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Sadiq-Ramazani, la conexión que funcionó en Almería

La dupla que llevó al Almería a Primera en la 21-22 vuelve a cruzar los caminos del extremo belga y el delantero nigeriano, ahora llamados a ser una de las grandes bazas ofensivas del Valencia CF

Ramazani y Sadiq en el Almería

Ramazani y Sadiq en el Almería / LaLiga

Álvaro García-Granero

El fútbol, caprichoso por naturaleza, volverá a unir a Largie Ramazani y Umar Sadiq cuatro años después de firmar juntos una de las temporadas más recordadas del Almería moderno. Aquel curso 2021-22, culminado con el ascenso a Primera División, dejó cifras, sensaciones y una sociedad ofensiva que todavía hoy se recuerda en el sur de España. Ahora, Mestalla se prepara para comprobar si esa química puede reactivarse y convertirse en una solución real para el ataque valencianista.

Ramazani y Sadiq no solo compartieron vestuario, sino una forma de entender el juego: desborde, profundidad y verticalidad desde la banda del belga, combinadas con la potencia, el olfato goleador y la capacidad asociativa del delantero nigeriano. En números, la fotografía es clara. Ramazani disputó 33 partidos, anotó 9 goles y repartió una asistencia; Sadiq elevó el listón hasta los 19 tantos y 9 asistencias en 38 encuentros. Más allá de las cifras, su entendimiento sobre el césped fue uno de los pilares del proyecto indálico.

Una conexión que iba más allá de los números

El Almería de Rubi encontró en ellos una sociedad casi automática. Ramazani rompía líneas con su velocidad y uno contra uno, mientras Sadiq fijaba centrales, caía a bandas y generaba espacios que el belga aprovechaba con inteligencia. No era extraño ver cómo una transición rápida terminaba con Ramazani encarando y buscando al nigeriano, o cómo Sadiq descargaba de espaldas para que el extremo llegara desde segunda línea. Esa fluidez convirtió al Almería en uno de los equipos más temibles de la categoría.

Sadiq anota gol ante el Sevilla en el regreso del Almería a Primera División

Sadiq anota gol ante el Sevilla en el regreso del Almería a Primera División / EFE

Esa complicidad no se perdió con el paso del tiempo. En su presentación del pasado agosto de 2025, Ramazani reconoció públicamente que le habría gustado reencontrarse antes con Sadiq. “Lo comenté con él, fue algo entre nosotros dos”, admitió el belga, confirmando que el contacto entre ambos se mantuvo incluso cuando el mercado no terminó de alinear sus caminos. Esto es fútbol, añadió con naturalidad, dejando entrever que el deseo seguía latente.

Dos trayectorias, un mismo punto de inflexión

Desde aquella temporada dorada, las carreras de ambos han tenido recorridos muy distintos. Ramazani llega cedido desde el Leeds y no ha logrado todavía asentarse en el Valencia. Su estreno fue prometedor, con una asistencia en apenas cinco minutos ante el Getafe en la tercera jornada, pero a partir de ahí su temporada se ha ido diluyendo. Las lesiones han mermado su continuidad, pero tampoco el futbolista ha terminado de poner todo de su parte para imponer su fútbol cuando ha tenido minutos.

Ramazani, con el dorsal 17 a la espalda

Ramazani, con el dorsal 17 a la espalda / LaLiga

El Ramazani eléctrico, vertical y descarado que deslumbró en el Almería apenas ha aparecido en Mestalla. En muchos tramos se le ha visto falto de confianza, sin atreverse a encarar y lejos de ese extremo determinante que marca diferencias, dejando la sensación de que su rendimiento no solo depende del contexto, sino también de una mayor implicación personal sobre el césped.

Sadiq, en cambio, sí dejó huella en su anterior etapa como valencianista durante la pasada media temporada 2024-25. Su rendimiento convenció al club, que intentó su fichaje el pasado verano sin éxito. Un año después, el Valencia tiene prácticamente cerrada su incorporación en propiedad, consciente de que el delantero nigeriano ofrece algo que escasea: gol, presencia física y capacidad para asociarse.

Lo que pueden aportar juntos al Valencia

La posible reunión de Ramazani y Sadiq abre un abanico de posibilidades para el Valencia. El equipo necesita profundidad por bandas y una referencia ofensiva capaz de transformar ocasiones en goles. Ramazani puede ser el desequilibrio puro, el futbolista que rompa partidos cerrados, pero para ello deberá recuperar su mejor versión y asumir un rol más activo y comprometido. Sadiq, por su parte, es el punto de apoyo ideal, capaz de fijar defensas y potenciar a los jugadores que llegan desde fuera.

Ramazani persigue al 'Papu' Gómez

Ramazani persigue al 'Papu' Gómez / EFE

Además, su conocimiento mutuo puede acelerar procesos en un equipo joven y en construcción. No necesitan adaptación entre ellos: saben dónde encontrarse, cuándo arriesgar y cuándo pausar. Esa ventaja competitiva, tan difícil de entrenar, puede marcar diferencias en momentos clave de la temporada.

Mestalla, escenario para un viejo recuerdo

El valencianismo observa con cautela. Si Ramazani logra reencontrarse consigo mismo y Sadiq mantiene el nivel que ya mostró en su anterior etapa, el Valencia podría recuperar una dupla que ya demostró ser capaz de brindar éxitos. El pasado no garantiza el futuro, pero en el fútbol la memoria pesa.

Umar Sadiq celebra un gol con el Valencia ante Osasuna en el Sadar

Umar Sadiq celebra un gol con el Valencia ante Osasuna en el Sadar / EFE

Casi cuatro años después, Ramazani y Sadiq están a un paso de volver a compartir vestuario. Lo que hicieron en el Almería fue especial. Lo que puedan hacer en Mestalla dependerá, en gran parte, de que ambos (y especialmente el extremo belga) estén dispuestos a volver a ser protagonistas.

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