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Calero se quedó sin red

El técnico madrileño no recibió la misma paciencia que otros entrenadores que lograron ascender a Primera División. Solo Schuster fue destituido tras 6 partidos sin ganar, pero en la jornada 34 y después de estar nueve seguidas sin conseguir victorias en el casillero granota

Calero se marcha reivindicativo: "Cogí un equipo en Segunda y lo dejo en Primera"

Fernando Bustamante

Rafa Esteve

València

El fútbol, imprevisible como pocos deportes en el mundo, es capaz de encumbrar y eliminar figuras de su camino en un abrir y cerrar de ojos. A pesar de que el Levante suspiró por dar continuidad a la base que le llevó a Primera División, con Julián Calero como su cara más visible, la mala dinámica de resultados provocó una destitución que generó dolor en la cúpula del Ciutat de València. A pesar de ello, el técnico madrileño, quien parecía prácticamente renovado ante las manifestaciones de José Danvila, más allá de que siempre aseguró que no permitiría una ampliación de contrato con el equipo en descenso, no recibió el mismo nivel de paciencia que otros que tocaron el cielo a través de un ascenso.

Seis encuentros han sido suficientes para considerar que lo mejor para el Levante era un cambio de rumbo en su banquillo. El partido contra el Valencia y la primera parte frente al Athletic fueron los detonantes de un cese que contrasta con anteriores casos. Seis veces ha subido el Levante a Primera División y cuatro entrenadores han sido destituidos: Bernhard Schuster, López Caro, Juan Ramón López Muñiz y Julián Calero. Sin embargo, con los tres primeros se tuvo mucho más aguante. El alemán, de hecho, fue cesado tras la sufrir misma cantidad de partidos sin ganar en liga (6) y el mismo balance de puntuación (1 de 18) que el hombre del ascenso en Burgos, pero a falta de cuatro jornadas y después de estar 9 sin vencer desde mediados de noviembre hasta finales de enero.

Schuster, en Orriols.

Schuster, en Orriols. / F. CALABUIG

Dos temporadas más tarde, y con una vuelta a la élite en Lleida entre medias, Abel Resino sustituyó a López Caro el 15 de enero de 2007, horas después de perder 3-0 en Mestalla. Una jornada antes, ganó una vida extra tras vencer 2-0 al Racing de Santander en el Ciutat de València, pero una racha de siete encuentros de liga sin conocer el triunfo dejó tocado a un López Caro que no logró dar con la tecla. Sin embargo, el caso más flagrante reside en Juan Ramón López Muñiz, quien estuvo nada más, y nada menos, que 15 enfrentamientos ligueros sin ganar. Una tendencia muy insuficiente que Paco López se encargó de revertir con una reacción sobresaliente.

Juan Ramón López Muñiz.

Juan Ramón López Muñiz. / EFE

Máximo apoyo y confianza hacia del Moral

Tomada la decisión, el Levante, más allá del dolor que le produjo despedir a Julián Calero, pero considerando que era lo mejor para revitalizar al equipo, muestra su respaldo y confianza a Alvaro del Moral y a Vicente Iborra, encargados de dirigir a la plantilla, mínimo, en Copa del Rey y en El Sadar, independientemente de que el club siga rastreando el mercado de entrenadores con Luis García Plaza como primera (y difícil) opción. La labor de Álvaro en categorías inferiores y el liderazgo del ‘10’ eterno del Levante, hambriento de aprender y de ayudar desde su nuevo rol tras colgar las botas en julio, respaldan la sensación de que, estén más o estén menos en el banquillo, harán un buen trabajo y se dejarán el alma por dejar a los granotas en la élite.

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