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El Álbum de Paco Lloret

La larga tradición argentina del Valencia

Mario Kempes, el argentino por excelencia del Valencia CF

Mario Kempes, el argentino por excelencia del Valencia CF / JM LOPEZ

Paco Lloret

Paco Lloret

La noche del 29 de octubre de 1977, el Valencia CF batió por 3-0 al Espanyol con tres goles argentinos: Valdez inauguró el marcador; Kempes hizo el segundo, un gol de bandera que llenó de pañuelos el graderío de Mestalla; y Felman cerró la cuenta a falta de 5 minutos para el descanso. Aquel era su primer tanto en la Liga como valencianista. La trilogía realizadora confirmaba la ascendencia argentina de la entidad valencianista. El partido sentaba un precedente gracias a tan llamativo registro. En la plantilla de ese ejercicio también figuraban Jesús Martínez y Miguel Ángel Adorno, ambos habían llegado procedentes del Rácing de Avellaneda, aunque el primero de ellos había nacido en tierras gallegas antes de trasladarse con su familia a Argentina.

El choque contra los españolistas quedaba visto para sentencia en la primera parte. La segunda mitad se convirtió en un trámite. Entre los asistentes al encuentro, destacaba la figura ilustre de César Luis Menotti, seleccionador del país que iba a organizar el Mundial al año siguiente. El “Flaco” asumió ese sábado que debería incluir a Kempes entre los 22 convocados para la cita mundialista. Una excepción más que justificada, el valencianista fue el único jugador seleccionado que militaba en un club extranjero. El tiempo avaló la decisión. Un año después, el combinado albiceleste, con el “Matador” como principal figura, conquistaba el campeonato.

Sin duda, Mario Alberto Kempes es el futbolista argentino más idolatrado y reconocido por el valencianismo. Goles inolvidables, actuaciones memorables, y títulos, le acompañaron en su primera etapa. El mejor jugador del mundo actuaba en Mestalla. Con eso queda dicho todo. En la devoción popular por los argentinos figurarían, a continuación, en una clasificación sentimental, Claudio López y Pablo Aimar. Ambos conectaron de una manera muy especial con la afición. Las imparables carreras del “Piojo”, sus exhibiciones ante el Barça de Van Gaal, y algunos goles estratosféricos, le reportaron la estima de los incondicionales. “Pablito” Aimar era el niño mimado de aquel gran equipo, capaz de sorprender con sus genialidades. De su chistera salieron acciones prodigiosas.

Ayala, Pellegrino, Kily y Aimar, en su etapa en el Valencia CF

Ayala, Pellegrino, Kily y Aimar, en su etapa en el Valencia CF / JUAN CARLOS CARDENAS

Desde finales de los noventa hasta principios del siglo XXI, el Valencia tuvo una camada de extraordinarios futbolistas argentinos. Roberto Fabián Ayala es el que más partidos ha jugado de los nacidos en aquel país. Otros nombres destacados en ese brillante periodo son los de Mauricio Pellegrino y el “Kily” González. Hubo otros, por el contrario, que pasaron sin pena ni gloria, como Fagiani, Campagnuolo, y Morigi, si bien este último abrió el marcador en la legendaria remontada del Camp Nou. En esa gesta también participó Ariel Ortega, estrella del River Plate, que nunca se adaptó del todo. La plantilla 97-98 también contaba con la presencia del defensa internacional Fernando Cáceres.

El primer jugador argentino que militó en el Valencia fue Horacio Herrero, centrocampista que permaneció en la plantilla una sola temporada, la 48-49, en la que disputó 22 partidos de Liga. Antes del estallido de la Guerra Civil, recaló en el club el defensa Guillermo Villagrá, nacido en Rosario, hijo de emigrantes españoles, que procedía del Arenas de Getxo, club fundador de la primera división. Más tarde, ya en los años 60, se incorporó Sánchez Lage, procedente del Real Oviedo, un interior que ofreció un buen rendimiento. Después de retirarse en el Deportivo de La Coruña, regresó a Valencia como ayudante de Alfredo di Stéfano en el glorioso ejercicio 70-71.

Tino, Piatti, Banega y Otamendi

En la segunda década del presente siglo, se incorporaron futbolistas argentinos que, sin deslumbrar, ofrecieron un rendimiento más que aceptable, como Tino Costa y Pablo Piatti. Más contradictorio fue el caso de Éver Banega, que aterrizó demasiado joven y se curtió con el paso del tiempo gracias a las cesiones a otros clubes. Alejandro “Chori” Domínguez se quedó en el camino, pese a sus innegables recursos técnicos y una calidad innata. La lista de argentinos es interminable, se trata del segundo país que más jugadores ha aportado al Valencia, por delante de Brasil, que es el tercero. Probablemente, el último futbolista argentino que ha brillado con luz propia es Ezequiel Garay, defensa internacional, titular en el equipo campeón de Copa de 2019. Otro central de enorme jerarquía fue Otamendi, aunque prefirió marcharse al Manchester City al acabar su primer y único año en Mestalla.

Otamendi celebra un gol con la camiseta del Valencia CF

Otamendi celebra un gol con la camiseta del Valencia CF / MARGA FERRER

Los años ochenta vieron la llegada de Juanjo Urruti y de Raúl Iglesias, el primero era un extremo izquierda que permaneció a lo largo de 3 campañas, mientras que el segundo, estuvo en el club durante media temporada, tras fichar en el mercado de invierno de 1983. Su presencia fue testimonial. Años después, para consolidar al equipo que regresaba a primera división, llegó Ciraolo desde el Newell´s Old Boy, un futbolista de técnica depurada, a quien el contexto exigente del club no ayudó. Otros futbolistas contrastados como Enzo Pérez o Fernando Gago apenas dejaron huella, mientras que Rodrigo de Paul disponía de un potencial que salió a la luz con el paso del tiempo. Con el fichaje de Guido Rodríguez se añade un nuevo capítulo a esta apasionante historia.

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