Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Maratón Valencia

La importancia del autocuidado

Durante estos meses, es necesario escuchar a nuestro cuerpo, cuidarlo y mimarlo para llegar a esa línea de salida al 100 %

La hidratación es uno de los aspectos clave en el maratón.

La hidratación es uno de los aspectos clave en el maratón. / Ana de los Ángeles

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Valencia

Un maratón no es solo correr 42,195 kilómetros el 7 de diciembre. Detrás de esa distancia hay una preparación exigente, que se extiende durante meses y que va mucho más allá de los ejercicios, las series o las tiradas largas. A lo largo de tres meses, nuestra rutina cambia completamente. Podríamos decir que nuestra vida da un giro y cada paso se centra en conseguir ese objetivo. La cosa más insignificante puede convertirse en algo más que necesario para llegar a ese día en las mejores condiciones posibles. Las fiestas hasta altas horas de la madrugada dan paso a los madrugones para realizar el entrenamiento; las cenas copiosas con amigos se sustituyen por platos llenos de proteínas y carbohidratos; la cesta repleta de vestidos, blusas o vaqueros se reemplaza por deportivas, conjuntos de deporte o calcetines más cómodos para evitar rozaduras y los caprichos ahora no son en forma de chocolate sino en geles o gominolas para correr. Un maratón va mucho más allá de la inscripción o el dorsal.

Pero detrás de toda esa parte deportiva se esconde un aspecto mucho más importante y que, en ocasiones, pasa desapercibido: el autocuidado. Durante estos tres meses -aunque esto se podría aplicar a nuestra vida diaria-, es necesario escuchar a nuestro cuerpo, cuidarlo y mimarlo para llegar a esa línea de salida al 100 %. Él es el único que nos acompañará a lo largo del recorrido. A lo largo de estas semanas, nuestro cuerpo se convertirá en una montaña rusa. Y también nos pedirá frenar, descansar o reconstruirse y, aunque cueste, debemos hacerle caso si no queremos rompernos. Lo admito: Uno de mis primeros errores fue querer entrenar todos los días y, si podía, hacer más series o kilómetros. Probablemente fuese la adrenalina de la inscripción o el saber que ya me había apuntado y, por lo tanto, no había marcha atrás. Pero también recuerdo una frase que me dijeron y me marcó: Un buen descanso también es un buen entrenamiento, ya que para rendir hay que descansar. Esas palabras me las grabé a fuego en la mente. Y aquí estoy a cuatro días del objetivo.

Ese descanso también se debe complementar con varias sesiones de fisioterapia. No hace falta sufrir ninguna lesión ni sentir ningún dolor para pedir cita médica. Los estiramientos son imprescindibles durante la preparación, ya que nuestras piernas van a sufrir, y, especialmente, los días previos a la gran cita. Todo sea por llegar a esa meta tan deseada. ¡Ah! Y, después del maratón, también nos merecemos otra sesión de descarga.

Y si el cuerpo requiere cuidados, la alimentación y la hidratación los exige aún más. "Si quieres correr la maratón, ya puedes buscarte una nutricionista y comer más", fueron las palabras de mi padre. Sí, sonaron amenazantes, pero fue uno de los mejores consejos que pudo darme. Encontré a la persona que supo mostrarme que la comida no era mi enemiga --un concepto muy arraigado entre las mujeres-, sino que me enseñó a valorar la importancia de cada gramo que entraba en mi cuerpo. Y ahí descubrí que, aunque creyese que estaba comiendo bien, todavía me quedaba mucho por aprender. Y, sobre todo, aprecié que cada alimento que ingiera se convierte en un plus de energía que me acompañará por las calles de València. Así que llenad los depósitos: nos vemos en la línea de salida.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents