Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Bombeja Agustinet!

El futuro pasa por León

José Danvila

José Danvila / Germán Caballero

Felip Bens

Felip Bens

Muchos jefes de pyme, como Danvila, no acostumbran a delegar. A veces, ni se dejan aconsejar. Además, como empresario de éxito que es a nuestro máximo accionista no le gusta que le digan qué hacer. A ninguno le gusta. Ni siquiera que le sugieran qué podría mejorarse. Cada uno con su dinero (y con su pyme) hace lo que le viene en gana. Pero el Llevant no es una pyme y el mundo del fútbol es un ecosistema complejo y poliédrico donde es importante escuchar, donde se manejan sentimientos e identidad.

Desde su desembarco en Orriols, Danvila no ha sido capaz de recuperar ni la confianza ni la credibilidad perdidas tras el batacazo de Quico Catalán y su junta, de la que formó parte. Y eso es un problema grave a la hora, por ejemplo, de que alguien (¿qué sé yo?, ¿un entrenador de prestigio?) se sume al proyecto. Desde luego, que Danvila calculara mal el abismo financiero heredado y haya acabado como máximo accionista, incumpliendo su palabra, no generó confianza ni credibilidad. Tampoco los vaivenes y las dudas sobre el futuro societario de la entidad, de sus secciones, de sus proyectos. Ni el anuncio permanente de que anda buscando dinero debajo de las piedras.

También ha hecho cosas buenas, por supuesto. Decisivas, de hecho. Sin su inversión, el Llevant tal vez no existiría. Sin apagar docenas de fuegos, igual tampoco. Con él volvimos a Primera. Poca broma. Y trajo a Etta. El listado sería más largo, pero creo que en esto estaremos todos de acuerdo.

Vistos los últimos años en perspectiva, estamos vivos, pese a todo, y en Primera. Así que, poniendo todo en la balanza, para mí el resultado es positivo. De momento. Porque esto es fútbol y todo cambia en un instante.

Danvila cesó a Calero demasiado tarde, desatendiendo los tiempos del fútbol, y se ha quedado sin Luis (la primera opción hacía meses) por la inestabilidad financiera del club que no permite refuerzos y porque el equipo está demasiado hundido en la tabla. En esta coyuntura, no es lo mismo que te llamen desde Orriols a que lo hagan desde Anoeta. También es cierto que a tu equipo no le pones tantas exigencias. Muchos levantinos tenían la ilusión de que aceptara el reto y retomara lo que quedó a medias en 2011. ¿Demasiado riesgo? Quizá. Él sabrá. No siempre pasan los trenes cuando uno quiere. Una pena.

La gestión deportiva es, por supuesto, la más decisiva de este negocio. Y el interinaje de Del Moral no parece lo más propicio. ¿Puede salir bien? Sin duda. Tenemos buenos futbolistas y eso es esencial. La suspensión del choque con el Villarreal nos viene bien: es más plausible despegar contra una Real también en crisis. Y hay días extra para transmitir nuevas ideas. Con el test copero de por medio, ante un rival de entidad. El equipo necesita crecer desde la victoria, desde la convicción de que las cosas pueden salir mejor, de que, con otras coordenadas tácticas, van a mostrar su mejor perfil, de que hay que trabajar denodadamente la solidez defensiva, el gran talón de Aquiles.

La visita a León es una oportunidad. La Cultural no regalará nada. El encuentro también vendrá bien para demostrar intensidad, compromiso, orgullo y convicción. Y por supuesto para pasar a octavos, con la moral reforzada. Parece un partido de Copa sin trascendencia pero no lo es. La victoria y las sensaciones podrían consolidar las opciones del tándem Iborra-Del Moral. Quién sabe. En el 63 también tuvimos uno y nos ascendió: Ramon Balaguer y Quique habían sustituido a Lelé. La victoria y las sensaciones podrían devolver la esperanza al levantinismo y animar el ambiente de cara al sábado, ante los donostiarras.

A veces las cosas pasan para bien. No siempre. A veces. Ya nos sucedió una vez que pensamos que todo se iba al garete porque Luis García Plaza se marchó a Getafe. Y al año siguiente firmamos una de las mejores temporadas de nuestra historia, con Juan Ignacio Martínez. Y otra vez, cuando Paco López sustituyó a Muñiz y nos regaló unos años de ensueño. Pero hay que ganar en León. Para cambiar el rumbo y crecer, tanto en la planta noble, a medio y largo plazo, como en el césped.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents