individuo. Sin embargo, la promesa nunca se cumplió y los insultos continuaron durante meses... y años.

Primer correo enviado por el abonado.

Primer correo enviado por el abonado. / ED

A pesar de los primeros avisos, el abonado continuó insistiendo en sus reclamaciones. En un correo posterior, fechado en mayo de 2023, recordaba al club que ya les había alertado en varias ocasiones sobre comportamientos racistas intolerables del mismo individuo, situado dos filas detrás de sus asientos. Señalaba que el agresor seguía profiriendo insultos partido tras partido y criticaba que la única medida ofrecida por el Valencia CF fuera denunciar “in situ”, responsabilizando así a los propios aficionados de vigilar y evidenciar el comportamiento. Además, el abonado advertía que otros aficionados del sector 5 reprochaban la actitud racista de esa persona, por lo que alteraba gravemente la convivencia en esa grada.

El abonado reclamaba además que el club no se limitara a la megafonía o las pantallas, sino que colocara seguridad en las zonas donde estos hechos eran evidentes, especialmente cuando otros socios avisaban con antelación, evidenciando la falta de acción real del Valencia CF. Exactamente las mismas medidas que reclamó al club y a la Liga el actual denunciante. Entonces, la respuesta del club insistía en: avisar a un vigilante, acompañarse de otros aficionados y llevar impreso el correo para mostrarlo al director de seguridad, a lo que el denunciante respondió que la responsabilidad era del Valencia CF y no de los aficionados, cuyo riesgo a exponerse en medio de un partido podría traer consecuencias.

Respuesta del Valencia CF al primer correo, en 2022.

Respuesta del Valencia CF al primer correo, en 2022. / ED

Ninguna medida real se tomó para sancionar o expulsar al agresor.

Se podía haber evitado

La consecuencia más grave de la inacción del club fue pedir un cambio de ubicación, mientras el racista continuó asistiendo al estadio, afectando la experiencia de los abonados cercanos y demostrando la ineficacia de los protocolos del club para frenar la conducta racista.

Correo enviado al Valencia CF en mayo de 2023.

Correo enviado al Valencia CF en mayo de 2023. / ED

Un año y medio después de aquel último correo, otro aficionado del Valencia CF y periodista de Levante-EMV denunció los hechos ante la Fiscalía de Delitos de Odio y publicó los hechos. Tras la publicación, La Liga ha solicitado personarse en la causa, el Valencia CF ha abierto un expediente de expulsión y el número de testigos dispuestos a declarar ha aumentado de cinco a 15 en tan solo una semana. Ahora ya son 16.

No obstante, los correos históricos muestran que esta situación pudo haberse evitado. El club tenía información detallada, pruebas, ubicación exacta del agresor y advertencias directas de otros socios. Lo único que faltó fue actuar.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents