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Los expertos apunta a David Ferrer o Carlos Moyà como futuro entrenador de Carlos Alcaraz

Steve Johnson, exjugador estadounidense y comentarista especializado, apunta al de Xàbia como uno de los nombres en los que pensaría el tenista murciano

David Ferrer y Carlos Alcaraz, en un entrenamiento de la Davis

David Ferrer y Carlos Alcaraz, en un entrenamiento de la Davis / EFE

Álvaro García-Granero

La separación entre Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero sigue sacudiendo al mundo del tenis. El fin de una relación profesional que se extendió durante más de siete años, y que llevó al murciano a lo más alto del ranking mundial, ha abierto un intenso debate sobre el futuro inmediato del joven campeón. Más allá del impacto deportivo, la cuestión central gira en torno a la estabilidad emocional y estructural de un jugador que, con apenas 22 años, ya ha vivido una carrera meteórica.

En este contexto, una de las reflexiones más contundentes ha llegado desde Francia. Marion Bartoli, campeona de Wimbledon en 2013 y una de las voces más escuchadas del análisis tenístico actual, en su podcast en RMC Sport expresó su preocupación por el rumbo que puede tomar Alcaraz si no recompone rápidamente una estructura sólida a su alrededor. Sus palabras, lejos de ser alarmistas sin fundamento, apelan a la historia del tenis para subrayar los peligros que acechan incluso a los talentos más extraordinarios. “Estoy preocupada, pero de forma mesurada, porque es alguien que tiene cualidades excepcionales para empezar. Pero necesita estructura porque, de lo contrario, podría terminar abandonando el tenis como le pasó a Borg a los 25 años", afirmó.

Bartoli evocó el caso de Björn Borg, mito absoluto del deporte que decidió retirarse prematuramente a los 26 años tras conquistar 11 títulos de Grand Slam. Para la exjugadora francesa, aquel adiós sigue siendo un ejemplo paradigmático de cómo la presión, la desorientación y la falta de un entorno estable pueden devorar a los más grandes. “Tenemos un genio aquí y queremos que dure muchos años”, insistió, subrayando que el talento por sí solo no basta para sostener una carrera larga y equilibrada.

El riesgo de una etapa de transición prolongada

Desde la perspectiva de Bartoli, el escenario que se abre ahora para Alcaraz es especialmente delicado. Sin Ferrero, su figura de referencia desde la adolescencia, el tenista deberá reconstruir su equipo en pleno inicio de temporada, con el foco puesto en los grandes objetivos del calendario. La francesa anticipa un periodo inevitable de ajustes: meses de prueba y error, nombres que irán y vendrán, decisiones que no siempre serán sencillas.

El tenista español Carlos Alcaraz y su entrenador Juan Carlos Ferrero durante un entrenamiento para el Barcelona Open Banc Sabadell-Trofeo Conde de Godó. EFE/Alejandro García

El tenista español Carlos Alcaraz y su entrenador Juan Carlos Ferrero durante un entrenamiento para el Barcelona Open Banc Sabadell-Trofeo Conde de Godó. EFE/Alejandro García / SD

La advertencia no cuestiona la capacidad competitiva del murciano, sino la necesidad de una guía clara que canalice su energía, gestione las expectativas y proteja su equilibrio personal. En la élite del tenis, donde cada derrota se magnifica y cada decisión se analiza al detalle, la estabilidad fuera de la pista suele ser tan decisiva como el golpe de derecha o la fortaleza física.

Steve Johnson y la vía continuista

Mientras crecen las especulaciones, algunas voces del circuito apuestan por una solución continuista. Steve Johnson, exjugador estadounidense y habitual analista en medios especializados, se mostró convencido de que Alcaraz no tardará en cerrar un acuerdo con un nuevo entrenador de peso. Para él, la clave está en mantener una identidad reconocible y una cultura de trabajo similar a la que tan buenos resultados dio con Ferrero.

Johnson apuntó directamente a nombres como Carlos Moyá o David Ferrer, dos referentes del tenis español con amplia experiencia en la gestión de carreras de alto nivel. En su opinión, a estas alturas hay poco margen para grandes cambios técnicos en el juego del murciano. El verdadero desafío reside en la gestión del día a día: el estilo de vida, la presión de ser número uno, las expectativas externas y el desgaste mental que conlleva estar siempre bajo los focos.

David Ferrer celebra el pase a la Final

David Ferrer celebra el pase a la Final / EFE

El extenista también destacó el perfil de Ferrer como posible candidato ideal en este tipo de situaciones. Sin haber sido número uno ni campeón de Grand Slam, el alicantino supo mantenerse durante más de una década entre los diez mejores del mundo, una regularidad que, para Johnson, aporta una perspectiva valiosísima en momentos de transición.

El inicio de 2026, bajo la lupa

Con Samuel López asumiendo de forma provisional las riendas del equipo, Alcaraz prepara ya su primer gran reto de 2026: el Open de Australia. No es un detalle menor que, según estadísticas recientes, el murciano suele arrancar las temporadas de forma irregular. Esa circunstancia alimenta el debate sobre si la ausencia de resultados inmediatos podría acelerar decisiones, reabrir puertas o incluso propiciar un eventual regreso de Ferrero más adelante.

Por ahora, el foco está en evitar la improvisación y en construir un proyecto que proteja al jugador a largo plazo. Las advertencias de Bartoli y las intuiciones de Johnson coinciden en un punto esencial: el talento de Alcaraz es incuestionable, pero su futuro dependerá en gran medida de las decisiones que tome fuera de la pista. En un deporte que no perdona el desorden, la estructura vuelve a ser la palabra clave.

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