A Contratiempo
Cainismo a la valenciana
Paco Camps tenía una propuesta, cocinada en Madrid, para solucionar la grave crisis del Valencia... pero algunos prefirieron seguir con otra hoja de ruta

Los jugadores del Valencia CF celebran ante su afición el triunfo en Mestalla contra el Levante UD. / F. Calabuig

Operación abortada. A Paco Camps le impidieron solucionar la grave crisis del Valencia. Así de triste y sencillo. Desde las altas esferas del poder, tanto político como financiero, se bloqueó la opción que traía, y que suponía revertir la crisis institucional de la entidad. Sabotaje en toda regla. El ex –president de la Generalitat, único valencianista confeso que ha estado al frente del Consell, había logrado el apoyo decidido de dos fondos para reflotar la entidad y- esto es lo más importante- devolver progresivamente el control del Valencia a sus socios y accionistas. A partir de un determinado momento, muy avanzadas las negociaciones, y cuando todo estaba encauzado, se desestimó el proyecto. El acuerdo se había cocinado en las Torres KIO de Madrid. A quienes no interesaba esta alternativa, que ponía punto final, de una vez por todas, a la ignominiosa presencia de Meriton, la propuesta avalada por Camps les rompía sus planes. Quienes controlan la situación y marcan los tiempos, prefirieron seguir con otra hoja de ruta, la que condena al Valencia a seguir secuestrado y a sobrevivir con lo mínimo posible. Una oportunidad perdida lastimosamente que confirma que Blasco Ibáñez se quedó corto en sus novelas. Cainismo a la valenciana. Ni les importa la institución ni, mucho menos, sus incondicionales.
Una estructura postiza. En su permanente juego de prestidigitación para tener entretenido al personal, Singapur ha aprobado la creación de un nuevo organigrama técnico. Ron Gourlay detectó que el Valencia carecía de la debida red de captación a nivel internacional y ha incorporado una serie de observadores supuestamente acreditados. La opereta incluía la salida de Corona y Del Pozo. Se crea un nuevo orden que pretende descubrir talento a bajo coste para revender en el futuro. El negocio es lo primero. Al mismo tiempo, en la última jornada de la Champions aparecían en acción Yarek, Mosquera, Kang in Lee, y Mamardashvili para sonrojo general. Otra cosecha de talento perdida, a la que se podrían añadir Ferran Torres y hasta Carlos Soler, que parece resucitar de su letargo en San Sebastián. Un expolio en toda regla. El Valencia sufre por imposición el despojo de sus mejores activos.
Los lunes a la luna. Con toda la jornada disputada, el Valencia visita Vallecas motivado por la posibilidad de dar un salto en la clasificación. Al final de la madrileña avenida de La Albufera, le espera un rival incómodo y correoso, un escenario agobiante, y una afición combativa y enfrentada también con el accionista que controla el club. Entre los aspectos llamativos del duelo destaca el reencuentro con un viejo conocido, Fran Pérez, cuyo rendimiento supera al ofrecido en Mestalla. El hijo de Rufete se ha adaptado a una plantilla que no se arruga y pelea hasta la extenuación. Las estadísticas son elocuentes. El Rayo se le atraganta a los valencianistas. En los últimos nueve enfrentamientos ligueros, sólo han podido vencer en una ocasión, gracias al extraordinario gol de Sergi Canós hace dos temporada. Los partidos entre ambos equipos suelen deparar diferencias mínimas y marcadores ajustados. El gol se prodiga poco. El reto para los de Corberán es el de romper el maleficio como visitante. Una victoria en desplazamiento tendría efectos reparadores y confirmaría la tibia recuperación de las dos últimas jornadas.
La Liga no cede. El cambio de horario solicitado para el duelo del próximo domingo en Mestalla ha caído en saco roto. Si alguien esperaba a estas alturas un mínimo de sensibilidad y de comprensión por parte de la LFP, ya va servido. La coincidencia de las últimas horas del Maratón con el partido del Valencia, programado al principio de la tarde, no ha sido motivo suficiente para modificar el orden previsto de la jornada. Se considera que no existe motivo suficiente. La organización de la competición alega la protección del interés del operador televisivo. Ni siquiera, la carta de la alcaldesa de la ciudad, cuya sintonía con Tebas es plena, ha servido de nada. Papel mojado. Si alguien confía, a estas alturas, que los derechos de los aficionados sean defendidos por la Liga, puede esperar sentado. Hace tiempo que el fútbol les fue hurtado a quienes acuden a los campos. Sus derechos han sido conculcados por una trama de intereses y de estructuras que les relegan a la condición de comparsas.
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