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Valencia CF

Llamada al orgullo en busca del ansiado punto de inflexión

Después de los duros golpes encajados contra el Betis y el Athletic durante la última semana, el equipo de Carlos Corberán necesita resurgir en Mestalla frente al clásico rival blanco para alejarse del descenso

El Valencia CF llega al Mestalla

José Manuel López

Pascu Calabuig

València

A estas alturas de la película, con los Lim castigando al Valencia CF y al valencianismo durante más de una década, Mestalla se erige como el pilar que resiste en pie. Pese al dolor de la eliminación en la Copa hace solo unos días, la afición anhela que esta noche se dé el ansiado punto de inflexión. La visita del Real Madrid llega en un momento delicado, fuera del torneo del KO y con la reacción en la Liga frenada en seco la semana pasada en el feudo del Betis (2-1).

Mientras la figura de Carlos Corberán aumenta en la diana del entorno, la urgencia también crece con un solo punto de renta sobre la zona de descenso y con la tensión añadida destapada a la luz en las últimas horas: si el Valencia se presenta en las diez últimas jornadas entre cinco peores, el club estará obligado a ‘congelar’ alrededor de diez millones como garantía para Goldman Sachs hasta que logre la salvación matemática.

No hay margen para la indiferencia. Los blanquinegros necesitan levantarse tras las últimas dos caídas, competir y sumar contra un Real Madrid que, pese a no ofrecer una versión convincente con Álvaro Arbeloa, encadena seis victorias en la competición de la regularidad y persigue al líder, el FC Barcelona. Ahora, con un partido menos, los blancos están a cuatro unidades del equipo de Hansi Flick.

Las dos últimas citas —Betis y Athletic— han dejado heridas de la que más duelen, abiertas en canal en los últimos instantes de ambos partidos. Los goles de Pablo Fornals e Iñaki Williams han traído de vuelta dudas, fantasmas y críticas repartidas entre jugadores y entrenador. Mestalla vive el desánimo de la impotencia frente a la negligente gestión durante años de la familia Lim y los ejecutivos del club sobre el terreno.

El Valencia - Real Madrid siempre va más allá de un partido de fútbol. Es la oportunidad de levantarse con la cabeza erguida. Afición, jugadores y técnico son conscientes de que un botín de tres puntos contra el rival blanco significa también un plus de energía para lo que resta por delante. Cinco jornadas más en las que, según los acuerdos con el banco de inversión Goldman Sachs, más le vale al equipo escapar antes de la fecha 29 de las últimas cinco plazas de la clasificación.

Entre tanto desánimo, el equipo valencianista se aferra a la serie de seis partidos sin perder como local: cuatro empates y dos victorias. La última y segunda, sobre la bocina gracias a un penalti provocado por Lucas Beltrán ante el RCD Espanyol (3-2). El delantero argentino, precisamente, se ha convertido en un de los pocos argumentos de esperanza en este Valencia.

Los de Carlos Corberán afronta el choque con la dificultad extra del desgaste físico y emocional que supuso el KO en los cuartos de final de Copa, pero también como la oportunidad de recomponerse con el golpe frente a uno de los tres grandes, delante de su afición, que el equipo todavía no ha conseguido en la etapa del míster de Cheste. Una recomposición que debe darse con la ayuda de los tres fichajes de invierno. Sadiq está completamente integrado. Es la hora de que lo hagan Unai Núñez y Guido Rodríguez. El defensa español está pendiente del debut, mientras que el medio argentino lo hizo amargamente en los últimos minutos del duelo con el Athletic del pasado miércoles.

El plan valencianista pasa por fiabilidad defensiva, concentración máxima y la habilidad de aprovechar al máximo los acercamientos al área de Thibaut Courtois. Como indica Luis Milla, ex de ambos clubes, el camino pasa por cerrar vías al Madrid, limitarle los espacios para cabalgar con Kylian Mbappé, y moverse en bloque en defensa y ataque.

Todo apunta a que Hugo Duro volverá a ser la referencia ofensiva, con la responsabilidad de transformar en gol las opciones que aparezcan, y que José Gayà volverá a enfundarse el brazalete como titular en el lateral zurdo. Corberán no descarta introducir novedades en el once, condicionado también por el esfuerzo copero, pero la prioridad será mantener la intensidad durante los noventa minutos. Para ello, los movimientos en el banquillo durante el segundo deberán ser precisos.

Las bajas por lesión son Mouctar Diakhaby, hasta final de curso, y Julen Agirrezabala. Por el contrario, después de las buenas sensaciones en el último entrenamiento, se espera que Thierry Rendall regrese a la lista. Si bien, tras semanas de ausencia se antoja complicado que pueda ser de la partida en el once.

Por su parte, el Real Madrid se presenta en València con una dinámica positiva en la competición doméstica y la presión de no perder comba con el Barcelona en la lucha por el liderato. Sin embargo, aterriza con ausencias significativas. Vinícius no estará disponible por sanción —ante el Rayo Vallecano se borró de Mestalla— y tampoco Bellingham ni Rodrygo, lo que obliga a Arbeloa a rehacer su frente ofensivo. La responsabilidad recaerá en Mbappé y en jugadores llamados a aprovechar su oportunidad en un contexto exigente: Arda Güler, Mastantuono y Brahim.

Pese a su racha de resultados, el conjunto blanco no ha mostrado siempre su versión más sólida lejos del Bernabéu y sabe que Mestalla no le concederá vez tregua. Lejos de casa, la imagen seria de La Cerámica constrasta con el ridículo cometido en Da Luz frente al Benfica (4-2), que dejó a los de Arbeloa fuera del top 8 de la Champions.

Los precedentes recientes reflejan partidos ajustados, resueltos en detalles y con finales tensos. Los aplazamientos de la jornada y la derrota del Mallorca en Barcelona otorgan un punto de calma en el vestuario valencianista, sabedor que esta semana el riesgo de la zona de descenso se ha esfumado.

El valencianismo espera una reacción a base de orgullo, identidad y la convicción de que la salvación pasa, en buena medida, por volver a hacer de Mestalla un fortín... y el Madrid sería el mejor inicio en esta misión. Para el Valencia no es solo un partido más. Es una oportunidad grande para levantarse y reencontrarse con su pueblo.

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